*Soledad Funes alerta rezago femenino en el área.
/ Laura Lucía Romero Mireles /
Es importante el avance que ha tenido la participación femenina en la ciencia para lograr la igualdad de género; no obstante, preocupa que este proceso sea lento, consideró la coordinadora de la Investigación Científica de la UNAM, María Soledad Funes Argüello.
Con motivo del Día Internacional de las Mujeres, Jóvenes y Niñas en las Ciencias, que se celebra el 11 de febrero, la universitaria señaló que, a nivel mundial, sólo el 30 % de las personas dedicadas a la ciencia son mujeres, una cifra baja que tomará años remediar; sin embargo, subrayó, lo fundamental es comenzar a hacerlo desde ahora.
Con base en el documento Status and Trends of Women in Science. New Insights and Sectoral Perspectives (2025), de la UNESCO (https://bit.ly/4ruB5ES), a nivel mundial las jóvenes tienen más probabilidades que los jóvenes de matricularse en la educación superior: 46 % de ellas y 40 % de ellos ingresan a estudios avanzados dentro de los cinco años posteriores a la finalización de su educación media superior.
Sin embargo, las mujeres representan sólo 35 % de los graduados en ciencias. También constituyen una proporción baja de las personas investigadoras científicas: una de cada tres a nivel mundial es mujer.
Para el organismo internacional, “cerrar la brecha de género es importante, no sólo para la equidad, sino también para la calidad, la pertinencia y el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación”.
Superar barreras
Las mujeres, apuntó Funes Argüello, aportamos una perspectiva distinta a la de los hombres y, en ese sentido, cualquier trabajo o proyecto que se haga en conjunto será más “sólido y robusto” que aquel en el que participa sólo uno de los géneros.
En la Universidad realizamos un ejercicio consciente y arduo para captar esas vocaciones y atraerlas a las distintas carreras STEM: Ciencia (Science), Tecnología (Technology), Ingeniería (Engineering) y Matemáticas (Mathematics).
En el Subsistema de la Investigación Científica, subrayó, tenemos menor representación de mujeres en el área de física y matemáticas; hay comunidades con sólo 20 % de personal académico femenino. Ahí se trabaja para fomentar vocaciones científicas, establecer contacto con las niñas para que se interesen y valoren que estudiar alguna de esas carreras es posible.
A decir de la universitaria, se requieren criterios de género en las contrataciones del personal académico y en el conocimiento que se genera. Durante años, por ejemplo, los estudios farmacológicos se hicieron en ratas macho, porque no tienen ciclos hormonales y es más sencillo su análisis; sin embargo, si no se toma en cuenta esos aspectos, “dejamos a la mitad de la humanidad fuera de los ensayos”, agregó.
Todavía hay gente que al pensar en ciencia o en un jefe de grupo de investigación, lo asocia con un varón; mientras que, en ocasiones, a la maternidad o la feminidad no se les relaciona con un perfil de liderazgo, en este caso, académico. A pesar de los estereotipos que aún se deben romper, y de los retos que persisten, “definitivamente estamos mejor que antes”, aseveró la científica.
Vincular la perspectiva de género con la investigación científica es una necesidad; “ya hemos comenzado a hacerlo, pero no hay que descuidarlo”. Y no sólo en la ciencia, sino en todos los ámbitos de nuestra sociedad; es un aspecto que debemos buscar y seguir construyendo juntos, mujeres y hombres.
Soledad Funes también recalcó la relevancia de que las familias reconozcan las inquietudes de las infancias, en particular de las niñas, y que en caso de que ellas muestren interés por desarrollar una carrera científica, las apoyen, así como lo harían si deciden estudiar arquitectura, letras o cualquier otra disciplina. “Eso es muy importante”.
Para tener espacios más inclusivos, la coordinadora consideró que se debe asegurar que los sitios de enseñanza y de investigación sean seguros para las mujeres y para cualquier persona.
De igual modo, desde hace muchos años se ha observado el fenómeno de la “tubería con fugas”, analogía que se refiere a cómo se va perdiendo la presencia femenina a medida que avanza la carrera académica, sobre todo en el posgrado.
“La carrera científica es demandante, como cualquier otra, y en ocasiones conlleva salir del país, y eso también es un reto para establecer una familia y tener hijos, en particular porque las labores de cuidado normalmente recaen en las mujeres, y eso les genera una presión adicional”. Parte de la igualdad de género implica reconocer las paternidades responsables y que los hombres tengan una mayor corresponsabilidad en esas tareas, destacó.
“A las nuevas generaciones debemos transmitirles que la investigación científica es maravillosa y que vale la pena dedicarse a ella: es apasionante y plantea retos todo el tiempo; nunca es aburrida, porque siempre, cada pregunta que respondes te genera otras. Eso te mantiene activa toda la vida”, concluyó Funes Argüello.
Fuente Gaceta UNAM











