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02.04.2026.-El Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas reforzó su advertencia sobre la gravedad de la crisis de desapariciones en México al subrayar que la magnitud de los casos documentados y los hallazgos forenses reflejan una situación alarmante que podría constituir crímenes de lesa humanidad.
En su más reciente evaluación, el organismo internacional sostuvo que “la magnitud de los casos registrados pone de relieve la gravedad de la situación”, al tiempo que destacó la persistencia de patrones que evidencian la dimensión estructural del problema en el país.
El Comité también llamó la atención sobre el continuo hallazgo de fosas clandestinas, un fenómeno que ha marcado la crisis de desapariciones en México durante los últimos años. “Se ha documentado el descubrimiento de más de 4 mil 500 fosas clandestinas”, señaló, agregando que en estos sitios se han localizado “más de 6 mil 200 cadáveres y 4 mil 600 restos humanos”.
A estas cifras se suma otro dato que el organismo calificó como particularmente preocupante: la existencia de aproximadamente 72 mil restos humanos no identificados. “El número de restos sin identificar refleja no solo la magnitud de la tragedia, sino también los desafíos persistentes en materia forense e institucional”, indicó el Comité al advertir además la crisi forense.
Estos elementos, de acuerdo con la instancia de la ONU, configuran un panorama de alta complejidad que trasciende casos aislados. “La recurrencia de estos hallazgos y la acumulación de víctimas sugieren la posible existencia de prácticas generalizadas o sistemáticas”, advirtió, en línea con su señalamiento previo sobre la eventual configuración de crímenes de lesa humanidad conforme al derecho internacional.
El organismo reiteró que la identificación de restos humanos y la localización de personas desaparecidas son tareas urgentes que requieren una respuesta integral del Estado mexicano. “Es imprescindible fortalecer las capacidades forenses, garantizar la coordinación institucional y atender de manera prioritaria a las familias de las víctimas”, subrayó.
Asimismo, enfatizó que la crisis no solo se mide en cifras, sino en el impacto humano y social que ha dejado en miles de familias. “Cada número representa una persona, una historia y una familia que sigue esperando respuestas”, señaló el Comité, al insistir en la necesidad de garantizar verdad y justicia.
En este contexto, la ONU mantiene su postura de que la situación en México amerita atención internacional urgente, especialmente tras la activación del mecanismo previsto en el artículo 34 de la Convención, que permitirá llevar el caso ante la Asamblea General para su análisis.
Finalmente, el Comité reiteró que la dimensión de los hallazgos, sumada a los niveles de impunidad, exige acciones contundentes. “La gravedad de la situación obliga a redoblar esfuerzos y a colocar a las víctimas en el centro de todas las políticas públicas”, concluyó.













