Mujeres migrantes en Ceuta, atrapadas entre la violencia y el limbo legal

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*Organizaciones sociales alertan sobre los riesgos de violencia y explotación que enfrentan las mujeres migrantes.

15.10.2026 /Cimac Noticias.com/ Las amenazas de muerte de su esposo le impiden regresar a Marruecos, pero llegar a España tampoco le ha permitido encontrar seguridad. Sara, una mujer de 37 años, lleva dos meses viviendo en una tienda de campaña en Ceuta, sin acceso a un refugio y a la espera de una solución a su situación migratoria.

La mujer llegó a territorio español durante la entrada masiva de personas migrantes del 30 y 31 de julio, con la esperanza de encontrar trabajo y enviar dinero a su madre, quien tiene cáncer. Sin embargo, permanece en la calle, en condiciones precarias y sin poder continuar su camino hacia la península española.

“Tenía mucha esperanza de construir mi futuro en España. Yo pensaba que iba a encontrar trabajo pronto, pero llevo dos meses tirada en la calle, no puedo volver a Marruecos ni tampoco moverme de aquí. Me siento atrapada, amenazada y no sé qué hacer”, relató a la agencia EFE.

Su situación refleja los obstáculos que enfrentan mujeres migrantes que llegan a Ceuta huyendo de distintas formas de violencia y con la expectativa de encontrar mejores condiciones de vida. Sin un lugar seguro donde alojarse, algunas permanecen en asentamientos improvisados, expuestas a las condiciones climáticas y a riesgos para su integridad.

Mujeres migrantes sobreviven fuera de los centros de acogida

Mientras el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) acogía a más de mil personas, alrededor de veinte mujeres y varios niños pequeños permanecían en el exterior, bajo lonas de plástico y tiendas de campaña, de acuerdo con el reporte de EFE.

Las condiciones de vida se agravan con las lluvias y la falta de artículos básicos. Sara contó que necesita ropa de abrigo y mantas, mientras intenta secar sus pertenencias y lava la poca ropa que tiene en las duchas de la playa del Trampolín.

La asistencia alimentaria tampoco cubre todas sus necesidades. Según explicó, reciben comida de la Cruz Roja dos veces al día, aunque la cantidad disponible no siempre les permite alimentarse durante toda la jornada.

Otra mujer migrante, una boxeadora originaria de Casablanca que pidió mantener el anonimato, llegó a Ceuta con su hermana el 30 de julio. Esperaba permanecer una o dos semanas antes de continuar hacia la península y, posteriormente, trasladarse a Países Bajos para trabajar y continuar su carrera deportiva.

También tenía la intención de reunirse con su hijo de nueve años. No obstante, su estancia se prolongó y ahora vive en un asentamiento improvisado en la playa del Trampolín.

“En Marruecos solo hay trabajo para la gente rica, pero en Europa hay ley”, expresó a EFE. La mujer reconoció que la realidad que encontró dista de las expectativas con las que emprendió su viaje.

Mujeres migrantes, expuestas a violencia y posibles redes de trata

A las condiciones de precariedad se suman los riesgos de violencia sexual y explotación. Halima Ahmed, educadora de la organización Luna Blanca, señaló que las mujeres migrantes enfrentan una situación particular de vulnerabilidad.

Entre los casos que conoce, mencionó el de una joven de 20 años que cruzó a nado hacia Ceuta cuando tenía cuatro meses de embarazo. La mujer huía de un matrimonio forzado y de agresiones físicas continuas.

De acuerdo con Ahmed, la joven relató que durante el cruce por el mar sintió que podía morir, pero resistió con la esperanza de ofrecer un futuro a su bebé. Para ella, regresar a Marruecos no representa una alternativa segura.

La educadora también advirtió sobre la presencia de posibles redes de trata de personas en la ciudad. Mohamed Mustafa, dirigente de la formación política local Ceuta Ya!, afirmó a EFE que organizaciones como Mujeres en Zona de Conflicto (MZC) habían presentado denuncias después de detectar vehículos que rondaban los asentamientos para llevarse a mujeres en condiciones de vulnerabilidad.

Estas denuncias apuntan a los riesgos que enfrentan quienes carecen de alojamiento seguro y redes de apoyo, circunstancias que pueden facilitar situaciones de explotación.

Dormir en la calle también implica riesgos de violencia sexual

Ante la falta de plazas en los centros de acogida, algunas personas migrantes buscan alojamiento en portales de edificios de barrios periféricos. Quienes tienen recursos pagan entre 15 y 20 euros diarios a residentes para pasar la noche, según Rafael García, presidente de la asociación vecinal Loma Colmenar.

Sin embargo, estos espacios tampoco garantizan seguridad. De acuerdo con el testimonio de Maryam, una joven marroquí de 22 años que todavía no había conseguido plaza en un centro de acogida, dormir en esos lugares se ha vuelto peligroso.

Entre el 30 de julio y el 14 de septiembre se presentaron 37 denuncias por agresión sexual en Ceuta, de las cuales 14 correspondían a menores, según los datos recogidos por la agencia.

La situación evidencia los riesgos a los que se enfrentan las mujeres y las niñas migrantes cuando permanecen en espacios improvisados, sin protección suficiente y a la espera de una respuesta institucional.

La espera continúa para las personas migrantes

Dos meses después de la entrada masiva de finales de julio, las mujeres que permanecen fuera de los centros de acogida continúan esperando una alternativa. A ello se suman las demoras de los expedientes de asilo y las dificultades para encontrar alojamiento.

Para Sara, la posibilidad de regresar a Marruecos sigue marcada por las amenazas de su esposo. La opción de permanecer en España, en cambio, no se ha traducido hasta ahora en las condiciones de seguridad y estabilidad que buscaba.