Presidenta Sheinbaum cuestiona autoridad moral de Luis Carlos Ugalde y lo señala como ejecutor del fraude electoral de 2006

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*Ugalde responde: “no se manipularon lo votos.

04.11.2026 a ciudad de México.- Las declaraciones del expresidente Vicente Fox, quien reconoció públicamente que intervino para conseguir que Felipe Calderón ganara las elecciones presidenciales de 2006, reavivaron uno de los episodios más controvertidos de la democracia mexicana y provocaron un nuevo enfrentamiento entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Luis Carlos Ugalde, quien encabezaba el entonces Instituto Federal Electoral (IFE) durante aquellos comicios.

La mandataria cuestionó la autoridad moral del exconsejero presidente para hablar de democracia y lo señaló directamente como el operador institucional del presunto fraude que, según sostuvo, fue articulado por Fox y Calderón para impedir que Andrés Manuel López Obrador llegara a la Presidencia de México.

El señalamiento ocurrió después de que Ugalde criticara aspectos del funcionamiento del actual Instituto Nacional Electoral (INE) y cuestionara la posición del gobierno federal respecto a la designación de sus autoridades. Sheinbaum respondió que el expresidente del IFE también debía explicar su actuación durante el proceso electoral de hace dos décadas.

«Y luego, él fue el articulador, el ejecutor del fraude electoral fraguado por el propio Vicente Fox y Calderón, él fue el ejecutor de ese fraude. Entonces, ¿qué calidad moral tiene?, ¿qué autoridad moral tiene Ugalde para hablar de democracia? Ninguna», expresó la presidenta.

Durante su conferencia matutina del miércoles 4 de noviembre, Sheinbaum recomendó revisar el libro Así lo viví, publicado por Ugalde en 2008, porque, afirmó, el propio exfuncionario relata las circunstancias políticas de su llegada a la presidencia del organismo electoral y la relación que mantuvo con los actores partidistas que intervinieron en su designación.

La presidenta recordó particularmente el papel de Elba Esther Gordillo, entonces dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y figura política cercana al PRI, a quien atribuyó la recomendación de Ugalde para ocupar la presidencia del IFE.

«Él reconoce que fue nombrado por el PRI y recomendado por Elba Esther Gordillo. Lo reconoce en su libro. Dice que Elba Esther Gordillo fue la que le dijo: “Oiga, quieren que usted sea el próximo presidente del IFE”, y dice él: “Yo llegué con una mayoría, no llegué con unanimidad”», señaló.

Para Sheinbaum, estos antecedentes son relevantes porque, a su juicio, evidencian la influencia de los acuerdos políticos en la integración de una institución cuya responsabilidad era garantizar elecciones imparciales.

La mandataria vinculó nuevamente las declaraciones de Fox con las denuncias históricas de López Obrador sobre la elección presidencial de 2006 y sostuvo que el reconocimiento del exmandatario panista confirma la intervención del poder político en aquella contienda.

Fox admite que trabajó para que ganara Calderón

La controversia comenzó después de que Vicente Fox concediera una entrevista al medio español The Objective, en la que habló sobre su participación en la sucesión presidencial de 2006 y reconoció que su objetivo era mantener al PAN en la Presidencia.

En esa conversación, el expresidente afirmó: «Hice que ganara Calderón, aunque no es muy democrático decir eso».

Fox explicó que, desde su perspectiva, la continuidad de su partido en el gobierno era una decisión que debía procurar como responsable de la administración federal. Incluso comparó el ejercicio de la Presidencia con la dirección de una empresa, al argumentar que quien está al frente de una organización debe pensar en quién dejará su conducción.

También manifestó que no habría querido entregar la banda presidencial a López Obrador si este hubiera ganado los comicios.

Sus declaraciones generaron cuestionamientos porque un presidente en funciones tiene la obligación constitucional de actuar con imparcialidad frente a las distintas fuerzas políticas y no utilizar su posición para favorecer a una candidatura.

La intervención de Fox en aquella elección ya había sido motivo de controversia durante el proceso electoral. En 2006, el IFE emitió un acuerdo para que el entonces presidente dejara de realizar declaraciones que pudieran influir en la contienda.

El reconocimiento actual de Fox volvió a colocar bajo escrutinio su comportamiento durante aquella sucesión y el papel que desempeñaron las instituciones responsables de garantizar la equidad electoral.

En su conferencia, Sheinbaum calificó de «terribles» las declaraciones del exmandatario y consideró que no solamente reconocen su intervención para favorecer a Calderón, sino que también exhiben una concepción del poder presidencial como un patrimonio partidista.

La presidenta sostuvo que la Presidencia de la República no puede entenderse como una empresa ni como una estructura que deba permanecer bajo el control de una misma organización política, sino como una responsabilidad que se obtiene mediante la voluntad popular

Ugalde responde: Fox intervino, pero no se manipularon los votos

Luis Carlos Ugalde rechazó los señalamientos de Sheinbaum y calificó las declaraciones de Vicente Fox como «irresponsables, desafortunadas y erráticas». Sin embargo, reconoció que el expresidente panista actuó para evitar que López Obrador ganara la elección y contribuyó a generar un ambiente político adverso para el entonces candidato de la coalición Por el Bien de Todos.

En una entrevista con la periodista Azucena Uresti, el exconsejero presidente sostuvo que desde hace casi 20 años ha cuestionado el comportamiento de Fox durante aquella contienda y recordó que el IFE tuvo que intervenir para frenar sus pronunciamientos políticos.

«Fox generó un entorno bastante tóxico en la elección con el tema del desafuero y sus constantes declaraciones sobre no querer que ganara López Obrador, al extremo de que el IFE, que yo encabezaba, tuvo que emitir un acuerdo en febrero de 2006 para prohibirle seguir hablando», explicó.

No obstante, Ugalde estableció una diferencia entre la intervención política del entonces presidente y una supuesta manipulación de los resultados electorales. Sostuvo que Fox pudo haber trabajado políticamente para favorecer a su partido, pero negó que eso significara que el IFE hubiera alterado los sufragios para imponer a Calderón.

«Fox no instala casillas ni cuenta los votos. Eso lo hizo el IFE», argumentó, al defender el trabajo de la autoridad electoral que encabezó durante los comicios.

Con esta respuesta, Ugalde buscó deslindar su actuación institucional de las decisiones políticas de Fox y sostuvo que las declaraciones del expresidente no demuestran que se hayan modificado las actas o alterado el conteo de los votos.

La elección que dividió a México

El enfrentamiento entre Sheinbaum y Ugalde devuelve la atención a la elección presidencial del 2 de julio de 2006, uno de los procesos electorales más cuestionados de la historia contemporánea mexicana.

La contienda enfrentó al panista Felipe Calderón con Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición integrada por el PRD, PT y Convergencia. La diferencia entre ambos fue de apenas 0.56 puntos porcentuales, equivalente a poco más de 233 mil votos en el resultado oficial.

El IFE declaró ganador a Calderón, pero López Obrador denunció irregularidades en el proceso y exigió un recuento total de los sufragios bajo la consigna «Voto por voto, casilla por casilla».

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó abrir y revisar paquetes electorales de una parte de las casillas impugnadas, pero rechazó la petición de un recuento generalizado. Finalmente, confirmó la validez de la elección y el triunfo de Calderón.

Sin embargo, en su resolución también reconoció que la intervención del presidente Fox durante la campaña había vulnerado el principio de imparcialidad y puesto en riesgo la equidad de la contienda, aunque consideró que las irregularidades acreditadas no eran suficientes para anular los comicios.

López Obrador desconoció el resultado, encabezó movilizaciones nacionales y mantuvo durante años su denuncia de que le habían arrebatado la Presidencia.

Dos décadas después, las declaraciones de Fox reabren el debate sobre las responsabilidades políticas e institucionales de aquella elección, particularmente sobre el papel que debe desempeñar un presidente en funciones y la independencia de las autoridades electorales.

La defensa de Ugalde se sostiene en que el organismo realizó el conteo de los votos sin manipular los resultados, mientras que Sheinbaum considera que su actuación formó parte de una operación política para favorecer al candidato panista.

La discusión tiene una dimensión adicional: la diferencia entre la intervención indebida de un presidente en una elección y la existencia de una operación comprobada para alterar los sufragios. Son hechos relacionados, pero no equivalentes, y requieren distinguir las responsabilidades políticas de las determinaciones judiciales.

Las declaraciones de Fox no modifican por sí mismas la resolución que validó la elección de 2006, pero sí vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que ha acompañado a la democracia mexicana durante veinte años: hasta dónde llegó la intervención del gobierno de entonces para impedir la llegada de López Obrador al poder y qué responsabilidad tuvieron quienes debían garantizar la imparcialidad de los comicios.