*La invisibilización de las mujeres en la historia, en la educación y en la vida pública refuerza estereotipos y limita la construcción de sociedades inclusivas .
14.02.2026. BPNoticias.- El término “apartheid de género” (también llamado apartheid sexual) se refiere a un sistema de discriminación estructural contra individuos de un género, generalmente mujeres y niñas, mediante prácticas legales, sociales y físicas que las colocan en posiciones de sumisión y exclusión.
La psicóloga feminista Phyllis Chesler lo define como prácticas que condenan a las mujeres a una existencia separada y subordinada, mientras los hombres actúan como guardianes de su conducta y castidad e incluso determinan su papel en la historia como sucede en los libros de texto de México, donde la mayoria ha sido excluida.
Hoy en día, organismos internacionales y activistas de derechos humanos utilizan el concepto para describir la situación en países como Afganistán e Irán, donde las mujeres enfrentan restricciones sistemáticas en educación, trabajo y movilidad.
Aunque el “apartheid” está reconocido en el derecho internacional únicamente por motivos raciales, existe una campaña para que el “apartheid de género” sea reconocido como crimen de lesa humanidad.
En cuanto a su pertenencia ideológica, el término surge principalmente desde el feminismo y los movimientos de derechos humanos, que lo emplean para denunciar sistemas patriarcales y religiosos que institucionalizan la desigualdad.
En la arena internacional, ha sido promovido por activistas feministas y organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos de las mujeres, y también es utilizado en debates sobre la llamada “ideología de género” en espacios de la ONU y en críticas a instituciones que mantienen estructuras exclusivamente masculinas.
El apartheid de género es una categoría conceptual impulsada desde el feminismo y los derechos humanos, que busca visibilizar y sancionar la discriminación sistemática contra las mujeres en contextos donde la desigualdad está institucionalizada.
Según Amnistía Internacional, el apartheid de género debería ser reconocido como crimen de derecho internacional, al igual que el apartheid racial, para cerrar una deficiencia en el marco jurídico global y garantizar rendición de cuentas.
La organización señala que la comunidad internacional aún no ha abordado adecuadamente la opresión sistemática de mujeres y personas LGBTI en regímenes que imponen estas restricciones .
El alcance del apartheid de género es amplio: afecta a millones de mujeres en países donde las leyes y prácticas sociales institucionalizan la segregación, como Afganistán bajo los talibanes, donde se les prohíbe estudiar, trabajar o circular libremente.
Expertos de la ONU ya en la década de 1990 describieron estas políticas como un sistema de apartheid aplicado a las mujeres .
Combatirlo es importante porque la segregación de género no solo vulnera derechos humanos básicos, sino que perpetúa desigualdades estructurales que impactan en el desarrollo social, económico y político de las naciones.
Quienes lo combaten son principalmente organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la ONU, además de campañas vinculadas al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional que buscan tipificarlo como crimen de lesa humanidad. También participan colectivos feministas, académicos y defensores de derechos humanos que presionan para que se reconozca y sancione en el derecho internacional .
En suma, el apartheid de género es un fenómeno global con consecuencias profundas, cuya visibilización y combate son esenciales para garantizar igualdad y justicia en el marco de los derechos humanos.













