¿Prepararse para una emergencia o una crisis mundial? Países piden almacenar agua y alimentos

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30.10.2026.- Las recomendaciones de gobiernos de Europa y Estados Unidos para que la población tenga en sus domicilios reservas de agua potable y alimentos no perecederos han generado inquietud en redes sociales, donde algunos mensajes presentan estas medidas como una señal de que podría avecinarse una emergencia internacional.

Sin embargo, las directrices oficiales responden a estrategias de prevención ante posibles desastres naturales, apagones, interrupciones de servicios esenciales y ataques informáticos, no a una alerta mundial coordinada sobre una crisis inminente.

Por ahora, el mensaje central de estas campañas es prepararse sin entrar en pánico. Tener suministros básicos puede ser útil ante una tormenta, un apagón o una interrupción del abastecimiento, pero no debe presentarse como prueba de que el mundo se encuentra a las puertas de una emergencia generalizada.

El tema cobró nueva relevancia el 23 de octubre, cuando el Gobierno del Reino Unido puso en marcha la campaña Be Ready, con la que recomienda a los hogares contar con suministros suficientes para mantenerse durante al menos 72 horas si una emergencia interrumpe el funcionamiento habitual de los servicios.

La guía británica propone disponer de tres litros de agua potable por persona al día, lo que equivale a nueve litros para tres días, además de alimentos no perecederos que puedan consumirse sin refrigeración y, preferentemente, sin necesidad de cocinar. También aconseja tener una linterna, baterías, una radio, un botiquín, medicamentos indispensables, artículos de higiene y algo de dinero en efectivo. La recomendación contempla escenarios como tormentas severas, cortes eléctricos, fallas en las comunicaciones y ciberataques.

La iniciativa británica no surgió de una orden internacional ni implica que las autoridades hayan anunciado una catástrofe próxima. Se trata de una campaña de preparación civil que busca que las familias puedan resolver necesidades básicas mientras se restablecen los servicios o llega la asistencia de emergencia.

La Unión Europea ya había planteado una estrategia semejante en marzo de 2025. La Comisión Europea presentó entonces su Estrategia de Preparación de la Unión, que contempla fortalecer la capacidad de respuesta ante riesgos naturales, amenazas cibernéticas, tensiones geopolíticas y otras situaciones capaces de alterar la vida cotidiana.

Entre sus recomendaciones figura que la población pueda mantenerse por sí misma durante un mínimo de 72 horas. El planteamiento busca reducir la vulnerabilidad de los hogares y facilitar que los servicios de emergencia concentren sus recursos en quienes requieren atención inmediata. No constituye una orden para acumular grandes cantidades de provisiones ni un anuncio de que todos los países europeos afronten una amenaza idéntica.

Alemania, por su parte, recomienda que las familias puedan cubrir sus necesidades durante un periodo de hasta diez días, aunque reconoce que contar con provisiones para al menos tres días ya representa una medida útil. Su Oficina Federal de Protección Civil explica que las reservas pueden ser necesarias si las inundaciones, las nevadas, las tormentas o una interrupción eléctrica impiden salir a comprar o afectan el suministro de agua potable.

La guía alemana también contempla problemas en las cadenas de distribución provocados por pandemias, sequías o ataques informáticos. El objetivo es que las personas dispongan de alimentos y bebidas suficientes sin depender inmediatamente de los comercios o de los servicios públicos.

En Estados Unidos, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, conocida como FEMA, mantiene desde hace años recomendaciones para preparar un equipo doméstico de emergencia. Las autoridades aconsejan disponer de agua, alimentos de larga duración, medicamentos, iluminación, baterías y artículos de primeros auxilios para afrontar los primeros días posteriores a un desastre.

Estas indicaciones son especialmente relevantes en un país expuesto a huracanes, inundaciones, incendios forestales, tornados y otros fenómenos que pueden dejar comunidades sin electricidad o dificultar el acceso a productos esenciales. La recomendación estadounidense de mantener reservas no es nueva ni está vinculada exclusivamente a las tensiones geopolíticas actuales.

¿Por qué aumenta la preocupación?

La coincidencia de recomendaciones en distintos países puede dar la impresión de que existe una advertencia internacional común. Sin embargo, las medidas responden a planes nacionales y regionales de protección civil, algunos de los cuales llevan años vigentes y otros se han actualizado ante riesgos tecnológicos, climáticos y de seguridad.

La dependencia de la electricidad, las redes de telecomunicaciones, los sistemas de pago electrónico y las cadenas de distribución hace que una interrupción prolongada pueda afectar rápidamente la vida cotidiana. Una tormenta intensa, por ejemplo, puede impedir el tránsito, cerrar establecimientos o dejar sin suministro eléctrico a determinadas localidades. Un ciberataque también podría afectar temporalmente servicios digitales, mientras que una inundación puede contaminar fuentes de agua o dificultar el acceso a alimentos.

En esos escenarios, contar con provisiones básicas permite reducir la presión inmediata sobre los comercios y los servicios de emergencia. La preparación doméstica no elimina los riesgos, pero ayuda a responder de manera más organizada mientras las autoridades trabajan para restablecer la normalidad.

Las propias guías oficiales plantean que las reservas pueden reunirse gradualmente, aprovechando las compras habituales y considerando las necesidades particulares de cada hogar. No es indispensable adquirir productos especiales ni gastar grandes cantidades de dinero de una sola vez.

Qué conviene tener en casa

Las recomendaciones coinciden en varios elementos esenciales: agua potable, alimentos no perecederos, medicamentos de uso indispensable, una linterna, baterías, un botiquín y medios para recibir información si falla la conexión a internet o se interrumpe el suministro eléctrico.

La cantidad de agua debe ajustarse a las necesidades de cada persona y a las condiciones del lugar. La referencia británica de tres litros diarios por persona corresponde al consumo para beber; pueden requerirse cantidades adicionales para preparar alimentos y mantener la higiene.

En cuanto a la comida, se aconsejan productos que duren mucho tiempo y que no dependan de la refrigeración, como conservas, frutos secos y otros alimentos de consumo habitual. También es importante revisar las fechas de caducidad, renovar las provisiones y considerar las necesidades de bebés, personas mayores, integrantes de la familia que requieren dietas especiales y mascotas.

La recomendación general es evitar compras compulsivas y no convertir la preparación ante emergencias en una acumulación innecesaria de productos. Las reservas deben ser razonables, mantenerse en condiciones adecuadas y utilizarse de manera rotativa para evitar desperdicios.

Una medida preventiva, no una predicción

Aunque las recomendaciones incluyen escenarios graves, su existencia no demuestra que los gobiernos dispongan de información sobre una catástrofe inminente. Las estrategias de protección civil buscan anticiparse a distintas contingencias, precisamente porque no es posible conocer con exactitud cuándo ocurrirá una emergencia, cuánto durará o qué servicios resultarán afectados.

Tampoco existe, a partir de estas directrices, evidencia de que Reino Unido, la Unión Europea, Alemania y Estados Unidos hayan coordinado un llamado mundial para que sus poblaciones se preparen ante una misma crisis próxima. Lo que comparten es el reconocimiento de que los hogares pueden necesitar cierto grado de autonomía durante las primeras horas o días de una interrupción grave.

La recomendación de almacenar agua y alimentos tiene, por tanto, un propósito práctico: evitar que una contingencia temporal se convierta en una situación de mayor vulnerabilidad para las familias. La diferencia entre prevención y alarma está en interpretar correctamente el alcance de las instrucciones oficiales.