Música para nombrar aquello que se pretende borrar: Ireri Almonte

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*Ganadora del Concurso de Canción Feminista.

/ Aide Gutiérrez Hernández / CulturaUNAM /

Una celebración a tres voces convirtió la música en memoria, denuncia, resistencia y encuentro colectivo. Entre flores moradas y pañuelos verdes, el público ocupó el Foro Alicia Urreta en Casa del Lago UNAM la tarde del sábado 19 de septiembre para presenciar la final del 5.º Concurso de Canción Feminista

Más que plantear una competencia, el proyecto reunió distintas voces para hacer de la música un espacio de expresión y diálogo.

Las finalistas llegaron desde distintos puntos del país con propuestas musicales diferentes: Ireri Almonte, de Morelia, Michoacán, con Floreciendo en la memoria; Dalia Cortés, de Tepeji del Río de Ocampo, Hidalgo, con Feminista 365; y Renee Goust, de Nogales, Sonora, con No me callo.

La diversidad musical fue una de las características destacadas por las integrantes del jurado. Maby Muñoz Hénonin señaló que para esta edición se recibieron 51 canciones que cumplieron con los criterios de participación y destacó la variedad de géneros y procedencias. Lilian Andrea Cuervo celebró la participación de las creadoras y recordó las brechas de género que todavía atraviesan la música. “Más allá de quién gane o no, ya ganamos todas al concursar, y de que exista este espacio y se mantenga”, expresó Cuervo.

Ireri Almonte abrió la jornada con uno de los momentos más conmovedores. Durante la interpretación Floreciendo en la memoria –una pieza a voces con aires de canto cardenche y tradición popular–, mujeres del público se sumaron para integrar un coro colectivo. La canción rinde homenaje a activistas y defensoras como Nadia Vera, Bertha Cáceres, Sarah Hegazy, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y las madres buscadoras; historias que se resisten al olvido.

Antes de comenzar, Almonte relató que el mismo día que supo de su pase a la final, a su familia le robaron los instrumentos musicales. “Esta canción es a puras voces: la voz sigue y abre caminos. Entonces, aunque nos quiten todos los instrumentos, tenemos la voz para denunciar”, afirmó.

Posteriormente, Dalia Cortés presentó Feminista 365, una crítica mordaz a la instrumentalización del discurso feminista y al purple washing, particularmente, en campañas políticas. Con humor, ironía y una interpretación cargada de energía, cuestionó el uso del feminismo como estrategia de imagen y recordó que asumir una postura feminista implica un trabajo cotidiano, incluso cuando nadie está mirando.

Finalmente, Renee Goust cerró las participaciones con No me callo, una cumbia festiva y combativa que transformó el foro en una pista de baile y protesta. El público la acompañó con consignas y banderas en solidaridad con distintos movimientos sociales.

Las tres canciones mostraron diversas maneras de hacer de la música una herramienta de expresión política: desde la memoria y la tradición musical, pasando por la sátira y la crítica, hasta la protesta convertida en ritmo.

Tras la deliberación del jurado, llegó el momento de la premiación. El tercer lugar fue para Dalia Cortés; el segundo, para Renee Goust; y el primer lugar para Ireri Almonte, cuyo sencillo será producido por el Sello Jueves y difundido a través de Radio UNAM 96.1 FM y Violeta Radio.

Para Ireri, cantar también significa abrir caminos para nombrar aquello que se pretende borrar. Recordó una promesa hecha después del asesinato de Nadia Vera: no olvidarla y nombrarla en cada espacio público en el que estuviera presente.

Ireri describió su relación con otras cantautoras como una forma de tejer y construir comunidad. Para ella, escuchar las canciones de otras mujeres significa reconocerse en experiencias atravesadas por violencias similares.