*Manifestantes acusan represión.
12.01.2026. Nueva York, EUA .- Decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas Estadounidenses se han volcado a las calles de Nueva York y de otras ciudades de la union americana, en una ola de manifestaciones pacíficas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Las protestas, que comenzaron tras la muerte de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años abatida por un agente federal en Minneapolis, se han convertido en un movimiento nacional que cuestiona las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump y denuncia la violencia ejercida por las autoridades en operativos recientes, y ahora contra manifestantes..
En la Quinta Avenida de Nueva York, columnas de personas de todas las edades avanzaron con pancartas que exigían el fin de las operaciones antimigrantes y clamaban justicia para la víctima Renee Good.
Mientras agentes de ICE golpeaban a una mujer manifestante y arrestaban a tantas otras, en medio de la indignación social creciente por la represión y violación a sus derechos humanos y libertades.
Escenas se repiten en Washington, Los Ángeles, Portland, Houston y decenas de ciudades más, donde las concentraciones se desarrollaron de manera pacífica pero con un tono de repudio abierto hacia el ICE.l y el racismo y desprecio a los derechos humanos de las personas por parte de la política de Donald Trump y sus autoridades
Organizaciones sociales como Indivisible y colectivos de defensa de migrantes reportaron más de mil acciones coordinadas en todo el país durante el fin de semana, con consignas como “ICE fuera para siempre” y “El ICE mata”, que se han convertido en lemas centrales de la movilización.
El detonante de esta ola de protestas fue el tiroteo en Minneapolis, donde Renee Good, madre de tres hijos y reconocida poeta, fue asesinada por un agente de ICE durante un operativo.
El hecho, videograbado y difundido ampliamente en redes sociales, generó indignación nacional y abrió un debate sobre el uso de la fuerza por parte de agentes federales.
A ello se sumó otro incidente en Portland, Oregón, donde dos personas resultaron heridas de bala en circunstancias similares y a estos dos hechos la brutalidad policial suma arrestando y golpeando a mujeres manifestantes .
El gobierno federal defendió la actuación de los agentes, alegando que los conductores habían intentado usar sus vehículos como armas, pero la explicación , alejada de la realidad que se ve en el vídeo, no logró frenar la indignación social.
Las protestas han tenido un carácter pacífico y diverso. En Nueva York, estudiantes, sindicatos, comunidades religiosas y familias migrantes marcharon juntos, mientras que en Los Ángeles se registraron vigilias con velas en memoria de la víctima.
En Washington, miles se congregaron frente a la Casa Blanca para exigir un cambio en las políticas migratorias y denunciar lo que consideran un patrón de violencia institucional. En ciudades como Houston y Miami, las movilizaciones se vincularon además con reclamos locales sobre detenciones masivas y deportaciones recientes.
Los antecedentes de esta crisis se remontan a la intensificación de los operativos del ICE en los últimos meses, descritos por el Departamento de Seguridad Nacional como la mayor operación de control migratorio en las Ciudades Gemelas.
Bajo la administración Trump, el ICE ha ampliado su presencia en comunidades urbanas y rurales, lo que ha generado tensiones crecientes con organizaciones civiles y defensores de derechos humanos.
La muerte de Renee Good se convirtió en el símbolo de esas tensiones y en el catalizador de una protesta que, según analistas, podría marcar un punto de inflexión en la relación entre la sociedad civil y las políticas migratorias federales.
La magnitud de las movilizaciones ha sorprendido incluso a sus organizadores. Reportes de prensa señalan que más de cien mil personas participaron en las marchas del fin de semana en todo el país, con concentraciones que desafiaron el frío extremo en Minneapolis y que paralizaron el tránsito en arterias centrales de Nueva York y Washington.
Aunque el gobierno ha respondido con el envío de más agentes federales a las zonas de mayor tensión, discursos racistas, difamaciones, y de odio, las protestas mantienen su carácter pacífico y se perfilan como una de las expresiones de repudio más amplias contra el ICE en la historia reciente de Estados Unidos.











