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06.08.2026 México.-La primera visita del papa León XIV a América Latina ya tiene destino y fechas, pero México quedó fuera del itinerario. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que el pontífice no visitará territorio mexicano durante su próximo viaje por la región, una noticia que cierra, al menos por ahora, la expectativa que había generado desde el inicio de su pontificado la posibilidad de que el jefe de la Iglesia católica acudiera a la Basílica de Guadalupe.
El Vaticano confirmó que Robert Francis Prevost, elegido papa el 8 de mayo de 2025 con el nombre de León XIV, realizará del 6 al 17 de noviembre de 2026 un viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú. La gira será la primera visita del pontífice a América Latina desde que asumió el liderazgo de la Iglesia católica y tendrá una duración de 12 días. México no aparece entre los países contemplados.
La confirmación adquiere especial significado para México debido a que la presidenta Sheinbaum había expresado públicamente su interés en recibir al Papa y, desde diciembre de 2025, incluso sostuvo una conversación telefónica con él para reiterarle formalmente la invitación a visitar el país.
En aquella comunicación, realizada el 12 de diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe, la mandataria informó que había invitado personalmente a León XIV a México. Sheinbaum relató entonces que ambos coincidieron en considerar a la Virgen de Guadalupe como un símbolo de identidad y paz para los mexicanos, independientemente de la religión que profese cada persona y en respeto a la laicidad del Estado.
La invitación mexicana no era nueva. El 18 de mayo de 2025, durante las ceremonias por el inicio del pontificado de León XIV, la entonces secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, entregó al nuevo pontífice una carta de invitación de la presidenta para visitar México. Posteriormente, la propia Sheinbaum retomó públicamente el tema en varias ocasiones.
En enero de este año, la presidenta había dicho que existía la expectativa de que el Papa pudiera visitar México durante 2026, aunque reconoció que todavía no había una confirmación formal por parte del Vaticano. En esa ocasión explicó que había pedido a Rosa Icela Rodríguez establecer comunicación con la Nunciatura Apostólica para avanzar en la posibilidad de concretar el viaje.
La expectativa mexicana tenía además un elemento simbólico particularmente fuerte: León XIV ha expresado su afecto por México y por la Virgen de Guadalupe, pero también tiene una relación especialmente estrecha con América Latina, en particular con Perú, país donde desarrolló buena parte de su trayectoria religiosa antes de convertirse en pontífice.
El itinerario anunciado por la Santa Sede refleja precisamente esa historia personal. León XIV llegará primero a Uruguay, donde permanecerá del 6 al 8 de noviembre y visitará Montevideo, Paysandú y Florida. Después viajará a Argentina, del 8 al 11 de noviembre, con actividades previstas en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Finalmente se trasladará a Perú, donde permanecerá del 11 al 17 de noviembre y visitará Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa. El Vaticano informó que el programa detallado de cada jornada será dado a conocer posteriormente.
Para México, la ausencia resulta especialmente significativa porque se trata del segundo país con mayor población católica del mundo después de Brasil y porque la Basílica de Guadalupe constituye uno de los principales centros de peregrinación católica a nivel internacional.
La última visita de un pontífice a México ocurrió en febrero de 2016, cuando el papa Francisco realizó un viaje pastoral que incluyó la Ciudad de México, Ecatepec, San Cristóbal de las Casas, Morelia y Ciudad Juárez. En aquella ocasión, Francisco celebró una misa multitudinaria en la Basílica de Guadalupe y acudió también a zonas marcadas por la violencia, la pobreza y la migración.
La relación de México con los viajes papales es particularmente estrecha. Juan Pablo II visitó el país en cinco ocasiones, convirtiéndose en uno de los pontífices con mayor presencia pastoral en territorio mexicano. Benedicto XVI estuvo en Guanajuato en 2012, mientras que Francisco regresó en 2016.
Por ello, la posibilidad de que León XIV acudiera a México había generado expectativas desde prácticamente los primeros meses de su pontificado.
El propio pontífice había dejado abierta esa posibilidad. En noviembre de 2025 manifestó su intención de viajar a América Latina y mencionó entre sus deseos la posibilidad de acudir a la Basílica de Guadalupe. En ese momento todavía no existía un calendario oficial y México aparecía entre los destinos que podrían formar parte de una futura gira latinoamericana.
La situación cambió conforme avanzó la planeación de los viajes papales de 2026. El Vaticano fue confirmando paulatinamente distintos desplazamientos internacionales de León XIV y finalmente anunció una gira sudamericana concentrada en tres países.
La elección de Perú tiene un peso especial. Antes de ser elegido Papa, Prevost desarrolló durante décadas su ministerio religioso en ese país. Fue misionero, obispo de Chiclayo y posteriormente recibió la nacionalidad peruana. Esa trayectoria explica que Perú tenga un lugar central en su primera gira latinoamericana.
En Argentina, en tanto, su visita tendrá una carga histórica adicional porque será el primer viaje de un pontífice a ese país desde la muerte del papa Francisco, quien nació en Buenos Aires y fue el primer latinoamericano en ocupar el trono de Pedro. Francisco nunca realizó como pontífice una visita a su país natal.
El Vaticano también incluyó a Uruguay, país que tampoco había recibido la visita de Francisco. El recorrido, por tanto, combina la dimensión pastoral con la historia personal del nuevo Papa y con países que habían quedado fuera de la agenda de su predecesor.
México, aunque invitó formalmente al pontífice, deberá esperar una eventual segunda oportunidad.
La relación entre Sheinbaum y León XIV
La presidenta mexicana ha mantenido una postura de respeto hacia el pontífice y ha destacado coincidencias en asuntos sociales. En junio, Sheinbaum se refirió a León XIV como un Papa con una visión cercana a las personas pobres y vulnerables y señaló coincidencias con algunos de los planteamientos que había sostenido Francisco.
La mandataria también destacó la posición del pontífice sobre la migración y la necesidad de ofrecer un trato humano a quienes abandonan sus países por razones económicas, violencia, desastres naturales u otras circunstancias.
El diálogo entre ambos también tuvo un componente cultural y religioso en torno a la Virgen de Guadalupe. Durante la llamada de diciembre, Sheinbaum subrayó que la figura guadalupana puede ser entendida como un elemento de identidad nacional y un símbolo de paz incluso desde la perspectiva de un Estado constitucionalmente laico.
Ese planteamiento es relevante porque la presidenta ha cuidado de diferenciar su relación institucional con la Iglesia católica de una adhesión religiosa personal o de una modificación de la naturaleza laica del Estado mexicano.
La ausencia de México en el viaje de noviembre no significa que el país haya quedado descartado definitivamente de la agenda del pontífice. Lo que existe hasta ahora es un calendario oficial para 2026 que contempla Uruguay, Argentina y Perú, mientras que no hay una fecha anunciada para una visita a territorio mexicano.
De hecho, antes de la confirmación de la gira sudamericana ya circulaban versiones sobre una posible visita a México, particularmente alrededor de septiembre. Sin embargo, esas versiones nunca se transformaron en un anuncio oficial de la Santa Sede. En 2025 incluso circuló un video manipulado que atribuía al Papa un supuesto anuncio de visita a México; EFE Verifica confirmó que se trataba de material alterado y que no existía entonces ningún anuncio oficial del Vaticano.
El caso muestra la diferencia entre el deseo expresado por un pontífice de visitar determinado lugar, una invitación formal de un gobierno y la confirmación de un viaje por parte de la Santa Sede. Son etapas distintas y, en el caso mexicano, la tercera nunca llegó a concretarse para 2026.
Una gira con fuerte carga latinoamericana
El primer recorrido de León XIV por América Latina también permitirá al pontífice acercarse a una región que conoce de manera directa y que ocupa un lugar relevante dentro de la Iglesia católica.
La elección de Prevost significó, además, la llegada al papado de un religioso nacido en Chicago pero con una larga trayectoria pastoral en Perú. Su perfil latinoamericano es uno de los elementos que han marcado su pontificado desde sus primeros meses.
El viaje de noviembre tendrá además una dimensión política y social inevitable. En los tres países visitados existen debates importantes sobre pobreza, desigualdad, migración, seguridad, polarización política y condiciones económicas, asuntos que forman parte de las preocupaciones sociales de la Iglesia.
En Argentina, la visita ocurrirá durante el gobierno de Javier Milei y tendrá un significado especial por tratarse del país natal de Francisco. En Perú, León XIV regresará a una nación donde desarrolló buena parte de su vida religiosa. En Uruguay, el Papa visitará una sociedad con una tradición de secularización particularmente fuerte.
México tendrá que observar el viaje desde fuera de la ruta.
Para la presidenta Sheinbaum, la ausencia no cancela la invitación ni la posibilidad de que León XIV visite posteriormente el país. La comunicación entre ambos ya existe y el pontífice conoce formalmente el interés mexicano en recibirlo.
Pero por ahora, la agenda es clara: la primera incursión de León XIV en América Latina comenzará en Montevideo, continuará por Argentina y terminará en Perú. La Basílica de Guadalupe, uno de los destinos que el Papa ha expresado interés en conocer, tendrá que esperar.

