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01.02.2026. Habana, Cuba- Los obispos católicos de Cuba lanzaron un llamado de alarma ante el agravamiento de la crisis en la isla, advirtiendo que el país enfrenta un riesgo real de colapso social y violencia. En un mensaje difundido el 31 de enero de 2026, dirigido “a todos los cubanos de buena voluntad”, los prelados expresaron su profunda preocupación por el deterioro de la situación económica y humana, y reclamaron reformas profundas, diálogo y respeto a la dignidad de las personas, sin exclusiones ni violencia.
El Episcopado subrayó que la realidad “dolorosa y apremiante” no ha mejorado desde su exhortación en junio pasado, sino que se ha agravado la angustia y la desesperanza. La crisis energética, agudizada por recientes medidas externas, ha disparado las alarmas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que declara emergencia nacional respecto a Cuba y amenaza con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla, lo que podría cortar su acceso energético y afectar gravemente a los sectores más vulnerables.
Los obispos insistieron en que Cuba necesita cambios urgentes, pero no puede soportar más dolor ni luto. Recordaron las palabras de san Juan Pablo II en su visita de 1998, cuando advirtió que el aislamiento internacional repercute indiscriminadamente en la población, aumentando las dificultades de los más débiles.
El mensaje episcopal reafirma que los conflictos deben resolverse mediante el diálogo y la diplomacia, nunca por la coerción. “Porque los hombres, hablando, se entienden”, señalaron, convencidos de que la buena voluntad puede abrir caminos de justicia y paz. Al mismo tiempo, pidieron que Cuba se abra a su propio pueblo, a todos los cubanos sin exclusiones, y que el mundo se abra a la isla.
La Iglesia católica reiteró su compromiso de acompañar al pueblo desde su misión de anunciar el Evangelio y servir a los más vulnerables, ofreciendo su disponibilidad para colaborar en la creación de espacios de encuentro por el bien común. Confiando a la Virgen de la Caridad la súplica final, los obispos pidieron que prevalezcan la sensatez y la cordura, para que todos los hijos de esta tierra puedan vivir en paz, dignos y felices.













