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06.02.2026. Ciudad de México.- La desaparición de Nancy Guthrie, madre de la reconocida periodista estadounidense Savannah Guthrie, se ha convertido en uno de los episodios más inquietantes de los últimos años en Arizona. Con 84 años de edad, la mujer fue vista por última vez la noche del sábado 31 de enero, cuando ingresó a su vivienda en la zona de Catalina Foothills, al norte de Tucson. Apenas dos minutos después, una cámara registró el cierre del portón del garaje. Desde entonces, nada más se supo de ella.
Lo que en un inicio parecía un caso rutinario de persona desaparecida pronto reveló signos de violencia y posibles indicios de secuestro: manchas hemáticas en el umbral, daños en puertas y ventanas, y un entorno alterado que llevó al sheriff del condado de Pima a descartar cualquier hipótesis de fuga voluntaria.
El operativo de búsqueda desplegado ha sido uno de los más amplios en la región. Agencias locales, estatales y federales se han sumado a la investigación, con el FBI ofreciendo una recompensa de 50.000 dólares a quienes aporten información clave.
En las ultimas horas el Presidente Trump, que se ha involucrado en el caso señaló: “Tenemos algunas pistas que creo que son muy sólidas y creo que podríamos tener algunas respuestas muy pronto”.
“No estoy hablando de una búsqueda, estoy hablando de una solución… han sucedido muchas cosas en las últimas horas”.
La presión mediática ha sido intensa, no solo por la gravedad del caso, sino también por la identidad de la víctima: la madre de una de las figuras más visibles de la televisión estadounidense. La cobertura nacional ha convertido la desaparición en un tema de interés público, generando un clima de incertidumbre y alarma en la comunidad.
En paralelo, comenzaron a circular notas enviadas a medios de comunicación que aseguraban que Nancy Guthrie estaba “a salvo pero asustada”. Estos mensajes incluían exigencias millonarias en bitcoin y plazos difusos para su liberación. Aunque las autoridades no han confirmado la autenticidad de las notas, el FBI y el sheriff del condado de Pima las analizan como parte de la investigación. Hasta ahora, no se han identificado sospechosos ni se ha establecido un vínculo claro entre las demandas y la desaparición.
La cronología del caso muestra un patrón de incertidumbre creciente. Guthrie fue reportada como desaparecida el domingo 1 de febrero, después de que no se presentara en la iglesia, lo que alarmó a sus familiares. Desde entonces, la búsqueda está sin resultados concretos.
El sheriff Chris Nanos ha reconocido públicamente que no hay sospechosos y que las líneas de investigación siguen abiertas, lo que refleja tanto la complejidad del caso como las limitaciones de las autoridades frente a un posible secuestro con tintes sofisticados.
El impacto social es evidente. La desaparición de una mujer mayor en un vecindario tranquilo ha generado temor entre los residentes de Tucson, quienes ven en este episodio una señal de vulnerabilidad en la seguridad comunitaria. Al mismo tiempo, el caso ha puesto en evidencia la capacidad de los medios para amplificar la dimensión de un hecho cuando involucra a figuras públicas, convirtiendo lo que podría haber sido un caso local en un tema de alcance nacional.
La familia Guthrie, encabezada por Savannah, ha pedido respeto y colaboración ciudadana, mientras las autoridades insisten en que cualquier pista puede ser crucial. La recompensa ofrecida por el FBI busca incentivar la participación de la comunidad, pero también refleja la urgencia de resolver un caso que amenaza con convertirse en un símbolo de impunidad si no se logra esclarecer.











