Ningún régimen puede gobernar las conciencias

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*Momento de Acotar

/ Francisco Cabral Bravo /

Con solidaridad y respeto a Rocío Nahle García y Ricardo Ahued Bardahuil

Ella prefiere el monólogo. Sabe la verdad y su deber, según declaraciones, es compartirla. Ejercicio de transparencia, dicen. Sin cuestionamientos. Ante un público complaciente. Este cuestionario breve, intentará ser preciso, versa sobre inquietudes generadas por columnas de Reforma, del 9 de agosto, y otras inquietudes.

¿Está de acuerdo con Enrique Krauze en que, después del trágico saldo de la Cristiada, la lección histórica continúa vigente: ningún régimen puede gobernar las conciencias? ¿Será que coincide con Virginia Woolf: “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”? ¿Le recuerda a las enseñanzas de la maestra Chela?

Eduardo Caccia comparte el diagnóstico de Jorge Paoli: “Las comunidades que logran administrar lo compartido no son las que tienen mejores leyes; son las que han desarrollado habilidades para fortalecer vínculos, cultivar confianza, decidir juntos”. ¿Le parece un diagnóstico acertado? ¿A pesar de ello, seguirá polarizando a la ciudadanía? Hannah Arendt: “El poder surge donde las personas actúan juntas, no donde una persona domina sobre otras”.
¿Será verdad lo que afirma Luis Rubio: “Pulula en las filas morenistas la noción de que una dictadura puede ser eficiente y benevolente, donde el gobierno manda y todos los actores sociales se subordinan”?

Será por creer que “quien tiene vecino, tiene enemigo”. Habría que cuidarse. Albert Einstein: “educar con el ejemplo no es una manera de educar, es la única”.
Carlos Mayer-Serra precisa que los lineamientos propuestos no se cumplieron cuando se habló de Mexicana de Aviación. “Falto el contexto”.
¿Cuánto se ha gastado, qué ingresos ha tenido? ¿Cuánto se subsidia para su operación? ¿Cuáles han sido las pérdidas totales Y cuánto pierde por cada pasajero?

La responsabilidad por la seguridad de 130 millones de personas debe ser abrumadora. Más aún cuando se muestran cifras; ¿Escuchará algún día a las madres buscadoras? En Antígona, Sófocles recuerda que las buenas personas ceden y corrigen sus faltas y Hemón, hijo de Creonte, rey de la Tebas, aconseja que aún las personas sabias deben estar abiertas a aprender siempre.

Intentar controlar a los medios de comunicación solo generará más “zonas de silencio”. Según Claudio Lomnitz, son regiones donde la violencia ha instaurado tal miedo entre la población que el periodismo no puede ejercerse libremente y las vías comunicativas informales, como el rumor, se vuelven fundamentales para sus habitantes.

¡Cuidado, el rumor puede ser arma de desestabilización!
El poder de las palabras es que crean realidades. Humanizar el poder, tarea obligatoria. Sugerencia, ver la película La Gracia, la belleza de la duda, Paolo Sorrentino. ¿Será la duda el espacio legítimo para que surja la ética frente a la rigidez de la ley?

En otro tema y tono y como lo hemos comentado en otras ocasiones, la protección de las audiencias no depende únicamente de regular contenidos. Exige garantizar el acceso a datos públicos, fortalecer el derecho de república, proteger a quienes ejercen el periodismo y preservar instituciones independientes capaces de generar confianza. Los periodistas requieren seguridad para ejercer su labor.

Una periodista me hizo una pregunta que debería preocuparnos. Con los lineamientos sobre derechos de las audiencias, ¿todavía podemos opinar?

La pregunta resume mejor que cualquier análisis el ambiente que provocó la consulta pública de los Lineamientos Generales sobre Derechos de las Audiencias de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT).

No porque establezcan censura previa no suceda. Tampoco porque prohíban la crítica al poder. Obviamente no lo hacen. La inquietud surge porque introducen un nivel de incertidumbre que puede afectar el ejercicio de la libertad de expresión y el derecho a la información.
Los derechos de las audiencias son una conquista democrática. Nadie que crea en un periodismo libre debería oponerse a ellos. La Suprema Corte confirmó su validez constitucional y el Congreso los incorporó en la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión de 2025.

Las audiencias tienen derecho a recibir información que distinga con claridad la publicidad del contenido editorial, a disponer de un defensor de las audiencias, a ejercer el derecho de réplica y a recibir contenidos accesibles para personas con discapacidad. Todos esos derechos fortalecen la calidad de los contenidos de la radio y la TV.
Los lineamientos administrativos existen para desarrollar la ley, no para ampliarla, excederse ni sustituirla. Su función es precisar procedimientos y hacer operativas las disposiciones legales.

Esos principios están siendo vulnerados por los de la CRT.
La Constitución establece los límites a la libertad de expresión. El artículo 6 señala que la manifestación de las ideas no será objeto de inquisición judicial o administrativa, salvo cuando ataque la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito o perturbe el orden público. Esa disposición constituye el marco constitucional de la libertad de información y opinión.

En los lineamientos no hay censura. Hay incertidumbre. La incertidumbre regulatoria surge cuando una norma introduce procedimientos y conceptos no previstos en la ley. Los lineamientos dejan de descansar en reglas subjetivas y comienzan a depender del criterio. No hay censura. Hay nuevas atribuciones que exceden la ley. Hay incertidumbre. Existe riesgo a la libertad de expresión.
La pregunta de la periodista sigue resonando. ¿Podemos seguir opinando?

La respuesta debe ser un sí inequívoco y certero. Los lineamientos deben ajustarse estrictamente a la ley. La mejor defensa de los derechos de las audiencias no consiste en ampliar el margen de interpretación de la autoridad, sino de fortalecer una democracia donde convivan audiencias mejor informadas por periodistas libres de presiones de poderes fácticos y un Estado que entienda que el derecho a la información se garantiza ampliando libertades, no administrándolas.

Los derechos de las audiencias no son una innovación del actual gobierno. Fueron incorporadas al marco constitucional mexicano a partir de la reforma de telecomunicaciones de 2013.
Sin embargo, las preocupaciones expresadas por periodistas, académicos y organizaciones defensoras de la libertad de expresión no son producto de una paranoia colectiva.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que el Estado no determinará que es verdad y que es mentira.
Por ello, la discusión no debería enterarse en si existen o no derechos de las audiencias, si no hay quien vigila a los vigilantes.

Una democracia madura requiere medios responsables, pero también reguladores independientes. Sin ese equilibrio, la protección de las audiencias puede terminar convirtiéndose en un instrumento de presión sobre las voces críticas.
En otro contexto por esos relatos, Esopo ha brincado feliz por los siglos de la historia. Sus reconocidas y difundidas fábulas retratan los entresijos de los seres humanos. Darle voz a los animales fue su recurso, y así, con rápidas pinceladas, da lecciones que desarman demagogias. Ninguno de sus protagonistas estará en listas negras y ningún lineamiento pasará por encima de la risa que provocan.

La zorra nunca admitirá una derrota. Despreciará lo que minutos antes consideraba un tesoro. Así, se construye el resentimiento. La zorra se percata de que no es capaz. Otros animalitos se comerán esas deliciosas uvas. Quizá, hasta sus hermanos.

El autoengaño y la frustración son datos de identidad y hasta marca de la casa. De ahí al odio, un pequeño salto.
Estas historias han sido motivo de reflexión “Pérez Rioja, en su Diccionario de símbolos y mitos (1984) el zorro (o la zorra, es género común) el símbolo de astucia y engaño. García Gual (1995).
El zorro es un maestro en el arte de la mentira y el engaño. Vive de eso, en las fábulas. Frente al león, o al lobo en historias medievales, recurre al engaño para medrar. Es animal de rapiña, pero en el mundo de las bestias, su fuerza queda muy por debajo de los otros. Y, entonces, sin otra arma, recurre a la palabra artera, adula y piropea, hasta que consigue su botín. No en vano, en nuestro idioma, la palabra zorrería, según María Moliner, se refiere a la acción llevada a cabo con astucia y disimulo.

El personaje se pone en evidencia. Las uvas, disfraz de visa. Quitarla señala. La astucia desaparece ante la rabia. ¿Sin visa está desnudo?