Nuevo (des)orden mundial

*TIERRA DE BABEL

*Jorge Arturo Rodríguez                        

Por la mañana muy temprano, salgo de mi hogar, dulce hogar, y me dirijo a mi centro laboral -no tan dulce-, abordo el autobús, el camión urbano, pues, blindado o no, pero sí destartalado; pago al  conductor designado por su mal humor, me arrimo hacia atrás, donde trabajadores se dirigen, supongo, a chingarle pa’ la papa -no alcanza para más-; veo y escucho a un joven cantante que acaba de terminar su función, con una guitarra que intenta guardar al mismo tiempo que dice: “Gracias por su amabilidad, por su apoyo, que la pasen bien y si la pasan mal que pase rápido, Dios los bendiga.” Sí, que el mal pase rápido, cual relámpago devastador. Eso es ser positivo, mirar y actuar para adelante, cuesta hacerlo y lograrlo, cierto, pero mejor es hacer algo que no hacer nada.

            Voy en el transporte urbano, sin celular en mano -todos los demás, idos en el móvil-, miro la ciudad, a veces un ave que pasa, un árbol olvidado, basura arrinconada, amenazante e inocente pues ella no tiene la culpa, autos en esta vida loca, loca, loca, digo, por las calles a velocidades descontroladas, el tiempo es oro y hay que llegar a tiempo, lo demás y los demás valen purittita… de pronto oigo el llanto de un bebé. ¿Qué tiempo es este? ¿Qué tiempo les dejamos a los que vienen detrás? El panorama no es alentador, mucho menos a los que menos tienen, pese a que “por el bien de todos, primero los pobres”. ¿Quiénes son todos? Claro, siempre los pobres, son necesarios, ineludibles, imprescindibles para que el engranaje del poder funcione. Y ya sabemos lo que implica el poder.

            Bajo del camión destartalado y blindado de las decisiones de las autoridades para que mejoren, y recuerdo el chiste: “Papá, papá, ¿qué quiere decir sintaxis? Pues que se tiene que ir en autobús, a pie, caminando o a pata…” Ah, pero con una nueva tarifa, porque de la noche a la mañana, sin avisar, llegan las malas noticias, más cuando al gobierno le vale cacahuate tu opinión, ni consulta hacen, ni foros ni nada, porque el pueblo es sabio y ya se la saben: mandan los que tienen el poder en turno, lo demás vale puritita…

            El deportista francés jugador en la NBA, Victor Wembanyama, al referirse a las muertes de Alex Pretti y Renée Good a manos del ICE, expresó: “Cuando me despierto cada día y veo las noticias, me horrorizo. Me parece una locura que haya gente que hace ver –o así suena– que el asesinato de civiles es aceptable”. (elpais.com, 28/01/2026).

            Sí, me horrorizo, también de lo que sucede en nuestro país. No cerremos los ojos, no nos hagamos de la vista gorda. Estamos cayendo en un México, ahora sí, sumamente indiferente ante el dolor ajeno, y lo peor es que “el mal día” lo podemos sufrir todos en cualquier instante.

            En el trabajo periodístico “Entender este mundo convulso: 33 entrevistas con los grandes pensadores que marcan nuestro tiempo”, uno de los entrevistados, Manuel, Castells, sociólogo y ex ministro de Universidades de España, señaló: “Si eres optimista pero no sabes en qué mundo vives, te va a ir mal. Hay que analizar. Y si analizo, veo un mundo actual claramente en proceso autodestructivo”. Y el filósofo Peter Sloterdijk sentencia: “El ser humano contemporáneo solo se refugia del futuro con actitudes frívolas”. (elpais.com, 28/01/2026).

            ¿Hay algo más que agregar? Sí, no permitamos perdernos en el camino. Diego López Garrido, director de la Fundación Alternativas y exsecretario de Estado para la Unión Europea, en su artículo “El orden mundial está tocado, pero no hundido”, afirma: “Desde que Donald Trump ocupó la presidencia de Estados Unidos por segunda vez y empezó a actuar de manera amenazante, caprichosa e impredecible, se ha impuesto en analistas y medios el mantra de que el llamado “orden mundial” está irremediablemente roto. Discrepo de esta visión de la realidad internacional. Trump no es tan fuerte, ni el ordenamiento internacional tan débil como para profetizar una sentencia de muerte.” (elpais.com, 29/01/2026).

            No perdamos de vista que “una cosa es mentir y otra cosa es desinformar. Hoy el mundo está atrapado entre esas dos cosas”, dijera el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. En primer lugar, algo que se nos ha olvidado, o eso quieren que suceda, “debemos defender el pensamiento crítico y la verdad, cueste lo que cueste”, señala Joseph Oughourlian, presidente del Grupo Prisa en su participación en la apertura de la segunda jornada del Foro Económico Internacional y el Caribe que se celebra en Panamá.

            Sí, no perdamos la esperanza, pero de la buena y de calidad, no esa manoseada “esperanza” que va sin rumbo, como un tren descarrilado; claro, va con rumbo, pero para llenarse las bolsas de dinero.

            Miren lo que dijo (así en mayúsculas) mi entrañable Miguel Bosé @boseofficial, el pasado 19 de enero, a propósito de las víctimas en el accidente de tren en Andamuz, Córdoba, España:

“MIS CONDOLENCIAS Y PESAR A LAS FAMILIAS DE LOS FALLECIDOS EN EL ACCIDENTE DE TREN EN ADAMUZ, CÓRDOBA. NI IMAGINAR SE PUEDE, EL DOLOR POR EL QUE PASAN, NI LA RABIA CON LA QUE LLORA ESPAÑA ENTERA. OTRA DESGRACIA MÁS QUE PODRÍA HABERSE EVITADO. OTRA DE MUCHAS TANTAS, CONSTANTES Y SIN TREGUA. UNA VEZ MÁS, LOS DE SIEMPRE DEMUESTRAN SU INCAPACIDAD PARA GOBERNAR, Y SU DESPRECIO HACIA LOS ESPAÑOLES Y HACIA ESPAÑA ENTERA. SE PROLONGA SIN ALIENTO, LA AGONÍA DE ESTE ENROQUE ENFERMIZO DE UN GOBIERNO TÓXICO, MIENTRAS SE EXTIENDE LA MISERIA QUE MINUCIOSAMENTE DISEÑAN. PEDIMOS LA DIMISIÓN GENERAL DEL GOBIERNO ENTERO, Y POR SUPUESTO LA DEL MINISTRO DE TRANSPORTES, OSCAR PUENTE, DE FORMA FULMINANTE E INMEDIATA. YA NO TIENES PERDÓN, CHAVAL!!!”

            Algo les recuerda. ¿Aplica en México?

Los días y los temas

Lo que sí aplica es: “La democracia no está en crisis, las sociedades sí”, expresara Pilar del Río, periodista y traductora, presidenta de la Fundación José Saramago.

De cinismo y anexas

 

Un servidor no les falla, va lo siguiente:

¿Por qué hablas con tus zapatos? -Porque dicen que “converse”.

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Un erizo iba en el desierto y ve un cactus y le dice: ¡Mamá!

Hasta la próxima.