*Un día antes, la presidenta había cuestionado el sustento documental del reportaje de Enrique Acevedo sobre Julieta Ramírez.
11.09.2026 Chiapas.- La presidenta Claudia Sheinbaum condenó el mensaje lanzado por el senador de Morena Luis Fernando Salazar contra el periodista Enrique Acevedo, luego de que el legislador morenista escribiera en redes sociales “vamos a ir tras de ti” tras la difusión de un reportaje relacionado con la senadora con licencia Julieta Ramírez.
La postura presidencial llegó dos días después de la publicación del mensaje que generó críticas por tratarse de un legislador en funciones y por estar dirigido contra un periodista a raíz de su trabajo informativo.
El episodio ocurrió en medio de la controversia generada por una investigación de N+ sobre un presunto acuerdo de colaboración de Ramírez con autoridades de Estados Unidos, versión que la legisladora ha rechazado.
Sheinbaum señaló que una cosa es cuestionar una investigación periodística y otra utilizar expresiones que puedan interpretarse como una amenaza contra quien la realiza.
“No se puede amenazar a un periodista”, sostuvo la presidenta al referirse al episodio y a la necesidad de preservar la libertad de expresión.
La mandataria también marcó distancia entre la discusión sobre la información publicada y cualquier intento de intimidación.
“Siempre vamos a estar en contra de las amenazas.” dijo Sheinbaum
“Una cosa es que no estés de acuerdo con lo que diga un periodista, Y otra cosa es amenazar a un periodista.”
En su posición, el debate sobre la veracidad de un reportaje puede desarrollarse mediante argumentos, aclaraciones y, en su caso, las vías legales correspondientes, pero no mediante amenazas.
El conflicto comenzó el miércoles 9 de septiembre, cuando Luis Fernando Salazar reaccionó en X a la información difundida por N+ sobre Julieta Ramírez. El senador escribió que Enrique Acevedo era un “vulgar mentiroso” y añadió: “vamos a ir tras de ti”, además de utilizar otros calificativos contra el periodista. El mensaje posteriormente fue eliminado.
La reacción del legislador ocurrió después de que N+ difundiera una investigación sobre la senadora con licencia por Baja California, quien busca la candidatura de Morena para la gubernatura de ese estado. El reportaje señaló la existencia de información relacionada con una presunta colaboración con autoridades estadounidenses, mientras Ramírez negó los señalamientos y cuestionó la autenticidad y sustento del material difundido.
Enrique Acevedo respondió públicamente al mensaje del senador y señaló la dimensión que, desde su perspectiva, tenía que un integrante del Senado utilizara ese lenguaje contra un periodista.
“Los periodistas en México reciben amenazas desde el mundo criminal, los intereses económicos corruptos y otros poderes fácticos. Pero hoy la amenaza llegó desde el Senado, el corazón del Estado mexicano”, señaló Acevedo después de la publicación de Salazar.
El periodista también estableció una diferencia entre la crítica y la intimidación. En la emisión de N+ del 9 de septiembre, Acevedo explicó que cuestionar el contenido de una investigación forma parte del debate democrático, pero sostuvo que la frase utilizada por el senador rebasaba ese terreno.
“La crítica, por desagradable que sea, forma parte de una sociedad democrática y del trabajo periodístico. La intimidación, no”, afirmó.
En esa misma intervención, Acevedo explicó que el problema no era únicamente la discusión sobre la información publicada, sino el hecho de que la respuesta proviniera de un senador de la República y estuviera dirigida personalmente contra quien difundió la investigación.
La controversia alcanzó al Senado. Su presidente, Higinio Martínez Miranda, sostuvo que los periodistas tienen derecho a realizar su trabajo y que desde la Presidencia de la Cámara Alta existe respeto hacia la libertad de expresión. También reconoció que no compartía el mensaje de Salazar y señaló que correspondía al legislador explicar sus propias palabras.
Posteriormente, Salazar ofreció una disculpa pública a Enrique Acevedo. El senador afirmó que la expresión “vamos a ir tras de ti” se refería, según su explicación, a la posibilidad de recurrir a las vías legales y no a una amenaza física.
“Le ofrezco una disculpa pública a Enrique Acevedo. La expresión que utilicé no fue correcta”, escribió el senador, quien reconoció que le faltó mesura al expresar su inconformidad. También señaló que quienes ejercen una responsabilidad pública deben cuidar sus palabras y agregó: “las palabras tienen consecuencias, y las mías las tuvieron”.
Salazar mantuvo, sin embargo, su desacuerdo con el contenido de la investigación periodística. En su explicación afirmó que había reaccionado para defender a Julieta Ramírez, a quien consideró una compañera y amiga, y sostuvo que las acusaciones difundidas no estaban suficientemente acreditadas.
El senador también argumentó que las personas que consideren afectado su honor pueden acudir a las instituciones y ejercer las acciones legales correspondientes. De esta manera, separó su intención de recurrir a la vía jurídica de la forma en que originalmente se dirigió al periodista
El episodio ocurrió un día después de que Sheinbaum se refiriera públicamente al reportaje sobre Julieta Ramírez. En su conferencia del 10 de septiembre, la presidenta cuestionó el documento mostrado en la investigación y pidió que se presentaran las fuentes y pruebas que sustentaran los señalamientos.
“El documento que muestra no trae firmas, no está firmado el documento de lo que acusan a esta senadora”, declaró Sheinbaum.
La presidenta agregó que debía existir responsabilidad en la manera de informar y pidió que, si existían fuentes detrás de la información, fueran mostradas. “Que se muestren pruebas si están planteando un tema en particular, relacionado con un servidor público o servidora pública”, dijo
Esas declaraciones se produjeron antes de que la mandataria condenara expresamente el mensaje de Salazar. Por ello, la discusión quedó dividida en dos asuntos distintos: por un lado, la exigencia presidencial de que las investigaciones periodísticas que involucren a servidores públicos estén sustentadas en pruebas; por otro, el rechazo a que las diferencias con un medio o periodista se conviertan en expresiones intimidatorias.
El caso también colocó nuevamente en el centro la relación entre el poder político y la prensa. La amenaza provino de un senador de Morena y no de un particular, después de una investigación periodística que involucraba a otra integrante de su bancada.
La propia Presidencia del Senado había sostenido que el trabajo periodístico merece respeto aun cuando sus contenidos sean objeto de desacuerdo. Higinio Martínez afirmó que los periodistas pueden informar, escribir y publicar aquello que consideren parte de su trabajo y que la institución debe respetar esa libertad.
La controversia no terminó con la disculpa de Salazar. La discusión se trasladó al terreno de los límites que deben observar los representantes populares cuando enfrentan investigaciones periodísticas que cuestionan a integrantes de sus partidos.
En este caso, la secuencia de los hechos dejó tres posiciones públicas diferenciadas. El senador primero reaccionó con una descalificación directa y la frase “vamos a ir tras de ti”; después eliminó el mensaje y ofreció una disculpa, argumentando que se refería a acciones legales; y finalmente la presidenta Sheinbaum estableció que una amenaza contra un periodista no debe formar parte de la respuesta de un servidor público ante u
La investigación de N+ sobre Julieta Ramírez y su eventual relación con autoridades estadounidenses continúa siendo objeto de controversia pública. La legisladora ha negado los señalamientos, mientras que el medio sostiene la información difundida en su investigación. En consecuencia, la discusión sobre la autenticidad y alcance de los documentos corresponde a la confrontación de evidencias y a las instancias que eventualmente deban determinar responsabilidades.
Lo que quedó expresamente cuestionado por la presidenta es el uso de amenazas contra el periodista como respuesta a esa controversia.
Con su pronunciamiento, Sheinbaum colocó la libertad de expresión y el ejercicio periodístico en un terreno distinto al debate sobre la veracidad de una investigación: las diferencias pueden discutirse, las publicaciones pueden ser cuestionadas y las vías legales pueden utilizarse, pero una amenaza dirigida contra un periodista no puede presentarse como una forma ordinaria de responder al trabajo de la prensa.
La nota mantiene separado lo que Sheinbaum dijo sobre el reportaje de Julieta Ramírez de su condena posterior al mensaje de Salazar, para no atribuirle declaraciones que no hizo el mismo día. También evité presentar como hecho probado el supuesto acuerdo de la senadora con autoridades estadounidenses, porque esa parte sigue siendo materia de disputa.

