PAZ sin sorpresas; Gonzalo Guízar, presidente.

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*DE PRIMERA MANO

QSD, el miércoles sí o si.

Por Omar Zúñiga

Este miércoles 26, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) debe decidir sí o sí y tomar una decisión que trasciende el destino de una sola organización: resolver si Que Siga la Democracia se convierte en el tercer partido político nacional rumbo a la elección de 2027, luego de que el Consejo General del INE le negara el registro el pasado 25 de junio.

La negativa del INE se fundó en 92 afiliaciones con inconsistencias —documentos tergiversados, según la autoridad— de un universo de más de 302 mil registros que el propio instituto validó.
Edgar Garza Ancira, presidente nacional de QSD, ha insistido en que la proporción es ínfima y que la resolución careció de motivación suficiente; su abogado, René Quiñones, llevó el argumento más lejos: que la sanción a menos de cien afiliaciones no puede anular el derecho político-electoral de trescientos mil ciudadanos que decidieron sumarse al proyecto.

Hay un elemento que complica cualquier lectura meramente técnica del caso: ese mismo 25 de junio, el Consejo General otorgó el registro a PAZ (Construyendo Sociedades de Paz) y a Somos México, organizaciones a las que, según ha denunciado la propia Que Siga la Democracia, se les habrían tolerado irregularidades aún mayores que las supuestas imputadas a QSD.

Si la Sala Superior encuentra sustento a esa comparación, el fallo del miércoles no sólo definirá el mapa de partidos para 2027, sino que pondrá en entredicho el criterio con el que el INE decidió, en una sola sesión, quién entra y quién se queda fuera de la boleta, como de hecho lo ha realizado.

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El TEPJF ya ha marcado línea en el pasado; ha sostenido que el INE no puede imponer criterios adicionales a los que fija la ley ni interpretar de forma restrictiva las normas para frenar el surgimiento de nuevas fuerzas políticas.
Que Siga la Democracia apuesta a que ese mismo criterio prevalecerá en su caso, la urgencia, además, no es menor pues el proceso electoral arranca el 10 de septiembre, y cualquier resolución tardía compromete las condiciones de equidad para competir.

Lo que está en juego, entonces, no es solamente si a QSD le alcanzan los argumentos jurídicos, sino que decide si el árbitro electoral aplicó la ley con la misma vara para los tres aspirantes a partido, o si, como sugiere la organización inconforme, hubo espacio para la discrecionalidad en un proceso que debía ser, por definición, técnico y verificable. El miércoles lo sabremos.

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Para documentar el optimismo, mientras en QSD están a la espera de ese fallo, la novela de las dirigencias estatales (y nacional) de PAZ llegó a su desenlace sin sobresaltos —y ésa, precisamente, fue la sorpresa, que no hubo sorpresas.
Gonzalo Guízar Valladares fue ungido este sábado como presidente del Comité Directivo Estatal del nuevo partido en Veracruz, tal como se venía anunciando.

La Asamblea Nacional, celebrada en la Ciudad de México, se limitó a ratificar lo que ya circulaba como hecho consumado.
El otro nombre que quiso subir a la ola él mismo, Alejandro Devaux Zurita —según el “operador con conocimiento de los 212 municipios del estado y cercanía tanto con César Augusto Santiago como con el propio dirigente nacional de PAZ, Hugo Eric Flores Cervantes”—, quedó fuera antes siquiera de entrar.

Sin decirlo por su nombre, Arturo Mariscal, representante de PAZ ante el OPLE Veracrtuz como única autoridad legalmente constituida en ese momento, fue el encargado de desmentir que existieran “asignaciones anticipadas” para el comité veracruzano, alegando que sólo la Asamblea Nacional tiene facultades para definir dirigencias.
El desenlace del sábado confirmó que aquel desmentido fue una cuestión de forma y no de fondo.

Así la historia en cómo el señor Devaux quedó fuera antes de haber entrado.

¡Qué barbaridad!
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