*
13.10.2026 Ciudad de México.- Lydia Antonio de la Garza, diplomática de carrera con más de 25 años de experiencia en el servicio público, fue propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de México ante la República del Perú. Su nombramiento, remitido al Senado el 12 de octubre de 2026, se produce en un momento clave para la política exterior mexicana, luego de que ambos países acordaron restablecer sus relaciones diplomáticas tras meses de ruptura.
Su perfil profesional combina la diplomacia bilateral, las negociaciones comerciales, los asuntos económicos de América del Norte y la atención a las comunidades mexicanas que viven fuera del país. Antes de ser propuesta para representar a México en Lima, se desempeñaba como directora ejecutiva “B” del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior (IMME), organismo adscrito a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Aunque su nombre comenzó a tener mayor presencia pública con la propuesta diplomática, su trayectoria se ha desarrollado principalmente en instituciones gubernamentales, oficinas consulares y áreas especializadas en relaciones internacionales y comercio exterior.
Formación académica y especialización diplomática
Antonio de la Garza estudió la licenciatura en Relaciones Internacionales en la Universidad Iberoamericana y cursó una maestría en Estudios Diplomáticos en el Instituto Matías Romero, centro de formación de la Cancillería mexicana. Su preparación se ha complementado con estudios sobre América del Norte, diplomacia comercial, migración y relaciones internacionales.
Parte de su formación adicional estuvo relacionada con la integración regional de México, Estados Unidos y Canadá. También realizó estudios sobre derecho migratorio y procedimientos penales estadounidenses en la Universidad de Arizona, conocimientos vinculados con asuntos consulares y con la atención de mexicanos en el extranjero.
Estos campos de especialización coinciden con varias de las responsabilidades que ha desempeñado en el Gobierno mexicano: la representación consular, el seguimiento de acuerdos económicos internacionales, la coordinación de asuntos políticos y comerciales y la defensa de los intereses nacionales ante organismos e instituciones extranjeras.
De San Diego a Washington: su experiencia en América del Norte
Uno de los primeros puestos destacados de su carrera fue en el Consulado General de México en San Diego, California, donde trabajó entre 2003 y 2010 como cónsul para Asuntos Económicos, Políticos y Fronterizos. En esa función, su trabajo se relacionó con la interacción entre México y Estados Unidos en una región marcada por el comercio transfronterizo, la movilidad de personas y la cooperación entre autoridades.
Posteriormente, entre 2011 y 2013, se desempeñó como agregada de prensa en la Embajada de México en Estados Unidos. Esta responsabilidad la colocó en el ámbito de la comunicación diplomática y de la relación institucional con el país vecino.
De 2013 a 2019 ocupó la Dirección General Adjunta para Asuntos Económicos, Nueva Agenda e Imagen, dentro de la Dirección General para América del Norte de la Cancillería. Desde esa área participó en asuntos vinculados con la agenda económica y política regional.
La sucesión de estos cargos muestra que una parte importante de su experiencia profesional se concentró en la relación de México con Estados Unidos y Canadá, una de las áreas prioritarias de la política exterior mexicana por su peso comercial, migratorio y fronterizo.
Su paso por la Secretaría de Economía y las negociaciones del T-MEC
En 2019 se incorporó a la Secretaría de Economía, donde encabezó la Dirección General de Seguimiento, Administración y Supervisión del Cumplimiento de Tratados Comerciales. Permaneció en esa responsabilidad hasta 2022, de acuerdo con su trayectoria curricular publicada por Infobae.
En ese puesto tuvo a su cargo tareas relacionadas con la operación y el seguimiento de acuerdos comerciales suscritos por México con más de 50 países. También participó en las negociaciones institucionales vinculadas con la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que comenzó a operar el 1 de julio de 2020.
El tratado sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte y estableció nuevas reglas para el intercambio de bienes y servicios, las condiciones laborales, la inversión y otros aspectos de la integración económica regional. La experiencia de Antonio de la Garza en el área responsable del seguimiento de acuerdos internacionales constituye uno de los antecedentes profesionales más relevantes de su perfil.
Su trabajo en la Secretaría de Economía amplió su experiencia más allá de la representación diplomática y consular, al incorporar funciones relacionadas con la administración de compromisos internacionales y la coordinación entre instituciones del Gobierno mexicano.
Representación de México ante el Consejo de Europa
Entre diciembre de 2022 y junio de 2025, Antonio de la Garza fue observadora permanente alterna de México ante el Consejo de Europa, con sede en Estrasburgo, Francia.
El Consejo de Europa es una organización internacional distinta de la Unión Europea. Su labor se concentra en la promoción de los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho entre sus Estados miembros. La participación de México como Estado observador permite mantener canales de interlocución con esa institución y dar seguimiento a sus actividades.
Su estancia en Europa añadió a su trayectoria una experiencia multilateral, diferente de la negociación comercial y del trabajo consular que habían marcado etapas anteriores de su carrera. No obstante, la información curricular consultada no detalla iniciativas específicas que haya encabezado durante ese periodo, por lo que no es posible atribuirle resultados particulares sin documentación adicional.
Dirección del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior
El 1 de julio de 2025 asumió la Dirección Ejecutiva “B” del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior, área de la Secretaría de Relaciones Exteriores dedicada a mantener los vínculos del Estado mexicano con las comunidades nacionales residentes fuera del país.
El trabajo del instituto comprende acciones de vinculación con organizaciones de mexicanos en el extranjero y la coordinación de iniciativas relacionadas con su bienestar, participación comunitaria y relación con México. Se trata de una labor que conecta la política exterior con las necesidades de la población migrante y de las familias que mantienen vínculos económicos, sociales y culturales a ambos lados de las fronteras.
En esta posición, Antonio de la Garza pasó de las áreas especializadas en comercio y asuntos internacionales a una función de atención y vinculación con la diáspora mexicana. La SRE ha descrito su carrera como una trayectoria de más de 25 años dedicada a promover los intereses nacionales y proteger los derechos de los connacionales en el extranjero.
¿Por qué fue propuesta como embajadora en Perú?
La propuesta de nombramiento no puede separarse del proceso de normalización diplomática entre México y Perú. Las relaciones entre ambos países atravesaron una etapa de deterioro que se agravó después de que México concediera asilo a Betssy Chávez, quien fue primera ministra durante el gobierno del expresidente peruano Pedro Castillo.
Las diferencias políticas se profundizaron durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. En noviembre de 2025, Perú rompió formalmente sus relaciones diplomáticas con México. El distanciamiento se produjo después de que las autoridades peruanas cuestionaran la decisión mexicana de otorgar protección a Chávez, investigada en Perú por su participación en los acontecimientos políticos posteriores al intento de Castillo de disolver el Congreso en diciembre de 2022.
El 7 de agosto de 2026, ambos gobiernos anunciaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. La propuesta de Antonio de la Garza representa un paso administrativo para reactivar la representación mexicana en Lima y avanzar en la reconstrucción de los canales institucionales entre las dos naciones.
Su perfil reúne experiencia en relaciones bilaterales, comercio internacional, asuntos consulares y trabajo multilateral. Sin embargo, la relación con Perú presenta particularidades que requerirán conocimiento de la política interna peruana, diálogo con las autoridades de ese país y capacidad para atender los asuntos de interés común.
Entre los temas que podrían formar parte de la agenda bilateral están la cooperación económica, el intercambio comercial, la movilidad de personas, los vínculos culturales y la atención consular. La definición de prioridades concretas dependerá de las decisiones que adopten ambos gobiernos y de las instrucciones que reciba la representación mexicana.
El nombramiento aún debe completar el procedimiento diplomático
La propuesta presidencial fue enviada al Senado de la República para su consideración. Por ello, al momento del anuncio, Antonio de la Garza no podía considerarse todavía embajadora en funciones: su nombramiento debía pasar por el procedimiento de ratificación correspondiente y por los trámites diplomáticos necesarios ante el gobierno peruano.
La designación se sustenta en una carrera desarrollada en distintas áreas de la administración pública, desde la atención consular en Estados Unidos hasta la supervisión de tratados comerciales, la representación ante un organismo europeo y la vinculación con comunidades mexicanas en el exterior.
Su eventual llegada a Lima tendría lugar en una etapa en la que México y Perú buscan recuperar la interlocución diplomática después de la ruptura. La tarea no consistirá únicamente en reabrir canales oficiales, sino también en reconstruir la confianza institucional y establecer una agenda de cooperación que permita gestionar las diferencias políticas sin volver a interrumpir la relación bilateral.
La trayectoria de Lydia Antonio de la Garza ofrece antecedentes profesionales en negociación, representación y coordinación internacional. El alcance de su futura gestión dependerá, sin embargo, de la ratificación de su nombramiento, de las prioridades que establezcan ambos gobiernos y de los acuerdos que puedan concretarse durante esta nueva etapa diplomática.

