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14.06.2026 BPNoticias Ciudad de México.– El término purplewashing se ha convertido en una alerta dentro de los estudios de género y la crítica social. Se refiere a la estrategia de instituciones, gobiernos o empresas que utilizan el discurso feminista y la estética del color morado para proyectar una imagen de compromiso con la igualdad, mientras en la práctica mantienen estructuras discriminatorias o no generan cambios reales.
Es una forma de lavado de imagen utilizado por el patriarcado que busca capitalizar la fuerza simbólica del movimiento de mujeres sin asumir las responsabilidades que implica.
El Mundial 2026, con México como una de sus sedes, ofrece un terreno fértil para observar este fenómeno de engaño pateoarcal. La organización del torneo y las campañas publicitarias asociadas han recurrido a mensajes de inclusión y respeto, con imágenes de mujeres aficionadas y slogans que apelan a la diversidad.
Sin embargo, detrás de esa narrativa se mantienen brechas evidentes. El futbol femenino sigue sin recibir la misma inversión ni visibilidad que el masculino, y las condiciones laborales de trabajadoras vinculadas a la logística del evento no han sido colocadas en el centro de la discusión.
El purplewashing se detecta en gestos superficiales: campañas que pintan de morado los estadios, los puentes, las banquetas, mensajes institucionales que hablan de “empoderamiento” sin políticas concretas, o spots que muestran a niñas jugando futbol mientras las ligas femeniles carecen de recursos básicos.
Se trata de una apropiación simbólica de los emblemas feministas que buscan dar legitimidad ante la opinión pública, pero que no se traduce en acciones sostenibles.
En México, la crítica feminista ha señalado que el Mundial 2026 puede convertirse en un escaparate de este tipo de prácticas. Las marcas patrocinadoras han lanzado productos con mensajes de igualdad, pero no han transparentado sus cadenas de producción ni garantizado condiciones dignas para las mujeres trabajadoras.
Los gobiernos locales han difundido campañas de respeto a la diversidad, mientras persisten altos índices de violencia de género en las ciudades sede.
En México, las cifras oficiales sobre violencia de género y desapariciones se contabilizan principalmente a nivel estatal y municipal. Las estadísticas más recientes muestran el panorama en Ciudad de México, el área metropolitana de Monterrey (Nuevo León) y Guadalajara (Jalisco) con corte a mediados del año 2026:
Ciudad de México- Feminicidios: En el primer trimestre, las autoridades registraron un aumento del 57.1% con 11 casos contabilizados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), frente a los 7 casos del mismo periodo de 2025.
En el histórico anual, la capital cerró 2025 con 46 carpetas de investigación por feminicidio.
Muertes violentas (Homicidios dolosos): La capital mantiene una reducción en homicidios, promediando 2.2 casos diarios, aunque organizaciones civiles señalan que muchas muertes dolosas de mujeres no son investigadas con protocolo de feminicidio.
Desaparecidas: Entre 2020 y principios de 2026, la capital acumuló más de 4,000 casos de personas desaparecidas. La alcaldía Iztapalapa continúa concentrando la mayor cantidad de reportes.
Monterrey (Nuevo León) Feminicidios: En el primer cuatrimestre, el estado de Nuevo León acumuló 23 muertes violentas de mujeres, de las cuales 6 fueron clasificadas oficialmente como feminicidios y 17 como homicidios dolosos.
A nivel municipal, Monterrey y García encabezaron las cifras estatales de violencia letal durante el primer trimestre.
Desaparecidas: A nivel estatal, el colectivo FUNDENL señala que existen históricamente más de 7,400 personas desaparecidas y no localizadas, con un promedio de 3 desapariciones diarias documentadas en los primeros cinco meses de 2026. S
Tan solo en el municipio de Monterrey se concentra un histórico de más de 2,100 casos.
Guadalajara (Jalisco) Feminicidios: En Jalisco (que concentra la zona metropolitana de Guadalajara), durante los primeros cinco meses del año se reportó una reducción estatal en los casos catalogados como feminicidio en comparación con años anteriores, manteniéndose como uno de los estados con mayor incidencia y activando diversas Alertas de Género.
Desaparecidas: Jalisco enfrenta una crisis severa en esta materia. Durante los primeros cuatro meses de 2026, el estado sumó 746 nuevos reportes de desaparición. A nivel general, el Registro Estatal de Personas Desaparecidas y los colectivos de madres buscadoras advierten sobre miles de casos activos en el área de Guadalajara.
Las cifras de las Fiscalías se actualizan continuamente y las organizaciones civiles suelen reportar una “cifra negra” más alta debido a los retos en la clasificación de los delitos y los subregistros y las “reclasificaciones” oficiales.
la mercadotecnia morada
El enfoque de género obliga a mirar más allá de la superficie. No basta con pintar murales morados o incluir frases de empoderamiento en la publicidad. La verdadera transformación requiere inversión en el futbol femenil, protocolos de seguridad para las aficionadas, políticas de empleo con perspectiva de género y un compromiso real contra la violencia.
De lo contrario, el Mundial 2026 corre el riesgo de ser recordado como un evento donde el discurso feminista fue utilizado como herramienta de mercadotecnia, sin impacto en la vida cotidiana de las mujeres.
El purplewashing, en este contexto, funciona como un espejo que refleja las contradicciones de una sociedad que celebra la igualdad en el discurso, pero la posterga en los hechos.
Detectarlo y denunciarlo es parte de la tarea periodística y ciudadana, porque solo así se puede exigir que los grandes eventos deportivos dejen de ser vitrinas de simulación y se conviertan en espacios de cambio real.


