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04.02.2026 Washington, EUA.- El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron el 3 de febrero de 2026 una reunión de dos horas en la Casa Blanca, marcada por la expectativa de superar un periodo de confrontación política y diplomática entre ambos gobiernos.
El encuentro, realizado a puerta cerrada y sin acceso a la prensa, fue calificado por Petro como positivo y por Trump como una conversación productiva en la que ambos mandatarios aseguraron que lograron establecer un tono de cooperación.
La reunión comenzó alrededor de las once de la mañana y concluyó poco después de la una de la tarde. Petro llegó a la residencia presidencial acompañado por el Servicio Secreto estadounidense, aunque Trump no salió a recibirlo en el pórtico del Ala Oeste, como suele hacerlo con otros líderes.
Al término del encuentro, el presidente colombiano declaró que la conversación permitió abrir un nuevo canal de diálogo y que se abordaron temas sensibles como la seguridad binacional, la lucha contra el narcotráfico y la situación política en Venezuela.
Trump, por su parte, afirmó que la relación con Petro había mejorado y que ambos gobiernos trabajarían en distintos asuntos, incluyendo sanciones y cooperación en materia de seguridad.
Los antecedentes de esta reunión se remontan a un año de tensiones diplomáticas que incluyó acusaciones directas de Trump contra Petro, a quien llegó a señalar públicamente de estar vinculado con el narcotráfico. El mandatario estadounidense incluso sugirió la posibilidad de acciones militares en Colombia, lo que generó un clima de desconfianza y fuertes críticas en la región.
La captura de Nicolás Maduro en Venezuela y las diferencias sobre cómo enfrentar la crisis política en ese país también habían agudizado la confrontación entre Washington y Bogotá. En ese contexto, la reunión en la Casa Blanca fue vista como un intento de desactivar la hostilidad y reencauzar la relación bilateral.
El encuentro se produjo además en un momento en que Colombia busca mantener el apoyo estadounidense para sus programas de seguridad y cooperación internacional, mientras que la administración Trump intenta consolidar su influencia en América Latina tras decisiones polémicas en materia migratoria y de política exterior. Aunque no se anunciaron acuerdos formales, la reunión fue interpretada como un gesto de distensión que abre la puerta a futuros diálogos.
Petro destacó que la homologación de esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico y la necesidad de fortalecer la justicia con perspectiva de derechos humanos fueron parte de la conversación. Trump, en cambio, subrayó la importancia de mantener una relación pragmática y aseguró que, pese a las diferencias, ambos gobiernos se habían entendido bien.
Tras meses de declaraciones hostiles y amenazas, el encuentro permitió restablecer un canal de comunicación directa y mostró la disposición de ambos mandatarios para dejar atrás la confrontación. Aunque los resultados concretos aún están por definirse, la reunión fue considerada histórica por el contexto en que se produjo y por la necesidad de recomponer una relación estratégica para la región.











