*La medida ya opera en decenas de países.
03.08.2026 Ciudad de México.- El Gobierno de México podría definir antes del arranque del ciclo escolar 2026-2027 una regulación nacional sobre el uso de teléfonos celulares en las escuelas de educación básica, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum afirmara que alrededor del 70 por ciento de las madres y padres de familia respaldan que los estudiantes no utilicen estos dispositivos durante la jornada escolar.
“Ya es prácticamente un consenso; 70 por ciento de madres y padres en el país están de acuerdo en que no se utilicen los celulares durante la escuela. Es un tema que nos incumbe a todas y todos.”
Durante su conferencia de este lunes, la mandataria señaló que el objetivo es construir un consenso con docentes, familias y especialistas para que la regulación pueda comenzar a aplicarse desde el inicio del próximo ciclo escolar, previsto para finales de agosto.
“Y sobre otras regulaciones, mantener la discusión; también está el tema de la inteligencia artificial, que es adicional a lo que estamos discutiendo”.
Sheinbaum aclaró que no se trata de una prohibición absoluta de los teléfonos móviles, sino de establecer reglas para limitar su uso dentro de los planteles educativos y fomentar un uso responsable de la tecnología.
La presidenta explicó que la decisión se sustenta en la preocupación por el impacto que el uso excesivo de celulares y redes sociales tiene en niñas, niños y adolescentes. Recordó que una encuesta revisada por el Gobierno federal muestra que cerca del 70 por ciento de las madres y padres de familia apoyan que los teléfonos no sean utilizados durante el horario escolar, lo que, dijo, representa un amplio consenso social para avanzar en una regulación.
Sheinbaum insistió en que la estrategia no busca únicamente retirar los celulares de las aulas, sino promover un cambio cultural que involucre también a las familias. Señaló que de poco serviría impedir el uso de teléfonos en la escuela si al regresar a casa niñas, niños y adolescentes permanecen durante varias horas frente a las pantallas sin supervisión ni alternativas de convivencia, actividad física o recreación.
ijo que las autoridades también llevan a cabo asambleas para conformar el programa ABC de las Emociones, a fin de promover la salud mental en adolescentes y jóvenes; el diálogo se abrirá a foros colectivos para recibir opiniones de toda la población.
Al encabezar el informe sobre el impacto del uso excesivo de plataformas y redes sociales en niñas, niños y jóvenes, la primera mandataria recordó que se trata de una discusión nacional.
El propósito es hacer conciencia para evitar efectos a largo plazo por el uso excesivo de estos dispositivos desde edades tempranas, ya que generan adicción y problemas en el crecimiento.
“Y también que lo conozcan los jóvenes, para que no sientan que es una imposición.”
Luego de agradecer la participación de expertos durante la conferencia matutina, puntualizó la importancia de conocer cómo están diseñadas las plataformas digitales, ya que generan problemas de salud como depresión y ansiedad.
“El asunto es, en particular, ciertos mecanismos de las plataformas que están generando problemas de aprendizaje, desarrollo cognitivo y adicción. Si un bebé de dos años tiene siete horas al día la plataforma en sus manos, puede tener problemas en su desarrollo posterior.”
La propuesta mexicana se suma a una tendencia internacional que ha cobrado fuerza en los últimos años. De acuerdo con reportes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y diversas autoridades educativas, al menos 80 países han implementado algún tipo de restricción, regulación o prohibición sobre el uso de teléfonos celulares en las escuelas, aunque con distintos alcances según el nivel educativo y la legislación de cada nación.
En Europa, Francia fue uno de los primeros países en adoptar una medida nacional. Desde 2018 prohibió el uso de teléfonos celulares para estudiantes de educación básica durante la jornada escolar, con el propósito de reducir las distracciones y mejorar la convivencia. Posteriormente, Países Bajos estableció restricciones similares en 2024 para escuelas primarias y secundarias, mientras que Italia endureció sus normas al impedir el uso de teléfonos incluso con fines didácticos en la educación básica, salvo casos relacionados con necesidades especiales.
España no cuenta con una prohibición nacional, pero varias comunidades autónomas han impuesto restricciones dentro de los planteles. En el Reino Unido, aunque tampoco existe una ley nacional, el gobierno emitió lineamientos para que las escuelas eliminen el uso de teléfonos durante las clases, política que ha sido adoptada por un número creciente de instituciones educativas.
En América, Brasil aprobó recientemente una legislación que restringe el uso de teléfonos celulares en escuelas públicas y privadas de educación básica, permitiéndolos únicamente para actividades pedagógicas autorizadas por los docentes o por razones de accesibilidad. Canadá ha seguido una ruta similar, aunque las restricciones dependen de cada provincia. Ontario, Quebec y otras jurisdicciones han establecido límites estrictos al uso de dispositivos móviles durante las clases.
En Estados Unidos no existe una regulación federal, pero más de una veintena de estados han aprobado leyes o lineamientos para limitar los teléfonos celulares en las escuelas. Florida fue pionera al prohibirlos durante las clases, mientras que estados como Indiana, Arkansas, Luisiana, Virginia y Carolina del Sur han impulsado medidas semejantes para reducir las distracciones y mejorar el rendimiento académico.
Australia también ha implementado restricciones prácticamente en todas sus entidades federativas. Los gobiernos estatales han prohibido el uso de teléfonos inteligentes en escuelas públicas durante el horario escolar, argumentando beneficios en la concentración, la salud mental y la reducción del ciberacoso.
El debate sobre los celulares en las aulas ha sido impulsado por investigaciones que relacionan el uso excesivo de pantallas con problemas de atención, ansiedad, alteraciones del sueño y dificultades en el aprendizaje. Organismos internacionales como la UNESCO han advertido que, si bien la tecnología puede enriquecer la enseñanza cuando se utiliza con fines pedagógicos, su uso indiscriminado también incrementa las distracciones y puede afectar el desempeño escolar y la convivencia entre estudiantes.
En México ya existen antecedentes. Algunas entidades federativas, entre ellas Querétaro y Coahuila, han impulsado regulaciones para limitar el uso de teléfonos celulares en escuelas de educación básica, mientras otros estados mantienen lineamientos internos que dejan la decisión a cada plantel educativo.
La presidenta adelantó que la propuesta será discutida con maestras, maestros, especialistas en educación y representantes de madres y padres de familia antes del inicio del ciclo escolar. La intención, afirmó, es contar con una regulación que permita proteger el desarrollo de niñas, niños y adolescentes sin impedir el aprovechamiento de las herramientas digitales cuando tengan un propósito estrictamente educativo.
De concretarse, México se incorporaría a la lista de países que han decidido establecer límites al uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas, en una política que se ha expandido a nivel mundial como respuesta al crecimiento del tiempo que niñas, niños y adolescentes dedican a las pantallas y a las preocupaciones sobre sus efectos en el aprendizaje, la salud mental y la convivencia escolar.

