*En el vigésimo aniversario nacional del premio “Para las mujeres en la ciencia”, ocho investigadoras fueron reconocidas por sus contribuciones científicas.
*Foto: Especial / La edición 2026 recibió 52 candidaturas de 30 instituciones ubicadas en 19 estados.
/ Escrito por Georgina Monroy Vázquez /
Ocho científicas mexicanas fueron reconocidas por sus aportes en áreas como astronomía, salud, biotecnología y desarrollo de nuevos materiales, durante la entrega nacional del premio “Para las mujeres en la ciencia”, impulsado por L’Oréal Groupe México, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).
La ceremonia se realizó el pasado 20 de octubre en el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental de la Ciudad de México, en el marco del vigésimo aniversario de estos galardones en el país. Durante el encuentro también se anunció la implementación en México de la iniciativa internacional “Para las niñas en la ciencia”, orientada a inspirar a las nuevas generaciones.
En su edición 2026, los premios destinaron una inversión superior a un millón 550 mil pesos para respaldar investigaciones y contribuir a consolidar el liderazgo de las científicas. Los reconocimientos se dividieron en dos categorías: Trayectorias Consolidadas, para investigadoras con una trayectoria científica reconocida, y Talentos Nacientes, dirigida a científicas jóvenes que desarrollan proyectos posdoctorales.
Investigaciones para atender problemas de salud y explorar el universo
En la categoría de Trayectorias Consolidadas fueron reconocidas tres investigadoras por sus aportes a la medicina, la astronomía y el conocimiento de compuestos presentes en plantas mexicanas.
Ingeborg Dorothea Becker Fauser, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue distinguida por su investigación sobre la leishmaniasis, una enfermedad que puede provocar lesiones y secuelas graves, y que afecta especialmente a poblaciones con menos recursos.
Su equipo desarrolla marcadores específicos para mejorar el diagnóstico, además de explorar alternativas para una vacuna e incorporar conocimientos tradicionales de herbolaria a sus investigaciones.
Por su parte, Irene Antonia Cruz-González Espinosa, del Instituto de Astronomía de la UNAM, recibió el reconocimiento por su trabajo sobre las propiedades del polvo interestelar en las regiones centrales de las galaxias. También ha participado en el desarrollo de instrumentación para el telescopio de 2.1 metros del Observatorio Astronómico Nacional, ubicado en San Pedro Mártir, Baja California.
La tercera galardonada de esta categoría fue Mercedes Guadalupe López Pérez, investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav-IPN), quien suma 34 años de trayectoria científica, al menos 25 de ellos dedicados al estudio de distintas especies de agave mexicano.
Entre sus aportes destaca el descubrimiento de las agavinas, compuestos prebióticos que favorecen la microbiota intestinal y estimulan la producción natural de GLP-1, una hormona relacionada con la saciedad y la regulación de la insulina. Estos hallazgos abren líneas de investigación sobre posibles alternativas nutricionales y aplicaciones para la salud.
Jóvenes científicas desarrollan alternativas contra enfermedades y contaminantes
En la categoría de Talentos Nacientes fueron reconocidas cinco investigadoras cuyos proyectos abarcan desde el estudio de los efectos de los microplásticos hasta el desarrollo de materiales degradables.
Gladys Alejandra Toledo Ibarra, del Centro Nayarita de Innovación y Transferencia de Tecnología, estudia cómo los microplásticos pueden alterar la comunicación entre los sistemas inmunológico y endocrino, así como favorecer procesos inflamatorios. Sus resultados podrían contribuir a orientar políticas públicas para el manejo de estos contaminantes.
Lenci Karina Vázquez Jiménez, del Centro de Biotecnología Genómica del IPN, trabaja en el diseño y síntesis de compuestos derivados de quinoxalina capaces de inhibir la proteína JAK3, con potencial para el desarrollo de tratamientos contra leucemias y linfomas.
En tanto, Lizbeth Esmeralda García Velázquez, de la Universidad La Salle México, investiga el daño genómico en el cerebelo durante el envejecimiento, con el objetivo de aportar conocimientos para desarrollar estrategias terapéuticas frente a enfermedades neurodegenerativas.
La investigación de María Magdalena Zamora Corona, del Instituto de Neurobiología de la UNAM, se centra en la vasoinhibina, un fragmento proteico que inhibe la formación de nuevos vasos sanguíneos. Su trabajo identificó una versión de menor tamaño que podría facilitar su aplicación clínica y abrir posibilidades para el desarrollo de tratamientos contra padecimientos como el cáncer, la retinopatía diabética y la artritis.
Finalmente, María Teresa Córdova Alonso, del Centro de Investigación en Química Aplicada, en Coahuila, desarrolla propuestas de materiales naturales y degradables, entre ellas mejoras al hule natural producido en México. Estos materiales pueden tener aplicaciones en la agricultura, la absorción de contaminantes y el fortalecimiento de otros materiales.
Anuncian iniciativa para acercar la ciencia a las niñas
Durante la ceremonia se anunció la llegada a México de “Para las niñas en la ciencia”, una iniciativa de la Fundación L’Oréal y la UNESCO que se desarrollará en el país junto con la Academia Mexicana de Ciencias y una red de científicas reconocidas.
El programa busca que las investigadoras compartan sus experiencias y trayectorias para inspirar a niñas y adolescentes a interesarse por las disciplinas científicas. La iniciativa forma parte de un esfuerzo internacional que tiene como meta beneficiar a cinco millones de niñas y adolescentes para 2030.
El anuncio ocurre en un contexto de desigualdad en la participación de las mujeres en la ciencia y la tecnología. De acuerdo con las cifras presentadas durante el encuentro, las mujeres representan 32 por ciento del personal dedicado a la investigación en el mundo y menos de 30 por ciento de la fuerza laboral del sector tecnológico.
En México, aunque la participación de las mujeres en el Sistema Nacional de Investigadores ha aumentado, persisten brechas importantes en determinadas disciplinas: únicamente 24 por ciento de quienes se dedican a la física, las matemáticas y las ciencias de la Tierra son mujeres.
Las desigualdades, señalaron durante la ceremonia, no responden a una falta de talento, sino a barreras estructurales que comienzan desde la educación, entre ellas los sesgos de género en la enseñanza de las disciplinas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—, las diferencias en el acceso a oportunidades y la falta de visibilidad del trabajo de las científicas.
La igualdad de género también requiere políticas públicas
Durante su intervención, el representante de la UNESCO en México, Andrés Morales, sostuvo que una ciencia que excluye a las mujeres no puede considerarse ética ni justa. También planteó que avanzar hacia la igualdad de género representa una oportunidad para desarrollar conocimientos y tecnologías que respondan a las necesidades de toda la población.
Entre las medidas que propuso se encuentran ampliar las prácticas escolares en disciplinas STEM dirigidas a niñas, fortalecer las políticas educativas y científicas con perspectiva de género, incrementar la presencia de mujeres en los espacios de decisión, garantizar entornos libres de violencia e incorporar sistemas de cuidados en universidades y centros de investigación.
Por su parte, Rafael Bojalil Parra, en representación de la presidencia de la Academia Mexicana de Ciencias, llamó a reconocer el trabajo de las investigadoras y atender necesidades como las responsabilidades de cuidados.
La edición 2026 recibió 52 candidaturas de 30 instituciones ubicadas en 19 estados para la categoría de Trayectorias Consolidadas, mientras que Talentos Nacientes registró 140 candidaturas de 49 instituciones en 23 estados.
Los premios cumplen así dos propósitos: reconocer las aportaciones de las científicas que ya transforman sus campos de investigación y contribuir a generar referentes para que más niñas y jóvenes puedan imaginar un futuro en la ciencia.

