Presidentes de China y EEUU sostienen llamada clave sobre comercio y tensiones internacionales

04.02.2026 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino Xi Jinping sostuvieron una conversación telefónica extensa en la que abordaron temas de gran relevancia para la relación bilateral y el escenario internacional.

La llamada, realizada est 4 de febrero de 2026, fue calificada por ambos como positiva y constructiva, y se centró en asuntos comerciales, energéticos y geopolíticos, incluyendo la guerra en Ucrania, la situación en Irán y las tensiones en torno a Taiwán. Trump destacó que mantiene una relación personal muy buena con Xi, lo que considera esencial para preservar la estabilidad entre las dos potencias.

Durante el diálogo, Trump subrayó su interés en fortalecer los vínculos económicos con China y adelantó que en abril realizará una visita oficial a Beijing. Según sus declaraciones, espera que ese encuentro abra nuevas oportunidades de cooperación en materia de comercio y energía, en un momento en que las tensiones arancelarias y las disputas tecnológicas han marcado la agenda bilateral.

Xi, por su parte, señaló que la comunicación constante entre ambos gobiernos es fundamental para guiar la relación en medio de un entorno internacional turbulento y expresó su disposición a trabajar con Washington para mantener el rumbo estable de lo que calificó como el “gran barco” de las relaciones sinoestadounidenses.

La llamada se produjo pocas horas después de que Xi conversara con el presidente ruso Vladimir Putin, con quien reafirmó la intención de fortalecer la cooperación estratégica frente a los desafíos globales. Este contexto otorga mayor relevancia al contacto con Trump, ya que refleja la posición de China como actor central en las negociaciones internacionales y su capacidad de equilibrar sus relaciones con Moscú y Washington.

Los antecedentes muestran que Trump y Xi se reunieron en octubre de 2025 en Busan, Corea del Sur, donde acordaron mantener un canal de comunicación abierto y trabajar en la reducción de tensiones comerciales. Desde entonces, ambos líderes han buscado proyectar una relación pragmática, aunque marcada por diferencias en temas como la seguridad en el estrecho de Taiwán y las sanciones impuestas por Estados Unidos a empresas tecnológicas chinas

La conversación también se inscribe en un momento en que Estados Unidos busca redefinir su papel en Asia y China refuerza su influencia regional. Para Trump, la visita a Beijing será una oportunidad de mostrar liderazgo en la arena internacional y de negociar acuerdos que beneficien a la economía estadounidense. Para Xi, representa la ocasión de consolidar la imagen de China como socio indispensable en la resolución de conflictos y en la estabilidad del comercio mundial.

La llamada entre ambos mandatarios, más allá de los detalles reservados, marca un nuevo capítulo en la relación entre Washington y Beijing, donde la cooperación y la competencia se entrelazan en un delicado equilibrio que impacta directamente en la política y la economía global.