*
14.01.2026 Irán.- Las manifestaciones en Irán desde finales de diciembre han derivado en una crisis humanitaria de gran magnitud. De acuerdo con fuentes oficiales y organizaciones de derechos humanos, la cifra de fallecidos por la represión estatal se aproxima a las dos mil personas, lo que convierte a este episodio en uno de los más sangrientos de la historia reciente del país.
La violencia se ha concentrado en ciudades como Teherán, Isfahán y Shiraz, donde las fuerzas de seguridad han desplegado operativos masivos para contener las protestas que exigen cambios políticos y económicos.
La confirmación de la cifra fue realizada por un alto funcionario iraní a la agencia Reuters, en lo que constituye la primera admisión oficial de la magnitud de las víctimas. Organizaciones como Human Rights Activists (HRA) y Iran Human Rights han documentado cientos de muertes verificadas y advierten que el número real podría ser mucho mayor debido a los bloqueos de internet y las restricciones a la prensa.
HRA señaló que al menos 1,850 personas han sido confirmadas como fallecidas, incluidos nueve menores de edad, mientras que otras 770 muertes permanecen bajo investigación. Agencias Internacionales hablan de ejecuciones masivas en las cárceles
Las protestas comenzaron a finales de diciembre de 2025, detonadas por el deterioro económico, la inflación superior al 40 por ciento y el descontento frente a la represión política. Se estima que más de 16,700 personas han sido arrestadas en las últimas dos semanas, lo que refleja la magnitud del operativo estatal.
Miles de ciudadanos salieron a las calles para exigir la renuncia de líderes religiosos y cambios en la estructura del régimen. En respuesta, las fuerzas de seguridad han utilizado armas de fuego, detenciones masivas y torturas, según denuncias de organizaciones internacionales.
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación. La ONU expresó su “horror” por la violencia contra manifestantes pacíficos y pidió al gobierno iraní detener de inmediato la represión. Gobiernos europeos han solicitado investigaciones independientes y Estados Unidos ha advertido que evalúa nuevas sanciones contra Teherán.
El presidente Donald Trump declaró que “los patriotas iraníes deben seguir protestando” y aseguró que “la ayuda está en camino”, en un mensaje que fue interpretado como respaldo directo a los manifestantes.
La represión actual es considerada la más grave en los últimos cincuenta años en Irán. El reconocimiento oficial de dos mil muertos marca un punto de inflexión en la crisis, pues hasta ahora las autoridades habían minimizado las cifras.
La difusión de imágenes de morgues saturadas en Teherán y de cuerpos apilados ha reforzado la percepción de que el país atraviesa una tragedia de dimensiones históricas.
Mientras la población mantiene las movilizaciones pese al riesgo de represión, el régimen insiste en que se enfrenta a “terroristas” apoyados por potencias extranjeras. En medio de esta narrativa, las víctimas se multiplican y el país se adentra en una crisis que combina represión política, colapso económico y aislamiento internacional. L












