*El mensaje de la Presidenta de México ha sido interpretado como un mensaje al Partido Verde.
12.02.2026. Ciudad de México. – La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fijó postura este 12 de febrero de 2026 frente al destape realizado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que presentó a la senadora Ruth González Silva —esposa del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona— como posible candidata para sucederlo en el cargo. La mandataria expresó su desacuerdo con esta propuesta y subrayó que la política mexicana no debe abrir la puerta a prácticas de nepotismo.
“No solamente es mi postura, sino la hizo pública la postura de Morena. En la Constitución quedó que: a partir del 2030, no puede suceder en un cargo de elección popular un familiar. Eso quedó en la Constitución, sea para diputado, sea para senador, sea para gobernador o para presidente. Ningún cargo de elección popular puede ser sucedido, en el periodo inmediato, no puede entrar ninguna persona que sea familiar. Eso es a partir de 2030”.
En el caso de Morena quedó en sus estatutos que es a partir del ‘27. Entonces, en el caso de que algún partido aliado tenga un familiar, ahí tendrá que decidir Morena si va o no. Ustedes saben que yo no estoy de acuerdo, no me parece correcto que sucedan familiares en el periodo inmediato; que se esperen 6 años para poder competir.
“Las reservas de poder no pueden convertirse en patrimonio familiar. Es fundamental que quienes ocupan cargos públicos no busquen que sus esposas, hijos o hermanos los sustituyan de inmediato. La Constitución establece tiempos y reglas claras, y lo que corresponde es que los familiares directos esperen seis años antes de competir por un puesto de elección popular”, señaló Sheinbaum en su conferencia matutina.
El anuncio del PVEM, encabezado por el senador Manuel Velasco, generó polémica al perfilar a González Silva como la opción más competitiva para la gubernatura potosina, pese a que se abolió la llamada ley esposa para postularla.
Velasco, coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en el Senado, destapó el miércoles a su compañera de bancada, Ruth González Silva, como favorita para contender por la gubernatura de San Luis Potosí en 2027.
Ante la prensa que cubre la fuente de la Cámara Alta, Velasco levantó el brazo de la legisladora y aseguró que, de acuerdo con encuestas internas del partido, “va dos a uno arriba con una amplia ventaja de más de 20 puntos. Ojalá y se anime”, expresó Velasco.
Por su parte, González Silva —esposa del gobernador potosino Ricardo Gallardo Cardona— evitó confirmar aspiraciones y sostuvo que, por ahora, su prioridad es el trabajo legislativo.
“Se pueden decir muchas cosas, pero una servidora tendrá que decirlo en su momento. Ahorita mi trabajo está enfocado en el Senado. No es momento para hablar de candidaturas”, respondió.
Sin embargo, hoy la presidenta negó haber sostenido reuniones con Velasco en Palacio Nacional (donde se le vio muy temprano) y reiteró que no avala candidaturas que impliquen sucesión directa entre familiares.
“No estamos de acuerdo con que se construyan dinastías políticas. La democracia exige que haya alternancia y que se eviten privilegios de sangre”, enfatizó.
“Pero no está bien que haya una sucesión de un familiar de manera directa. Esa es mi opinión personal y la opinión, al partido al que hoy estoy de licencia, pero siempre he pertenecido”.
El caso de San Luis Potosí se suma a otros episodios recientes en los que se ha cuestionado la influencia de familias políticas en la definición de candidaturas. La presidenta recordó que Morena, como partido aliado del PVEM, tendrá que decidir si respalda o no la propuesta, pero insistió en que su gobierno no respalda prácticas que reproduzcan esquemas de sucesión familiar.
La polémica también reaviva el debate sobre el papel de los Monreal en Zacatecas, donde distintas voces han señalado que la familia ha mantenido una presencia política prolongada en cargos de elección. Para Sheinbaum, estos ejemplos muestran la necesidad de reforzar los principios democráticos y evitar que los espacios públicos se conviertan en herencia política.
“México necesita instituciones fuertes, no familias fuertes. La ciudadanía debe tener la certeza de que los cargos se ganan en las urnas y no se heredan en la mesa de negociación”, declaró la presidenta, en un mensaje que busca marcar distancia frente a las prácticas de nepotismo que han sido criticadas en distintos estados del país.
Casos históricos de nepotismo político en México .
El debate abierto por el destape de Ruth González Silva en San Luis Potosí no es un hecho aislado. A lo largo de la historia política mexicana, distintos episodios han mostrado cómo las familias han buscado prolongar su influencia en el poder mediante sucesiones entre parientes cercanos.
Uno de los casos más recordados es el de los hermanos Moreira en Coahuila. Humberto Moreira asumió la gubernatura en 2005 y, tras dejar el cargo en 2011 para dirigir al PRI, su hermano Rubén Moreira tomó la estafeta y gobernó hasta 2017. Durante más de una década, la familia mantuvo el control político de la entidad, lo que generó críticas sobre la concentración del poder en un mismo círculo familiar.
En Zacatecas, la familia Monreal ha sido señalada por su presencia constante en la política local. Ricardo Monreal fue gobernador y posteriormente senador, mientras que otros miembros de su familia han ocupado cargos legislativos y municipales. Este fenómeno ha sido interpretado como un ejemplo de cómo las estructuras familiares pueden convertirse en redes de poder político duraderas.
Más recientemente, se han dado casos en los que gobernadores han impulsado a sus esposas como posibles sucesoras. En Nuevo León, Samuel García ha promovido a Mariana Rodríguez Cantú como figura política con aspiraciones propias. Ambos casos han reavivado la discusión sobre la necesidad de reformas que limiten el nepotismo en la política mexicana.
En Oaxaca, durante la década de los noventa, la familia Murat consolidó una presencia prolongada en la política estatal. José Murat fue gobernador y posteriormente su hijo, Alejandro Murat, también alcanzó la gubernatura en 2016, lo que generó críticas sobre la continuidad de un mismo grupo político familiar.
En Veracruz, la familia Yunes ha sido protagonista de disputas políticas que se extendieron por varios sexenios. Miguel Ángel Yunes Linares fue gobernador entre 2016 y 2018, mientras que sus hijos, Miguel Ángel Yunes Márquez y Fernando Yunes Márquez, ocuparon cargos relevantes como alcaldes y candidatos a la gubernatura, lo que alimentó el debate sobre la concentración del poder en un mismo apellido.
En Puebla, el caso de la familia Doger también fue señalado. Enrique Doger Guerrero, exalcalde de la capital y candidato a la gubernatura, mantuvo vínculos políticos con otros familiares que ocuparon posiciones en el Congreso local y en la administración pública.
En Chiapas, la familia Sabines se convirtió en referente de sucesión política. Juan Sabines Gutiérrez fue gobernador en los años setenta y su hijo, Juan Sabines Guerrero, repitió la historia al llegar al mismo cargo en 2006, lo que evidenció la permanencia de linajes políticos en la entidad.
En Guerrero, la familia Figueroa ha sido otro ejemplo de continuidad. Rubén Figueroa Figueroa fue gobernador en los años setenta y su hijo, Rubén Figueroa Alcocer, ocupó la gubernatura en los noventa, consolidando la presencia de la familia en la política estatal.
Estos casos muestran que el nepotismo no es un fenómeno reciente, sino una práctica que ha atravesado distintas décadas y partidos.













