*Fotos y video redes
31.01.2026 Nayarit.- Hace seis años, un visitante inesperado llegó a los litorales mexicanos y desde entonces se convirtió en parte de la memoria colectiva de quienes habitan y disfrutan las playas del Pacífico.
Se trata de Panchito Cortés, un elefante marino del sur (Mirounga leonina) que, con su imponente figura de más de tres metros de largo y cerca de media tonelada de peso, que decidió descansar en las arenas nayaritas y ganarse el cariño de todos, con su enorme figura tomando el sol.
La primera vez que Panchito fue visto en México ocurrió en Playa Los Ayala, municipio de Compostela, Nayarit. Durante cuatro días permaneció tranquilo, dejándose acariciar por los rayos del sol y descansando en la arena, mientras curiosos, turistas y habitantes se acercaban para observarlo y fotografiarlo mientras bosteza.
Su presencia es tan inusual como fascinante, pues los elefantes marinos del sur habitan principalmente en regiones australes como Argentina, Chile y las islas subantárticas. Que uno de ellos llegara hasta las costas mexicanas era un acontecimiento extraordinario.
El viernes de aquella semana, Panchito se metió al mar y desapareció entre las olas, dejando tras de sí una mezcla de nostalgia y alegría. Muchos pensaron que no volverían a verlo, pero la historia apenas comenzaba.
Con el paso de los días nuevas apariciones fueron reportadas en diferentes playas de Nayarit, convirtiéndose en un fenómeno viral en redes sociales. Cada fotografía y cada video de Panchito despertaban entusiasmo y ternura, consolidando la idea de que este elefante marino ya era “mexicano por adopción”.
La llegada de Panchito a México fue extraordinaria porque los elefantes marinos del sur habitan principalmente en las aguas frías de la Patagonia y las islas subantárticas. Que uno de ellos recorra más de ocho mil kilómetros para aparecer en México es un acontecimiento inusual, que rápidamente atrae la atención de especialistas y autoridades ambientales.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) intervino para protegerlo, instalando cercos y pidiendo a la población mantener distancia, mientras las redes sociales se llenaban de imágenes y videos que lo convirtieron en un fenómeno viral.
Su debut en aguas nacionales fue en San Pancho, Nayarit donde fue bautizado como Panchito, luego comenzó a aparecer en otras playas de Nayarit.
Recientemente, Panchito volvió a sorprender. Tras su estancia en Los Ayala, se desplazó hasta Playa Careyeros, en el municipio de Bahía de Banderas, a unos 30 kilómetros de distancia. Su llegada generó gran expectación entre habitantes y turistas, quienes lo recibieron como a un viejo amigo que regresa de viaje.
La escena fue festiva; familias enteras acudieron a verlo, los niños lo bautizaron con apodos cariñosos y las redes sociales se llenaron de imágenes que mostraban al elefante marino descansando plácidamente en la arena.
La historia de Panchito Cortés es más que una anécdota natural. Representa la capacidad de los animales marinos de recorrer grandes distancias y adaptarse a nuevos entornos, pero también refleja la manera en que las comunidades costeras se conectan emocionalmente con la fauna que las visita.
En un país donde las noticias suelen estar dominadas por la violencia, la política o la economía, Panchito se convirtió en un símbolo de alegría compartida, un recordatorio de que la naturaleza puede regalarnos momentos inesperados y entrañables.
Hoy, a seis años de su primera aparición, Panchito ya es considerado parte de la identidad local. Su nombre circula como si se tratara de un vecino más, y su historia se cuenta con orgullo en Compostela y Bahía de Banderas.
Aunque nadie sabe con certeza cuándo volverá a aparecer, lo cierto es que cada visita suya se celebra como un acontecimiento festivo, un regalo del mar que une a comunidades enteras en torno a la sorpresa y la admiración.
Panchito Cortés, el elefante marino del sur que decidió descansar en playas mexicanas, ya no es solo un visitante ocasional. Es un personaje querido, un símbolo de la convivencia entre humanos y naturaleza, y un protagonista de una historia que seguirá creciendo cada vez que las olas lo traigan de vuelta.












