Paz, concordia y unidad

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/ Agustín Basilio de la Vega /

El papa León XIV, durante la celebración solemne de la Pascua de Jesús en la Basílica de San Pedro, señaló que este tiempo litúrgico puede ser un nuevo comienzo y una victoria del amor de Dios sobre el miedo y la tristeza. De manera general pero muy clara invitó a promover la paz, la concordia y la unidad en estos tiempos de guerras y de desintegración familiar.

El pontífice fue al grano pues dijo que Dios “Con un amor que salva y devuelve la vida”…   “responde al pecado y la división”. En efecto, el mensaje fundamental de Cristo es amar al prójimo como a uno mismo y esa actitud evita la confrontación y la muerte ¿Lo entenderán los líderes mundiales que ordenan operaciones militares especiales y aquellos que proclaman el odio entre las naciones y las personas?

Mas adelante el Vicario de Cristo sentenció que “El amor de Dios es más fuerte que el mal, capaz de expulsar el odio y doblegar a los poderosos”. La historia da cuenta de esta realidad pues basta con analizar el destino final de quienes iniciaron guerras y cometieron genocidios durante el siglo XX.

El sucesor de San Pedro invitó durante su homilía a todos los cristianos a “anunciar la resurrección no solo con palabras sino con obras de caridad” lo que significa hacer vida el mensaje humanista de Jesús. Esta exhortación cala profundamente en millones de cristianos que muchas veces separamos la fe de la vida diaria. Si los laicos entendiéramos el profundo significado de la caridad (amor a los demás) habría menos injusticias y dolores infringidos a los otros. El Papa pide acción, no sólo discursos.

Esta última propuesta del Obispo de Roma de hacer obras de caridad, en sentido moderno, es una idea fundamental en especial para aquellos que tienen responsabilidades familiares, sociales, económicas y políticas, ya que practicar la justicia, honestidad y espíritu de servicio en la vida privada y pública, construye “un mundo nuevo de paz y unidad”. Simplemente hacer bien las cosas que a cada uno le tocan edifica una “paz desarmada y justa” tanto en las familias como entre los países.

Finalmente, su Santidad expresó a todos y a los líderes mundiales actuales, que “Hoy existen sepulcros y piedras difíciles de remover” como el orgullo personal y la añoranza por los imperios del pasado “miedo, egoísmo, rencor, guerra e injusticia” que hoy se vive en diferentes regiones como Ucrania y el Medio Oriente.

El Papa finalizó invitando a todos a “no rendirse siguiendo el ejemplo de Jesús” y a “Luchar por la paz y la concordia” en todos los lugares donde actuamos familiar o socialmente para que   “Los dones pascuales de unidad y paz crezcan en el mundo”

X @basiliodelavega