Mujeres con poder

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Palabra de Antígona .

/Sara Lovera /

“La paridad permitió que las mujeres llegaran. Ahora corresponde preguntar qué hacen cuando llegan”, plantea en un artículo publicado la semana pasada la exgobernadora y exdirigente del PRI, Dulce María Sauri Riancho, quien puso el dedo en la llaga.

Hace 30 años, las mujeres organizadas en el país comenzaron una lucha jurídica para materializar la representación política de las mujeres: desde una primera recomendación de inclusión, luego las cuotas y los porcentajes obligatorios. En 2014 llegó finalmente la paridad electoral constitucional. Eso, en 12 años, reconfiguró el mapa político y electoral: las mujeres finalmente llegaron a muchas posiciones de poder en los tres niveles de gobierno.

En 2024 llegó la primera mujer a la Presidencia de la República. Claudia Sheinbaum Pardo es quien concentra constitucionalmente la mayor capacidad de decisión e intervención sobre todos los asuntos del país. En tiempo de mujeres, está obligada a dar resultados y es responsable de informar sobre las crisis política y social que nos acosan, tanto como sobre la violencia y los derechos sociales y políticos de las mujeres.

Importa, como nunca para las mujeres, que la presidenta haya decidido gobernar solo para su proyecto partidario, el de la 4T, que ha desdibujado la condición diferenciada de las mujeres. Significa, por ejemplo, que los hombres buenos del pueblo pueden acosar, violar o discriminar a las mujeres, como en la Montaña de Guerrero o en Veracruz. La presidenta y su gobierno olvidaron el mandato constitucional de gobernar para todas y todos los mexicanos.

Es preocupante y peligroso el proceso electoral que formalmente comienza este jueves 10 de septiembre. Sabemos que la 4T quiere mantener el poder a toda costa. Se ha blindado, debilitando a los órganos que harían posible la expresión de la pluralidad y la competitividad; deshizo la transparencia, la producción estadística confiable y la rendición de cuentas. Da pavor constatarlo.

¿Y esto cómo afecta a las mujeres y a la democracia genérica? ¿Por qué debería preocuparnos? La paridad se estremece.

La aventura de la participación política igualitaria comenzó en 1996 y significó la llegada de muchas mujeres, sin las cuales no habría democracia. La representación numérica crecerá en 2027: podrían elegirse nueve mujeres más en las gubernaturas; mantendrán la mitad de las diputaciones federales y locales y crecerá la representación en los ayuntamientos. Sin duda.

La pregunta de la socióloga e historiadora Sauri Riancho es inquietante: ¿qué hacen las mujeres cuando llegan al poder y cómo lo hacen? Tal vez ha llegado el momento de evaluarlas.

Este proceso electoral, el más grande de toda nuestra historia, además, está en manos fundamentalmente de cuatro mujeres con capacidad de decisión en la Secretaría de Gobernación, la presidencia nacional de Morena, la Fiscalía General de la República y la presidencia del INE.

¿Realmente las mujeres con poder harán la diferencia?
Para las mujeres, la democracia es una condición indispensable que va más allá de votar y ser votadas. Significa tener voz real, derechos plenos y participación en condiciones de igualdad, aspiraciones obstaculizadas por la violencia política de género y la cultura machista. ¿Cómo tomarán decisiones genéricas cuando persisten el poder y la dependencia del patriarcado?

Las mujeres de poder deberían trabajar a fondo para conseguir una vida libre de violencia, sin desaparición de niñas y mujeres; justicia frente al feminicidio; igualdad laboral y salarial; eliminar la pobreza de tiempo para las mujeres, descargándolas de los cuidados, y erradicar la desigualdad genérica.

Parece insuficiente la paridad frente a la pobreza de resultados. No valen los discursos triunfalistas ante la ausencia de una conciencia de género y una acción de Estado. Ha llegado el tiempo de pedir rendición de cuentas. Veremos.

Periodista, editora de género en la OEM y directora de Semlac