Cristal de Roca.
/ Escrito por Cecilia Lavalle*/
Perder 10 a 0 en futbol habla muy mal de un equipo. Y mucho se puede opinar del desempeño, de la preparación física, del entrenador, incluso del talento de las jugadoras. De eso a humillar y sexualizar a las futbolistas hay un abismo.
En días pasados el equipo femenil del Cruz Azul perdió 10 a 0 contra el América. Pero eso, que futbolísticamente es un desastre, pasó a un segundo término porque en el programa de YouTube “Pláticas del mal” los comentarios estuvieron cargados de violencia sexista.
Ante ello se levantó una ola de indignación con protestas formales de la directiva del Cruz Azul, de la Liga MX de futbol, de la Secretaría de las Mujeres, incluso de ONU Mujeres; pero muchos seguidores del programa salieron a decir que así es el futbol, que igual o peor se agrede a jugadores, que cualquier comentario contra las mujeres es tildado de sexista y misógino, entre otras cosas.
Yo me quiero detener aquí, porque parece que no se entiende.
Sexismo es cualquier actitud o comentario que discrimina, desvaloriza, construye desigualdad en función del sexo al que se pertenece. Y para ello se utilizan los estereotipos y roles tradicionalmente impuestos: “las mujeres deben ser o hacer”; que generalmente es opuesto a lo que se dice que “los hombres deben ser o hacer”.
La misoginia, por su parte hace referencia al rechazo, hostilidad, desprecio, violencia hacia las mujeres por ser mujeres.
Suelen ir juntas, porque se nos desprecia, discrimina, violenta o humilla al no cumplir el “deber ser” impuesto. Como jugar futbol.
En este tema, un comentario sexista sería: Las mujeres no deben jugar futbol. Las mujeres deben ser delicadas y tiernas, no competitivas.
De hecho, comentarios sexistas se utilizaron durante siglos para excluir a las mujeres no sólo del futbol, sino de las universidades, los cargos públicos y de toma de decisiones, andar en bicicleta y un largo etcétera.
Los youtubers escalan a la misoginia cuando dicen que en lugar de jugar futbol deberían mandarlas a un table dance. Es decir, las reducen a un objeto sexual. El mensaje implícito es: las mujeres no sirven para jugar futbol sólo sirven para servirnos sexualmente.
Y eso, claro, es humillante y violento.
La misoginia es el mecanismo de castigo utilizado cuando ocupamos un lugar del que nos han excluido históricamente, sea el futbol o la política.
Por eso no fue desmesurada la reacción de muchas mujeres e instituciones creadas para construir igualdad.
No se protesta porque se critique el desempeño de las jugadoras. Sino precisamente porque NO se criticó el desempeño, sino que se utilizó la sexualización como mecanismo de humillación.
No dijeron únicamente juegan mal. Al utilizar comentarios sexistas y misóginos lo que dijeron entre líneas fue: el futbol no es su lugar, su lugar es el servicio sexual.
Si un equipo de hombres hubiera perdido 10-0 jamás les dirían que mejor utilizaran su cuerpo para el servicio sexual. Es impensable. Pues igual de impensable debe ser que se lo digan a las mujeres.
Si no sabes si un comentario es sexista, sólo te tienes que hacer una pregunta: ¿Eso mismo le dirían a un hombre?
www.cecilialavalle.com [email protected] @cecilia.lavalle.t
Cimac Noticias
*Periodista de Quintana Roo, feminista e integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género

