*¿Es acaso un instrumento político contra la oposición?
Confidencias
/ Por Evelyn Hernández/
Ahora, una nueva acusación por peculado, a unas semanas de que venza el plazo para terminar de pagar su condena, pone en riesgo su libertad. La Fiscalía General de la República intentará acusarlo de un nuevo fraude por presuntamente haber utilizado cinco millones de pesos que, según ellos, debían haberse destinado a personas con discapacidad.
Esto suena al mismo alegato mediático que utilizaron en el pasado para acusarlo de haber puesto agua en lugar de medicamentos oncológicos a niños con cáncer, algo que con el tiempo no pudo ser comprobado por ninguna autoridad.
Esta nueva acusación pretende mantenerlo en la cárcel e impedir que salga a reincorporarse a la sociedad y con su familia. Fue la propia Claudia Sheinbaum quien en algún momento señaló que ya había cumplido su condena y que, por lo tanto, debía salir. Entonces, algo ocurrió para que la Fiscalía General de la República plantee ahora un revés jurídico con esta nueva acusación y así evitar que obtenga su libertad.
Como si el país no tuviera problemas más graves que retener a Javier Duarte, esto parece un distractor más. ¿Qué habrá hecho Javier Duarte para generar tanto odio en su contra dentro del partido gobernante? ¿Qué sabe que no quieren que diga cuando esté fuera de la cárcel? ¿Es ahora un instrumento político contra la oposición?
Duarte ya fue condenado por asociación delictuosa y lavado de dinero, y está por concluir su condena de nueve años de prisión, luego de haberse declarado culpable. Entonces, ¿qué más quiere la Fiscalía General de la República? El hombre ya pagó su condena y deberían dejarlo en libertad.
Son pocos los exfuncionarios ligados al caso que fueron detenidos y muchos los involucrados que ayudaron a crear empresas fantasma para desviar millones de pesos, según las investigaciones. Sin embargo, hoy no hay más persecuciones ni nuevas detenciones de empresarios vinculados al caso. Solo queda la consigna contra Javier Duarte.
Esto lleva a preguntarse qué es lo que se intenta evitar que se sepa cuando Javier Duarte recupere su libertad. ¿Qué podría decirle a los mexicanos? ¿Existieron negociaciones o acuerdos en lo oscurito con el partido en el poder? ¿Será cierto lo que alguna fracción del PRI acusó, respecto a que Duarte habría enviado dinero a Morena y que existía un acuerdo de facto?
Cuánto de esto es realidad y cuánto es simple rumorología. Habrá que ver qué ocurre en los próximos días con la audiencia y hasta dónde se exhibe que este ya es un caso más de carácter político, en el que el exgobernador podría convertirse en víctima de una persecución política, luego de haber cumplido su condena y enfrentar nuevas acusaciones que parecen tardías por parte de la Fiscalía.











