Presidente Pezeshkian acusa a EU de terrorismo ante la Asamblea General de la ONU

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23.09.2026., Nueva York.- El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, convirtió este miércoles 23 de septiembre su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en un duro cuestionamiento contra Estados Unidos e Israel, a quienes responsabilizó de ataques contra población civil iraní y acusó de utilizar la fuerza para imponer sus intereses, aunque al mismo tiempo aseguró que Teherán mantiene abierta la puerta al diálogo y la negociación.

Durante su discurso en la 81ª sesión de la Asamblea General, celebrada en Nueva York, Pezeshkian rechazó las acusaciones estadounidenses que presentan a Irán como una fuente de terrorismo y sostuvo que, desde la perspectiva de su gobierno, los iraníes son las víctimas de las acciones militares emprendidas contra su territorio.

“El presidente de Estados Unidos nos describió como terroristas. Nosotros hemos sido víctimas del terrorismo”, afirmó el mandatario iraní, quien añadió que su país solamente se había defendido frente a los ataques recibidos.

Pezeshkian sostuvo que los ataques contra Irán han alcanzado a personas que no participan directamente en las hostilidades y cuestionó que gobiernos que, según su acusación, recurren a la fuerza puedan presentarse al mismo tiempo como defensores de la paz y la estabilidad internacional.

“Nuestro pueblo inocente ha sido objetivo de ataques y agresiones cobardes contra nuestro país”, señaló durante su intervención, en la que responsabilizó directamente a Washington y a Israel de haber iniciado las acciones militares contra Irán.

Como parte de su mensaje, el presidente iraní mostró imágenes relacionadas con la escuela de Minab, en el sur de Irán, atacada durante el inicio de la guerra. De acuerdo con la investigación de una misión independiente de Naciones Unidas, existen fundamentos razonables para considerar que Estados Unidos fue responsable del ataque contra la escuela, donde murieron más de 150 personas, incluidos alrededor de 120 niños. La investigación de la ONU calificó el ataque como un posible crimen de guerra.

El señalamiento adquiere especial relevancia porque el episodio se encuentra entre los casos analizados por la misión internacional de investigación establecida por Naciones Unidas para documentar violaciones cometidas durante el conflicto y las plataformas han decidido eleiminar tal información sosteniendo que es información falsa.

El informe también examinó un ataque contra un centro deportivo en Lamerd y concluyó que existían elementos para considerar que el ataque fue indiscriminado y constituyó un crimen de guerra.

Pezeshkian utilizó esos hechos para sostener ante los representantes de los Estados miembros que Irán ha sufrido ataques contra infraestructura y población civil. Sin embargo, su discurso también incluyó afirmaciones que han sido cuestionadas por información documentada sobre el conflicto.

El mandatario afirmó que Irán no había atacado a poblaciones civiles. Esa declaración ha sido contradicha por registros sobre personas civiles y trabajadores marítimos muertos durante ataques iraníes en distintos puntos de la región desde el comienzo de la guerra.

El discurso ocurrió además en un momento de elevada tensión entre Washington y Teherán. Apenas un día antes, el presidente estadounidense Donald Trump había utilizado también la tribuna de la Asamblea General para advertir sobre la posibilidad de “aniquilar” a la República Islámica si no se alcanzaba un acuerdo.

Frente a esa amenaza, Pezeshkian respondió directamente al mandatario estadounidense y sostuvo que Irán no aceptará negociar bajo presión militar.

“Estamos preparados para el diálogo, la diplomacia y las negociaciones, pero sin aceptar el lenguaje de la fuerza”, afirmó el presidente iraní, en uno de los pasajes centrales de su intervención.

El mandatario cerró su mensaje con otra referencia directa a Trump: “Sí, nos golpearon, pero no doblamos la rodilla”. La frase resumió el tono desafiante de una intervención en la que Pezeshkian buscó presentar a Irán como un país dispuesto a negociar, pero que no aceptará una solución impuesta mediante amenazas militares.

La intervención también estuvo marcada por el conflicto en torno al programa nuclear iraní. Pezeshkian rechazó que el conocimiento nuclear pueda convertirse en un privilegio reservado a determinadas potencias y sostuvo que la disputa sobre las capacidades nucleares de Irán no tiene una solución militar.

En otro de los pasajes de su discurso, cuestionó lo que describió como un doble estándar internacional respecto de Israel y su capacidad nuclear, mientras Irán permanece sometido a inspecciones y sanciones internacionales. Su gobierno insiste en que sus capacidades nucleares tienen una finalidad defensiva, mientras Estados Unidos e Israel han acusado durante años a Teherán de mantener ambiciones que podrían conducir al desarrollo de armas nucleares.

Masoud Pezeshkian, presidente de Irán dijo: “Las bombas atómicas y nucleares están en manos del régimen israelí, pero se pide a los inspectores que vengan a Irán”.

“Israel ha asesinado salvajemente a más de 70.000 inocentes en Gaza, pero Irán, mientras estaba detrás de la mesa de negociación, fue bombardeado”.

“Israel tiene las bombas, tiene armas de destrucción masiva, no es miembro del Tratado de No Proliferación, durante su vergonzosa existencia no ha permitido una sola inspección, pero son recompensados con todos los medios necesarios para que puedan bombardear cualquier capital de la región a voluntad”.

La guerra y sus consecuencias también ocuparon un lugar central en el contexto de la intervención. La confrontación entre Estados Unidos e Irán se prolonga desde hace meses y ha provocado una fuerte alteración de la seguridad regional, además de repercusiones sobre las rutas marítimas y los mercados energéticos.

La presencia de Pezeshkian en Nueva York se produjo además después de que la administración de Trump autorizara su ingreso a Estados Unidos para participar en la Asamblea General, pese a que ambos países permanecen enfrentados militarmente. La autorización estuvo acompañada por restricciones para la delegación iraní.

La tensión diplomática no impidió, sin embargo, que representantes de ambos gobiernos mantuvieran contactos indirectos en Nueva York. Según reportes difundidos después de la intervención de Pezeshkian, enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner sostuvieron el martes una reunión de aproximadamente tres horas con representantes iraníes. Trump calificó el encuentro como positivo, aunque posteriormente reconoció que los funcionarios iraníes presentes no pertenecían al nivel más alto de la estructura de poder de Teherán.

Desde la perspectiva iraní, el encuentro no representó un cambio sustancial en las posiciones de Teherán. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, señaló que no hubo novedades en las conversaciones, mientras que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, describió el contacto como una continuación de intercambios anteriores y evitó considerarlo un gran avance diplomático.

El discurso de Pezeshkian dejó así dos mensajes simultáneos ante la comunidad internacional: una acusación frontal contra Estados Unidos e Israel por los ataques que, según Teherán, han afectado a civiles e infraestructura iraní, y la disposición declarada de Irán a continuar negociando siempre que las conversaciones no estén condicionadas por amenazas o imposiciones militares.