Posibles escenarios de sucesión en el CJNG tras caída de Nemesio Oseguera .

*
23.02.2026.- Tras la caída o eventual ausencia de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, el Cártel Jalisco Nueva Generación enfrentaría un proceso de reacomodo interno en el que distintos mandos regionales y figuras cercanas al núcleo familiar podrían disputar o negociar el control de la organización.

Uno de los nombres que suele aparecer en análisis es el de Rubén Oseguera González, “El Menchito”, hijo del líder del grupo. Sin embargo, se encuentra encarcelado en Estados Unidos tras su extradición, por lo que en términos operativos queda descartado como opción inmediata para asumir el mando.

Entre los perfiles que con mayor frecuencia mencionan especialistas en seguridad destaca Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”, identificado como operador relevante en Puerto Vallarta y la región Costa de Jalisco. Se le atribuye capacidad de movilización armada y control territorial, factores clave en una eventual disputa por el liderazgo.

También figura Audias Flores Silva, “El Jardinero”, señalado como comandante regional con presencia en zonas estratégicas como Michoacán. Analistas consideran que su experiencia operativa y control de células armadas lo colocan como uno de los mandos con mayor peso dentro de la estructura.

En el círculo familiar aparece Juan Carlos Valencia González, “El Pelón”, hijastro de Oseguera Cervantes, cuyo nombre ha surgido en investigaciones relacionadas con la estructura financiera y de coordinación del grupo. Su cercanía al fundador podría darle legitimidad interna en un escenario de continuidad bajo el núcleo más cercano.

Especialistas advierten que cualquier sucesión sería altamente especulativa y podría generar disputas internas. En organizaciones criminales de esta magnitud no siempre hay un relevo automático; puede configurarse un liderazgo colegiado entre mandos regionales o incluso una fragmentación que derive en enfrentamientos por el control de plazas estratégicas.

La estabilidad del grupo dependería de quién logre concentrar tres elementos centrales: control financiero, lealtad de los principales operadores armados y dominio de las rutas y territorios clave.

En ausencia de una designación clara, el proceso de transición podría convertirse en un factor de riesgo que detone reacomodos violentos dentro del CJNG, tal como ha sucedido en el Cartel de Sinaloa.