PISA exhibe retroceso educativo de México

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08.09.2026 .- México volvió a retroceder en la evaluación internacional PISA 2025, particularmente en matemáticas y lectura, mientras que en ciencias registró una ligera mejoría que no modificó su posición por debajo del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Los resultados dados a conocer este martes muestran que los estudiantes mexicanos de 15 años obtuvieron 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias. En comparación con la edición de 2022, México perdió siete puntos tanto en matemáticas como en lectura, mientras que avanzó cuatro puntos en ciencias.

El retroceso resulta particularmente preocupante en matemáticas, donde la puntuación de 388 puntos es la más baja registrada por México desde 2006. Apenas 30 por ciento de los estudiantes alcanzó el nivel 2, considerado el umbral básico de competencia, frente a 65 por ciento del promedio de la OCDE. En otras palabras, siete de cada diez estudiantes mexicanos evaluados no alcanzaron siquiera ese nivel básico.

La brecha también es considerable en las otras dos áreas. México obtuvo 408 puntos en lectura frente a un promedio de 472 puntos en la OCDE, mientras que en ciencias consiguió 414 frente a 485 puntos del promedio de la organización.

En lectura, el resultado también representa un retroceso respecto de 2022. La proporción de estudiantes mexicanos que no alcanza las competencias mínimas aumentó ocho puntos porcentuales desde 2015. En ciencias, aunque México consiguió cuatro puntos más que en 2022, la OCDE considera que el desempeño se mantiene dentro de una tendencia relativamente estable.

La fotografía general es todavía más preocupante cuando se observa el largo plazo. Entre 2018 y 2025, México pasó de 409 a 388 puntos en matemáticas y de 420 a 408 en lectura. La evaluación internacional muestra así una pérdida acumulada en áreas fundamentales para el aprendizaje y para la capacidad de los estudiantes de resolver problemas, interpretar información y utilizar conocimientos en situaciones de la vida cotidiana.

El informe también revela la escasa presencia de estudiantes mexicanos en los niveles más altos de desempeño. En matemáticas prácticamente no hubo alumnos que alcanzaran los niveles 5 y 6, mientras que en el conjunto de la OCDE alrededor de ocho por ciento de los estudiantes se ubicó en esos niveles. En ciencias, apenas una proporción mínima de los estudiantes mexicanos alcanzó los niveles superiores, frente a siete por ciento en promedio en la OCDE.

Otro indicador que dimensiona el problema es el porcentaje de jóvenes que presenta bajo desempeño simultáneamente en las tres áreas. De acuerdo con los datos difundidos con el informe, 41.8 por ciento de los estudiantes mexicanos se encuentra en los niveles bajos de matemáticas, lectura y ciencias, más del doble del promedio registrado entre los países de la OCDE, que fue de 19.7 por ciento.

Frente a estos resultados, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la forma en que se utiliza PISA para establecer comparaciones entre países y puso énfasis en las diferencias sociales y educativas que existen entre las naciones participantes.

“La misma prueba para todos los países siempre tiene sus limitaciones, por las características de cada país”, afirmó durante su conferencia matutina.

La presidenta sostuvo que México debe analizar los resultados tomando en cuenta las condiciones particulares de su población y de su sistema educativo, en lugar de limitarse a comparar las puntuaciones obtenidas por cada país.

Sheinbaum también destacó el comportamiento de México en ciencias, área en la que el país obtuvo 414 puntos y registró una mejoría de cuatro puntos respecto de 2022.

“En ciencias, México subió”, señaló la mandataria al defender el resultado de esa área.

La presidenta vinculó además la evolución de los resultados con el modelo educativo impulsado durante los últimos años y defendió la Nueva Escuela Mexicana.

“Gracias a la Nueva Escuela Mexicana”, afirmó al referirse al desempeño en ciencias.

Sin embargo, las cifras completas de PISA muestran que esa mejoría no se reproduce en las otras áreas. Matemáticas perdió siete puntos y lectura también cayó siete puntos respecto de 2022. Además, las tres áreas permanecen por debajo de los promedios de la OCDE.

Sheinbaum también se refirió al resultado de lectura y señaló que el descenso mexicano debe analizarse en el contexto de una caída internacional del desempeño.

“En el reporte de la OCDE lo asocian a las famosas plataformas digitales que hemos estado estudiando aquí. No es exclusivo de México”, afirmó.

La OCDE, en efecto, reportó una caída generalizada del rendimiento en varios países, particularmente en matemáticas y lectura. El promedio de la organización también descendió durante la última década. Sin embargo, eso no modifica el hecho de que México se encuentra por debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas evaluadas y que su puntuación en matemáticas llegó a su nivel más bajo desde 2006.

El informe internacional también incorpora un elemento que permite explicar parcialmente el comportamiento de México. La OCDE advierte que durante los últimos años aumentó la incorporación de jóvenes de 15 años provenientes de sectores históricamente marginados al sistema educativo. Esa expansión de la cobertura significa que la población representada en las evaluaciones actuales es distinta a la de años anteriores.

De acuerdo con la organización, una parte de la aparente caída de los promedios está relacionada con la inclusión de un mayor número de estudiantes procedentes de poblaciones marginadas. La OCDE precisa que, entre los alumnos más aventajados, cuyos niveles de acceso educativo no cambiaron de la misma manera, el descenso fue menor que el observado en las comparaciones simples de los promedios nacionales.

Ese elemento forma parte del contexto estadístico del resultado, pero no elimina los rezagos que la evaluación identifica. El hecho de que México haya ampliado la cobertura educativa no modifica que siete de cada diez estudiantes evaluados no alcanzaran el nivel básico en matemáticas, ni que el país se encuentre muy por debajo de la media de la OCDE en las tres áreas.

La evaluación también exhibe profundas diferencias entre México y los sistemas educativos con mejores resultados. Mientras en México sólo 30 por ciento alcanzó el nivel básico en matemáticas, el promedio de la OCDE fue de 65 por ciento. En ciencias, la mitad de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el nivel 2, frente a 74 por ciento en el conjunto de la organización. En lectura, aproximadamente la mitad llegó al nivel mínimo, frente a 69 por ciento en la OCDE.

El desempeño mexicano tampoco puede explicarse únicamente por una comparación con los países más desarrollados. Dentro de América Latina, México supera a varios países en matemáticas, entre ellos Costa Rica, Perú, Colombia, Brasil y Argentina, aunque permanece por debajo de Chile y Uruguay. En lectura también se encuentra por debajo de Chile, Costa Rica y Uruguay. En ciencias, Chile y Costa Rica obtuvieron mejores resultados.

PISA 2025 evaluó a estudiantes de 15 años en 91 países y economías. La prueba busca medir no solamente la memorización de contenidos escolares, sino la capacidad de los jóvenes para aplicar conocimientos de matemáticas, lectura y ciencias ante problemas y situaciones concretas.

En esta edición, ciencias fue el área principal de evaluación. También se incorporaron elementos relacionados con la resolución de problemas en entornos digitales, en un contexto en el que la OCDE ha advertido sobre los cambios que el uso de dispositivos y plataformas digitales está provocando en las formas de aprender y leer.

En el caso mexicano, los resultados muestran una paradoja. Por un lado, los estudiantes reportan niveles relativamente altos de curiosidad y preocupación ambiental. El 80 por ciento manifestó tener curiosidad por una amplia variedad de asuntos, por encima del promedio de 73 por ciento de la OCDE. Además, 85 por ciento dijo estar interesado o muy interesado en contribuir a la protección del medio ambiente en sus futuros empleos, frente a 62 por ciento del promedio de la organización.

También destaca el uso de inteligencia artificial. El 47 por ciento de los estudiantes mexicanos señaló utilizarla al menos una vez por semana en su aprendizaje, una proporción prácticamente igual al promedio de la OCDE. Sin embargo, los resultados de las competencias fundamentales siguen mostrando un rezago importante.

La publicación de PISA volvió así a colocar bajo discusión el rumbo de la educación mexicana y el desempeño de la Nueva Escuela Mexicana, particularmente porque la evaluación aplicada en 2025 refleja a una generación de estudiantes que cursó buena parte de su formación bajo las transformaciones introducidas en el sistema educativo después de 2019.

El gobierno federal ha defendido un modelo basado en una formación humanista, comunitaria y crítica, mientras que organizaciones de padres de familia han cuestionado la estructura curricular, la preparación docente y los resultados obtenidos por los estudiantes. La Unión Nacional de Padres de Familia sostuvo que las cifras confirman la existencia de una crisis educativa y reclamó al gobierno metas concretas y mecanismos de evaluación.

La discusión no termina, sin embargo, en si PISA es o no una herramienta adecuada para México. La evaluación ofrece indicadores comparables que permiten observar tendencias y detectar rezagos, pero la propia información de la OCDE obliga a interpretar esos resultados tomando en cuenta factores como la expansión de la cobertura y las características socioeconómicas de los estudiantes.

Lo que los números sí muestran con claridad es que México enfrenta un rezago considerable en las competencias básicas. Matemáticas constituye el principal foco rojo: 388 puntos, siete menos que en 2022 y el registro más bajo desde 2006, con apenas 30 por ciento de los estudiantes alcanzando el nivel básico.

La lectura tampoco presenta un panorama favorable, con 408 puntos y una disminución de siete puntos respecto de 2022. Ciencias es la única de las tres áreas en la que México registró una mejoría, al pasar a 414 puntos, aunque permanece muy lejos del promedio de la OCDE.

Después de conocer los resultados, Sheinbaum optó por cuestionar las limitaciones de una evaluación común aplicada a países con realidades diferentes y destacar los avances en ciencias. Los resultados completos de PISA, sin embargo, dejan un diagnóstico más amplio: México mantiene un rezago importante en las competencias fundamentales y enfrenta el desafío de revertir el deterioro en matemáticas y lectura, al tiempo que intenta elevar el desempeño en ciencias.

“La misma prueba para todos los países siempre tiene sus limitaciones, por las características de cada país”, sostuvo la presidenta.

La frase resume la posición del gobierno frente al informe, pero los datos de PISA dejan una tarea concreta para el sistema educativo mexicano: mejorar los aprendizajes básicos de millones de estudiantes que hoy no alcanzan las competencias mínimas necesarias para resolver problemas matemáticos, comprender textos y aplicar conocimientos científicos.