Mujeres lideran las protestas masivas que sacuden Irán en medio de la crisis económica y política

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09.01.2025.- Irán.- Las protestas que se extienden por Irán desde finales de 2025 han colocado a las mujeres en el centro de la movilización. En Teherán y en más de veinte provincias, ellas encabezan marchas contra la inflación y la represión, transformando un reclamo económico en un desafío político al régimen islámico y son ellas las primeras victimas de los ataques armados del gobierno.

El aumento de precios de bienes básicos y la devaluación del rial fueron el detonante inicial, pero la ejecución de Tayyebeh Hekmat en la prisión de Zanjan se convirtió en símbolo de indignación y visibilizó la violencia institucional contra las mujeres.

Desde entonces, las consignas en las calles reclaman igualdad, dignidad y libertades, en un eco que recuerda las protestas de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini.

La represión ha dejado decenas de muertos y miles de detenidos, mientras el gobierno intenta frenar la difusión de imágenes con apagones digitales. Sin embargo, las redes sociales muestran a mujeres liderando las marchas y enfrentando a las fuerzas de seguridad.

La magnitud de las movilizaciones coloca al régimen en su momento más vulnerable en décadas, con las mujeres como rostro visible de una revuelta que cuestiona tanto la crisis económica como la estructura patriarcal del poder.

Las calles de Teherán y de varias ciudades iraníes se han convertido en escenario de una ola de manifestaciones que, iniciadas a finales de diciembre de 2025, se intensificaron en los primeros días de enero de 2026.

La revuelta, detonada por el descontento social frente a la inflación y la devaluación del rial, ha derivado en enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Según reportes oficiales, al menos siete personas han perdido la vida y más de un centenar han sido detenidas en distintos puntos del país.

El origen de las protestas se encuentra en la profunda crisis económica que atraviesa la república islámica. La inflación anual supera el 40 por ciento y los precios de bienes básicos han aumentado hasta un 50 por ciento, en gran parte debido a las sanciones internacionales y a la inestabilidad monetaria.

En el Gran Bazar de Teherán, considerado el corazón económico del país, se registraron choques directos entre comerciantes y fuerzas antidisturbios, con uso de gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

Aunque las primeras concentraciones se centraban en el costo de la vida, las demandas se han transformado en reclamos políticos contra el liderazgo del ayatolá Ali Jamenei. El exiliado Reza Pahlaví, heredero de la dinastía derrocada en 1979, ha llamado públicamente a la rebelión, lo que ha dado un carácter más amplio a las movilizaciones.

La presión internacional también se hace senti. Arabia Saudí e Israel siguen de cerca los acontecimientos, mientras que Occidente teme que la inestabilidad interna se cruce con las tensiones nucleares que persisten tras los bombardeos estadounidenses a instalaciones iraníes en 2025.

La magnitud de las protestas es inédita en los últimos años. Se contabilizan más de 340 manifestaciones en todo el país, con un flujo constante de imágenes difundidas en redes sociales pese a los intentos del régimen por limitar la información.

La represión ha sido intensa, pero no ha logrado frenar la expansión de las movilizaciones hacia ciudades de provincia, donde la población denuncia tanto la carestía como la falta de libertades.

El futuro inmediato de Irán se presenta incierto. La combinación de crisis económica, presión internacional y descontento social coloca al régimen en su momento más vulnerable en décadas. La revuelta, que comenzó como un reclamo por el precio del pan y la gasolina, se ha convertido en un desafío directo a la estructura política de la república islámica.