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La presidenta Claudia Sheinbaum determinó cerrar la polémica sobre el servidor público Marx Arriaga al reiterar que la Nueva Escuela Mexicana es un esfuerzo colectivo y no propiedad de una persona.
“Nadie debe subirse a un ladrillo y marearse”, .
Sheinbaum se pronunció por ya no hablar de la negativa de Marx Arriaga a abandonar las oficinas de la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), tras su destitución y el nombramiento de Nadia López García como nueva titular.
La mandataria advirtió que ningún integrante del movimiento debe apropiarse de espacios públicos ni asumirse como dueño de un proyecto nacional.
En su conferencia matutina, Sheinbaum respondió a las preguntas sobre la permanencia de Arriaga en las oficinas de la SEP, pese a que desde el viernes pasado se anunció oficialmente su relevo.
La presidenta fue enfática al señalar: “Nadie tiene patrimonio de espacio público, ninguna persona del movimiento debe subirse a un ladrillo y marearse”
La mandataria busco matizar su advertencia al dejar la puerta abierta a qué Marx Arriaga se incorpore a cualquier otro espacio sin dejar de subrayar que los cargos públicos no son propiedad personal y que la política educativa debe responder a lineamientos colectivos.
Sheinbaum reiteró que la salida de Arriaga no implica rehacer los libros de texto gratuitos, sino enriquecerlos bajo la nueva gestión.
“Se van a enriquecer”, dijo al explicar que la llegada de Nadia López permitirá dar continuidad a la Nueva Escuela Mexicana con perspectiva de género y mayor inclusión.
El conflicto se mantiene porque Arriaga ha insistido en que no se le ha notificado formalmente su cese, razón por la cual continúa ocupando las oficinas y dijo que fácilmente podría quedarse 3 o 4 días más.
La SEP, encabezada por Mario Delgado, confirmó la designación de López García y llamó a respetar la institucionalidad.
Marx Arriaga dirigió desde 2022 la elaboración de los materiales educativos de la Nueva Escuela Mexicana, un proyecto que generó polémica por sus contenidos y por la forma en que se diseñaron los libros de texto gratuitos. Su gestión estuvo marcada por confrontaciones con sectores académicos y sociales que cuestionaron la orientación pedagógica y la falta de consulta en algunos procesos.
La presidenta Sheinbaum ya ha explicado que el relevo obedeció a diferencias conceptuales irreconciliables sobre la actualización de los textos, y que incluso se le ofreció a Arriaga una salida institucional mediante un cargo diplomático, propuesta que no aceptó.
La mandataria cerró filas en torno a la institucionalidad y dejó claro que el gobierno federal no permitirá que las diferencias personales bloqueen la aplicación de los lineamientos oficiales en materia educativa.













