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10.01.2025 Washington, EUA .— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocó en la Casa Blanca a los principales ejecutivos de las grandes compañías petroleras internacionales para presentarles su plan de reactivar la industria energética venezolana mediante inversiones privadas que superarían los 100 mil millones de dólares.
La iniciativa, anunciada tras la captura de Nicolás Maduro y el cambio político en Caracas, busca modernizar la infraestructura petrolera y aumentar la producción de crudo en un plazo de 18 meses. Sin embargo, las empresas respondieron con cautela y plantearon condiciones antes de comprometer capital en el país sudamericano.
Durante la reunión, Trump ofreció garantías de protección y seguridad a largo plazo, asegurando que el gobierno estadounidense respaldaría las operaciones de las compañías que decidieran regresar a Venezuela.
El mandatario insistió en que no se utilizarían recursos públicos, sino capital privado, y que las petroleras tendrían la oportunidad de reconstruir la capacidad energética del país. Gigantes como Exxon, Chevron, ConocoPhillips, así como las europeas ENI y Repsol, escucharon la propuesta, pero advirtieron que la incertidumbre política, las nacionalizaciones pasadas y la debilidad del mercado petrolero siguen siendo obstáculos para una reinversión masiva.
Los ejecutivos señalaron que, aunque la reapertura del diálogo entre Washington y Caracas genera expectativas, aún no existen las condiciones necesarias para comprometer inversiones de largo plazo. La industria petrolera opera con horizontes de entre diez y veinticinco años, y las empresas consideran que el escenario venezolano permanece extremadamente complicado y poco claro. Además, recordaron que las experiencias previas de nacionalización y conflictos legales en el país han dejado cicatrices que no pueden ignorarse.
El antecedente inmediato de esta propuesta se encuentra en la política de sanciones y aislamiento que durante años mantuvo a Venezuela fuera del alcance de las grandes petroleras occidentales. Tras la captura de Maduro y el anuncio de un nuevo gobierno dispuesto a colaborar con Estados Unidos, Trump buscó aprovechar el momento para asegurar inversiones que revitalicen la industria.
Sin embargo, las compañías insistieron en que antes de desembolsar miles de millones de dólares se requieren cambios estructurales, estabilidad jurídica y garantías de que sus activos estarán protegidos.
En conclusión, la reunión dejó claro que las petroleras no rechazan de plano la propuesta de Trump, pero condicionan cualquier inversión a un entorno más seguro y transparente.
Mientras el gobierno estadounidense promete respaldo y protección, las empresas esperan señales concretas de estabilidad política y económica en Venezuela antes de comprometerse con la llamada “operación Venezuela”.












