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12.02.2026.Veracruz.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció la recuperación de mil 126 concesiones mineras que abarcan un total de 889 mil 512 hectáreas en distintas entidades del país. El gobierno federal subrayó que esta medida no solo responde a irregularidades administrativas de las empresas, sino que también busca garantizar la protección de Áreas Naturales Protegidas, donde se concentraban más de 700 de esas concesiones.
Durante su conferencia matutina, la mandataria enfatizó que los minerales estratégicos, como el litio, son patrimonio exclusivo de la nación y que su explotación corresponde únicamente al Estado mexicano. “Las reservas de minerales son de México y en todo caso su explotación le corresponde a México. Eso no está a negociación”, afirmó, dejando claro que no habrá cesión de estos recursos a gobiernos extranjeros ni a corporaciones privadas.
El proceso de recuperación se dio principalmente por incumplimientos en el pago de derechos de minería y por la falta de reportes estadísticos y de obras en las zonas concesionadas. Los estados con mayor superficie devuelta fueron Sonora, Durango y Coahuila, seguidos por Jalisco, Zacatecas y Chihuahua. En conjunto, las hectáreas recuperadas en estas entidades suman más de medio millón, mientras que el resto corresponde a otras regiones del país.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, explicó que la estrategia busca frenar la especulación y recuperar concesiones que nunca fueron explotadas. A su vez, Fernando José Aboitiz Saro, jefe de la Unidad de Coordinación de Actividades Extractivas, detalló que se trabaja en un plan de recuperación que incluye la devolución voluntaria de concesiones mediante diálogo con el sector.
La decisión marca un giro en la política minera nacional, pues además de reforzar la soberanía sobre los recursos, asegura que en las Áreas Naturales Protegidas no habrá actividad extractiva. Con ello, el gobierno pretende blindar zonas de alto valor ambiental y reafirmar que los minerales estratégicos no forman parte de acuerdos internacionales ni de negociaciones comerciales.
La postura de la presidenta se inscribe en una narrativa de defensa del territorio y de los recursos naturales, en la que se busca cerrar espacios a la especulación y a la explotación privada de minerales clave para el futuro energético del país. Con esta medida, el Ejecutivo federal envía un mensaje contundente: los recursos estratégicos no se negocian y su destino será definido únicamente por México.
Comparación internacional sobre recuperación de concesiones mineras y defensa de recursos estratégicos
La decisión del gobierno mexicano de recuperar más de mil concesiones mineras se inscribe en una tendencia global donde distintos países han endurecido sus políticas frente a la explotación privada de minerales críticos. En América Latina, Bolivia y Chile han reforzado la presencia estatal en sectores como el litio, considerado esencial para la transición energética. Bolivia, por ejemplo, mantiene un modelo de explotación estatal con asociaciones limitadas, mientras que Chile ha impulsado reformas para que el litio sea tratado como recurso estratégico bajo control público.
En África, países como Tanzania y la República Democrática del Congo han revisado contratos mineros para asegurar mayores beneficios fiscales y ambientales. Tanzania modificó su legislación en 2017 para aumentar la participación estatal en proyectos extractivos, mientras que el Congo ha renegociado acuerdos con empresas extranjeras para obtener mejores condiciones en la explotación de cobre y cobalto.
En Asia, Indonesia ha seguido una ruta similar al restringir la exportación de minerales sin procesar, obligando a las compañías a invertir en plantas de refinación dentro del país. Esta medida busca garantizar que la riqueza mineral se traduzca en desarrollo industrial interno y no solo en exportaciones de bajo valor agregado.
La recuperación de concesiones en México, además de proteger Áreas Naturales Protegidas, se alinea con estas experiencias internacionales que buscan blindar la soberanía sobre recursos estratégicos y evitar que queden sujetos a especulación o a intereses externos. El énfasis en el litio como mineral reservado al Estado mexicano refleja la misma lógica que países como Bolivia y Chile han aplicado en sus políticas energéticas.
En todos estos casos, el común denominador es la afirmación de que los minerales críticos no son simples mercancías, sino activos estratégicos vinculados al futuro energético y tecnológico de las naciones. México, al recuperar concesiones y cerrar la puerta a negociaciones internacionales sobre estos recursos, se suma a una corriente global que privilegia la soberanía y la protección ambiental frente a la explotación indiscriminada.













