Poner límites sin violencia, clave de una relación de pareja sana

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*Especialistas y estudiantes de la UV reflexionaron sobre los roles de género en el aprendizaje del amor .

El conversatorio se realizó en la Jornada de Promoción de la Salud Mental de la Facultad de Psicología, región Xalapa .

Paola Cortés Pérez 

Fotos: Omar Portilla Palacios 

24/09/2026, Xalapa, Ver.- No existe una relación de pareja libre de conflictos, y aprender a reconocerlos, dialogarlos y ponerles límites —sin caer en el control o la violencia— es la base de una relación sana; este fue el eje del conversatorio “Cuando hablamos de una relación sana, ¿de qué hablamos realmente?”, realizado en el marco de la Jornada de Promoción de la Salud Mental de la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana (UV). 

En la actividad, desarrollada en el auditorio de dicha entidad académica, participaron Hazael Sotelo Navarro, profesor de la Facultad de Psicología; Eva Valencia Mirón, estudiante de la misma facultad; Ayleen Reyes Martínez, alumna de séptimo semestre de Antropología Histórica, y Mónica Trejo Sandoval, docente y colaboradora de la Coordinación de la Unidad de Género de la UV. 

El conversatorio inició con la pregunta ¿qué es realmente una relación sana? Ayleen Reyes respondió que no existe una fórmula única, pues depende del contexto y de cómo cada persona ha aprendido a vincularse desde su entorno familiar y de amistad, más allá del ideal del amor romántico. 

Mónica Trejo añadió que una relación saludable requiere autonomía de ambas partes, comunicación asertiva y un aporte mutuo al bienestar psicológico y emocional. Hazael Sotelo profundizó en la idea de la otredad: una relación sana no busca modificar al otro ni ser absorbido por él, sino sostener una vida más amplia estando juntos que separados. 

Y Eva Valencia cerró coincidiendo en que la horizontalidad y la autonomía son centrales, y que estas ideas también están atravesadas por el género. 

Sobre qué pasa con los conflictos en la relación de pareja, Eva Valencia planteó que son inevitables entre dos personas con historias distintas, pero pueden resolverse mediante la comunicación y el diálogo. 

Hazael Sotelo coincidió en que no hay relación sin conflicto y advirtió que la baja tolerancia a la frustración —alimentada por dinámicas como las redes sociales— vuelve más difícil aceptar la diferencia; el problema surge cuando el conflicto deriva en control o coerción. 

Al respecto, Mónica Trejo subrayó que evitar el conflicto también es riesgoso, pues puede llevar a que una de las partes calle sus emociones o necesidades, lo que puede escalar hacia la violencia. 

 

Abordaron temas como roles de género, cómo poner límites y qué es una relación sana

 

Sobre este tema, Ayleen Reyes propuso reflexionar en qué momento y cuándo se construye un conflicto, pues muchas veces empieza desde que no se comunican los límites o expectativas de la relación. 

Al hablar sobre los límites, Mónica Trejo explicó que ponerlos requiere autoconocimiento, y la falta de educación sexual integral dificulta reconocer lo que cada quien desea o no desea; recordó que actuar sin consentimiento, aunque no medie una negativa explícita, ya constituye una transgresión. 

Eva Valencia añadió una mirada crítica sobre cómo ciertos discursos en redes sociales romantizan la dificultad para comunicar límites con claridad. Mientras tanto, Hazael Sotelo propuso entender el límite como una medida que regula la participación en el vínculo, no como una herramienta de control, y advirtió que exigir un autoconocimiento total es injusto, pues implica también un privilegio de acceso a la terapia y la educación. 

Ayleen Reyes planteó cómo la horizontalidad en los límites se complica en relaciones fuera del esquema heterosexual, por ejemplo, entre mujeres lesbianas, donde no hay una figura masculina que “reparta” la autoridad. 

 

El foro se efectuó dentro del marco de la Jornada de Promoción de la Salud Mental de la Facultad de Psicología de la Universidad Veracruzana

 

Finalmente, tocaron el papel de los roles de género, Ayleen Reyes dijo que —incluso en las relaciones no heterosexuales— se reproducen roles binarios aprendidos culturalmente, lo que puede convertir la relación en una actuación ajena a lo que cada persona realmente es. 

En tanto, Mónica Trejo señaló que estos roles y estereotipos se aprenden desde la familia y generan expectativas inconscientes sobre cómo debe comportarse cada integrante de la pareja, y advirtió sobre el resurgimiento de modelos tradicionales en redes sociales. 

Hazael Sotelo propuso, desde una perspectiva cultural, que los roles de género son construcciones discursivas y no atributos naturales, y reconocerlo abre la posibilidad de cuestionarlos y elegir cómo relacionarnos. 

Finalmente, Eva Valencia recordó que el género, como el amor, es una construcción social, es decir, se nos enseña a asociar el amar “siendo hombre” con el papel de proveedor, y a las mujeres con el rol del cuidado, ideas que, dijo, vale la pena cuestionar.