Operativo contra célula del CJNG desata 26 bloqueos en Michoacán

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19.08.2026 Michoacán.- Un despliegue de fuerzas federales contra una célula vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) provocó durante la madrugada de este miércoles una nueva jornada de violencia en Michoacán, con al menos 26 bloqueos carreteros y vehículos incendiados en 15 municipios, además del asesinato de un hombre que se habría negado a entregar su camioneta a un grupo armado.

De acuerdo con reportes sobre el operativo, elementos federales realizaron acciones de seguridad principalmente en los municipios de Tanhuato, Zamora, Ecuandureo e Ixtlán de Los Hervores. En la movilización participaron elementos de las Fuerzas Especiales del Ejército, quienes habrían detenido a varios presuntos integrantes de una célula criminal relacionada con Heraclio Guerrero Martínez, alias “El Tío Lako”.

El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, confirmó que durante el despliegue fueron detenidos objetivos delincuenciales, aunque hasta el momento no se ha precisado públicamente cuántas personas fueron aseguradas. La información oficial sobre las capturas y los delitos que se les atribuyen se espera que sea ampliada por las autoridades federales.

La operación tuvo como escenario la región norte y noroccidental de Michoacán, una zona estratégica para el CJNG por su cercanía con Jalisco y por las rutas carreteras que comunican distintos municipios del Bajío y Occidente del país.

Como parte del despliegue aéreo, una aeronave Beechcraft King Air 350R realizó sobrevuelos continuos en la zona durante el operativo, de acuerdo con reportes de seguridad.

La respuesta criminal llegó poco después. Presuntos integrantes del CJNG utilizaron vehículos para bloquear carreteras y, en varios casos, incendiarlos con el propósito de obstaculizar el desplazamiento de las fuerzas de seguridad y generar una situación de emergencia en distintos puntos del estado.

Los bloqueos fueron reportados en Zamora, La Piedad, Ecuandureo, Chilchota, Quiroga, Tzintzuntzan, Coeneo, Zacapu, Zináparo, Ixtlán, Pátzcuaro, Churintzio, Nahuatzen, Paracho y Purépero.

La dimensión de la reacción recuerda otros episodios registrados en Michoacán después de operaciones federales contra integrantes del crimen organizado, cuando grupos criminales han recurrido a la colocación de vehículos atravesados en las carreteras, incendios y ataques para intentar dificultar la movilidad de las autoridades.

En esta ocasión, la violencia alcanzó también a civiles. Sobre la autopista México-Morelia-Guadalajara, a la altura de Churintzio, un hombre fue asesinado a balazos luego de que, junto con otra persona, presuntamente se negara a entregar su camioneta a hombres armados.

El homicidio se produjo en medio de una jornada en la que distintos puntos de la red carretera michoacana quedaron afectados por los bloqueos. Las autoridades deberán determinar si el crimen está directamente relacionado con la reacción del grupo criminal al operativo federal.

El episodio vuelve a colocar bajo atención a Heraclio Guerrero Martínez, “El Tío Lako”, señalado en investigaciones y reportes de seguridad como uno de los principales operadores del CJNG en la zona limítrofe entre Michoacán y Jalisco. Su estructura, identificada como Los Guerreros, ha sido relacionada con actividades criminales en diversos municipios de ambas entidades.

La relevancia de Guerrero Martínez aumentó después del operativo del 22 de febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco, en el que murió Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, quien era identificado como líder del CJNG. La Secretaría de la Defensa confirmó entonces que Oseguera murió después de resultar herido durante el enfrentamiento con fuerzas federales.

En aquella operación también murió Rubén Guerrero Valadez, conocido como “El R1” o “El Láminas”, hijo de “El Tío Lako”. Fuentes de seguridad lo ubicaban dentro de la estructura de Los Guerreros y como uno de los operadores cercanos a Oseguera.

La muerte de “El Mencho” generó en febrero una ola de bloqueos, incendios y ataques en varios estados, entre ellos Michoacán, lo que mostró la capacidad de las distintas células del CJNG para reaccionar rápidamente ante los operativos federales.

El antecedente es relevante para entender lo ocurrido este miércoles. La estructura del CJNG en Michoacán no depende únicamente de un mando único, sino que opera mediante distintas células y liderazgos regionales. Reportes de seguridad han señalado durante meses la presencia de grupos vinculados con “El Tío Lako” y con otros operadores en regiones como el Bajío, Occidente y la Meseta Purépecha.

Otro de los nombres mencionados en los reportes sobre la estructura criminal en la entidad es Jesús Rivera Aguirre, “El Gordo Chuy” o “La Hamburguesa”, identificado como operador con presencia principalmente en Zacapu y municipios de la región. Investigaciones periodísticas han situado su zona de influencia en municipios como Zacapu, Cherán, Purépero, Panindícuaro, Coeneo, Quiroga, Chilchota y Tzintzuntzan.

La violencia registrada este miércoles ocurre, además, en un contexto de reacomodo de las estructuras del CJNG tras la muerte de su fundador y máximo dirigente. Aunque distintas versiones han señalado posibles sucesores y disputas internas, las autoridades federales no han establecido públicamente que exista una ruptura generalizada dentro de la organización.

Por ahora, el dato central es el operativo realizado en la región de Tanhuato, Zamora, Ecuandureo e Ixtlán y la respuesta posterior mediante bloqueos en 15 municipios. La cifra de personas detenidas tampoco ha sido precisada oficialmente, por lo que cualquier número distinto al que comunique el Gabinete de Seguridad deberá considerarse preliminar.

Las autoridades estatales y federales mantienen el despliegue en las zonas afectadas mientras se realizan las labores para retirar los vehículos incendiados y restablecer la circulación. El caso también deberá determinar si los detenidos pertenecen efectivamente a la estructura de “El Tío Lako” y cuál era su función dentro de la organización criminal.

La jornada vuelve a evidenciar uno de los principales desafíos de seguridad en Michoacán: la capacidad de las organizaciones criminales para responder a las acciones de las fuerzas federales mediante violencia dirigida no sólo contra las autoridades, sino también contra la población civil y las vías de comunicación.