*Amenazas, extorsiones, persecución y violencia sexual forman parte de las razones por las que mujeres abandonan sus lugares de origen.
*Foto: Gaceta UNAM / El informe “Migrar en la sombra” documentó 2 mil 163 ingresos de mujeres durante 2025; 48% de los motivos de salida estuvo relacionado con distintas formas de violencia.
/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /
02.09.2026 /CImacNoticias.com/ Las mujeres que se ven obligadas a migrar no lo hacen únicamente en busca de mejores condiciones económicas. La violencia, las amenazas, la extorsión, la persecución y las dificultades para acceder a servicios básicos también las expulsan de sus lugares de origen y, una vez en tránsito por México, las colocan frente a nuevas situaciones de riesgo y desprotección.
Así lo documenta el informe “Migrar en la sombra: La transformación de la crisis de protección en México durante 2025”, elaborado por la Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes (Redodem), a partir de los registros de 19 organizaciones y albergues que acompañan a personas en movilidad humana forzada.
Durante 2025, la Redodem registró 9 mil 628 ingresos de personas a sus espacios de atención, una disminución de 74 por ciento respecto de 2024 y de 82 por ciento frente a 2023. Sin embargo, la organización advierte que esta reducción no puede interpretarse como una disminución equivalente de la movilidad forzada.
El informe señala que las políticas de contención, los mayores riesgos de detención, las restricciones para acceder a mecanismos de protección y la transformación de las rutas han provocado que parte de la movilidad ocurra en espacios menos visibles y, por tanto, con menores posibilidades de acceder a protección humanitaria.
Mujeres: entre la violencia y la precariedad
Dentro de los registros de 2025, 2 mil 163 correspondieron a mujeres, equivalentes a 22.5 por ciento del total. La proporción disminuyó respecto de 2024, cuando representaban 31.7 por ciento.
No obstante, la Redodem llama a no leer esta caída como una reducción real de la presencia de mujeres en movilidad. El propio informe plantea que las nuevas condiciones de tránsito, la contención migratoria y la precarización pueden estar afectando de manera diferenciada sus trayectorias y dificultando su llegada a espacios seguros.
Del total de mujeres registradas, 73 por ciento fueron adultas y 27 por ciento niñas y adolescentes. Los grupos de edad con mayor presencia fueron los de 3 a 11 años y de 21 a 39 años, lo que implica necesidades diferenciadas de cuidado, salud, educación, acompañamiento y seguridad.
Un dato revela la dimensión de los riesgos: 8 por ciento de las mujeres que respondieron sobre su situación de seguridad manifestó que su vida corría peligro al momento del registro, frente a 1 por ciento de los hombres.
Casi la mitad de los motivos de salida de las mujeres están vinculados con violencia
Los registros de la Redodem muestran que las causas por las que las mujeres abandonan sus lugares de origen están atravesadas tanto por factores económicos como por distintas expresiones de violencia.
En 2025, 49 por ciento de los motivos reportados por mujeres fueron socioeconómicos y 48 por ciento estuvieron relacionados con violencia. La organización aclara que una misma persona podía señalar más de una razón, por lo que estos porcentajes corresponden a los motivos reportados y no al porcentaje de mujeres.
Entre las razones económicas aparecen la búsqueda de empleos mejor remunerados, el empleo mal remunerado y el desempleo. También fueron señaladas necesidades relacionadas con el acceso a servicios educativos y médicos.
En cuanto a la violencia, 17 por ciento de los motivos correspondió a intimidaciones o amenazas; 9 por ciento a extorsión o cobro de cuota; 8 por ciento a persecución política y otro 8 por ciento a miedo por violencia generalizada.
Aunque en menor proporción, los registros también identificaron violencia física, violencia doméstica y agresiones o violencia sexual, cada una con 2 por ciento de los motivos reportados.
Para la Redodem, estos datos muestran que las trayectorias de las mujeres no pueden explicarse desde una perspectiva exclusivamente económica. La violencia y la precarización laboral se entrelazan con las responsabilidades de cuidado, la reunificación familiar y las dificultades para acceder a servicios básicos.
En ese sentido, migrar puede convertirse en una estrategia de protección y supervivencia frente a contextos que ponen en riesgo la vida, la integridad y la seguridad.
La violencia no termina al salir del lugar de origen
El tránsito por México tampoco representa necesariamente el acceso a un espacio seguro.
Durante 2025, la Redodem documentó 11 reportes de violencia contra mujeres, principalmente en Guanajuato e Hidalgo. Los casos incluyeron agresiones físicas y verbales, amenazas, asaltos, robos y desplazamiento forzado.
Los testimonios recogidos por la organización revelan, además, situaciones de mayor complejidad: violencia familiar y sexual, privación ilegal de la libertad, extorsión, robo con violencia y posibles abusos por parte de autoridades.
Uno de los casos documentados corresponde a una mujer que señaló haber huido de un contexto reiterado de violencia familiar y sexual ejercida por su pareja. Otro refiere a una mujer que fue agredida físicamente en la vía pública, privada de su libertad, trasladada por la fuerza y despojada de sus pertenencias.
También se registraron casos de mujeres que denunciaron retención de documentos por parte de autoridades, así como situaciones en las que fueron engañadas, encerradas contra su voluntad y obligadas a realizar pagos para recuperar su libertad.
La Redodem advierte, sin embargo, que estos 11 reportes no permiten establecer tendencias generales debido a su reducido número. Su relevancia está en mostrar que las mujeres continúan enfrentando violencias graves tanto en sus lugares de origen como durante su tránsito y que las categorías de registro no siempre alcanzan a reflejar la complejidad de esas experiencias.
Viajar sola también se vuelve una tendencia
Otro cambio relevante identificado por el informe está relacionado con la forma en que las mujeres realizan sus trayectos.
Mientras que durante 2023 y 2024 alrededor de 80 por ciento de las mujeres registradas viajaba con su familia, en 2025 esta proporción descendió a 60 por ciento. Al mismo tiempo, aumentó de manera significativa el porcentaje de mujeres que viajaban solas: pasó de 10 por ciento en 2023 y 2024 a 32 por ciento en 2025.
Este cambio resulta relevante desde una perspectiva de género porque ocurre en un contexto en el que las rutas se han vuelto más fragmentadas y las personas enfrentan mayores obstáculos para acceder a espacios de protección.
La Redodem señala que las caravanas que se formaron durante 2025 en el sur del país también estuvieron relacionadas con la necesidad de reducir las violencias asociadas con viajar en soledad, además de las restricciones al transporte, los retrasos en procesos de asilo o regularización y la falta de condiciones para la integración sociolaboral.
Niñas y adolescentes también están en movilidad
La dimensión de género también alcanza a niñas y adolescentes. En 2025, la Redodem registró mil 348 ingresos de niñas, niños y adolescentes de entre 0 y 17 años, equivalentes a 14 por ciento del total.
De ese grupo, 44 por ciento correspondió a niñas. Además, 39 por ciento de los registros correspondió a niñas y niños de entre 0 y 5 años, 34 por ciento a quienes tenían entre 6 y 11 años y 26 por ciento a adolescentes de 12 a 17 años.
La Redodem señala que su presencia implica necesidades específicas de protección, alimentación, salud, atención psicosocial, educación, prevención de la separación familiar y alojamiento seguro.
Una crisis que se vuelve menos visible
Para la Redodem, el principal cambio de 2025 no fue solamente la reducción de los registros, sino la transformación de las condiciones en las que las personas pueden ejercer su derecho a la protección.
La organización sostiene que la contención migratoria no opera únicamente mediante detenciones, retenes, traslados, deportaciones o restricciones administrativas. También produce miedo, aislamiento, precariedad, separación familiar, alejamiento de redes de apoyo y exposición a violencias criminales y culturales, provocando que la movilidad ocurra de manera menos visible y en condiciones más riesgosas.
Desde esta perspectiva, las mujeres enfrentan una doble dimensión de vulnerabilidad: pueden abandonar sus lugares de origen para escapar de violencias y, al mismo tiempo, encontrarse durante el tránsito con nuevas agresiones, obstáculos institucionales y dificultades para acceder a mecanismos efectivos de protección.
Por ello, la Redodem plantea la necesidad de abandonar un modelo de gestión migratoria basado en la seguridad y la disuasión para avanzar hacia una política centrada en la protección y los derechos humanos.
El informe concluye que la disminución de registros no constituye evidencia suficiente para afirmar que la movilidad humana forzada haya disminuido en la misma proporción. Por el contrario, refleja las crecientes dificultades para acceder a espacios de protección, atención humanitaria y documentación.

