Redactores de Prensa exigen investigación exhaustiva en homicidio del reportero Carlos Ramirez Castro y desaparición de dos jovencitas

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14.01.2026 México.- El Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) manifestó su profunda preocupación y exigió que las desapariciones sean investigadas con seriedad, sin fragmentar el contexto en el que se producen.

La organización subrayó que resulta inadmisible cualquier intento de desvincular estos hechos del entorno inmediato de violencia que rodeó el asesinato de Ramírez Castro, quien había recibido amenazas previas por su labor informativa.

“La cronología de los hechos y la cercanía personal obligan a las autoridades a considerar todas las líneas de investigación, incluida la relacionada con el ejercicio periodístico”, señaló el comité ejecutivo del sindicato.

La Federación Internacional de Periodistas (FIP) también se sumó al llamado, instando a que las investigaciones por el homicidio del comunicador y las desapariciones se realicen de manera pronta y exhaustiva, siguiendo el Protocolo Homologado de Investigación de Delitos contra la Libertad de Expresión. Para el gremio, reducir el caso a hechos aislados sería una forma de simulación institucional que perpetúa la impunidad.

La desaparición de Wendy Arantxa Portilla Ramos, pareja sentimental del periodista veracruzano Carlos Leonardo Ramírez Castro, y de su amiga Karime Monserrat Murrieta Reséndiz, ha encendido las alarmas en el gremio periodístico nacional.

Ambas jóvenes fueron vistas por última vez el 12 de enero de 2026 en las inmediaciones del Panteón Jardines de Poza Rica, donde se realizaba el sepelio del comunicador asesinado dos días antes. Desde entonces no se tiene información sobre su paradero, pese a que las denuncias fueron presentadas y se activaron los mecanismos de búsqueda oficiales.

Durante 2025, Veracruz encabezó el país en acoso judicial contra comunicadores, con decenas de procesos penales utilizados como instrumentos de presión y censura. Se documentaron detenciones arbitrarias y juicios infundados, lo que generó un clima de permisividad que hoy se refleja en hechos cada vez más graves.

El asesinato de Carlos Ramírez Castro, ocurrido el 10 de enero de 2026 en Poza Rica, se convirtió en el primer homicidio de un periodista en México en lo que va del año. La posterior desaparición de dos jóvenes vinculadas directamente a su entorno confirma que la violencia escala cuando el Estado no responde con firmeza, señalam.

La impunidad, advierte el SNRP, no es un fenómeno abstracto, sino una condición que tiene consecuencias humanas inmediatas.

Las familias de Wendy Portilla, de 23 años, y Karime Murrieta, de 22, viven en la incertidumbre y la angustia ante la falta de avances sustantivos en las investigaciones.

El gremio periodístico exige al gobierno de Veracruz, una búsqueda inmediata, eficaz y transparente que permita localizar con vida a las jóvenes y esclarecer las circunstancias de su desaparición.

La desaparición de personas cercanas a un periodista asesinado no puede normalizarse ni diluirse en comunicados oficiales.

Para el sindicato, se trata de un caso emblemático que refleja el entorno hostil y peligroso en el que se ejerce el periodismo en Veracruz, uno de los estados más letales para la prensa en México.

El llamado es claro: basta de simulación, se exige verdad, justicia y acciones reales que garanticen la seguridad del gremio y de quienes lo rodean.

COMUNICADO

Desde el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) manifestamos nuestra profunda preocupación y enérgica exigencia ante la desaparición de Wendy Arantxa Portilla Ramos, pareja sentimental del periodista recién asesinado en Veracruz, Carlos Leonardo Ramírez Castro; y su amiga, Karime Monserrat Murrieta Reséndiz, quien de igual forma desapareció tras acudir al funeral del comunicador ultimado el pasado 10 de enero de 2026 en Poza Rica, Veracruz.

Estos hechos se registraron apenas dos días después del asesinato del comunicador y durante su funeral, lo que obliga a las autoridades a investigar con seriedad, sin fragmentar ni minimizar el contexto en el que se producen estas desapariciones.

Wendy Portilla, de 23 años, y Karime Murrieta, de 22 años, fueron vistas por última vez en las inmediaciones del Panteón Jardines de Poza Rica, tras asistir al sepelio del periodista asesinado. Desde entonces, no se tiene información sobre su paradero.

Las denuncias fueron presentadas y se activaron los mecanismos de búsqueda correspondientes. Sin embargo, hasta el momento no se reportan avances sustantivos, ni resultados que permitan su localización, lo que incrementa la angustia de sus familias y la preocupación del gremio periodístico.
Exigimos que no se desligue el caso del entorno periodístico.

Desde el SNRP advertimos que resulta inadmisible cualquier intento de desvincular estas desapariciones del contexto inmediato de violencia que rodeó el asesinato de Carlos Ramírez Castro.

La cronología de los hechos, la cercanía temporal y personal, así como el antecedente de amenazas contra el periodista, obligan a las autoridades a investigar con un enfoque integral, considerando todas las líneas posibles, incluida la relacionada con su labor informativa.

Reducir el caso a hechos aislados sería una forma de simulación institucional.

Asimismo, nos sumamos al llamado realizado por la Federación Internacional de Periodistas (FIP), para que las autoridades agilicen las investigaciones por el homicidio del periodista, de forma pronta, exhaustiva, y con base en el marco del Protocolo Homologado de Investigación de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión.

Veracruz: un entorno hostil y peligroso para la prensa
La desaparición de personas cercanas a un periodista asesinado no ocurre en el vacío. Se inserta en un patrón persistente de agresiones, negligencia e impunidad que ha convertido a Veracruz en uno de los estados más peligrosos para ejercer el periodismo en México.

Entre 2024 y 2025, la entidad se mantuvo entre los primeros lugares nacionales en agresiones contra periodistas, incluyendo amenazas, ataques digitales, hostigamiento y una creciente criminalización desde el poder público.

Durante 2025, Veracruz encabezó el país en acoso judicial contra periodistas, con decenas de procesos utilizados como instrumentos de presión, censura y castigo por la labor informativa.

Se documentaron detenciones arbitrarias, procesos penales infundados y uso del sistema judicial para intimidar a periodistas críticos, particularmente en coberturas de seguridad, corrupción y crimen organizado. Este patrón no solo no fue frenado, sino que se profundizó ante la falta de sanciones.

La falta de resultados en investigaciones previas ha generado un clima de permisividad que hoy se refleja en hechos cada vez más graves.

El asesinato de Carlos Ramírez Castro, primer periodista asesinado en México en 2026, y la posterior desaparición de personas de su entorno confirman que la violencia escala cuando el Estado no responde con firmeza. La impunidad no es un fenómeno abstracto: tiene consecuencias directas y humanas.

Desde el SNRP exigimos al gobierno de Veracruz, encabezado por la gobernadora Rocío Nahle, que asuma plenamente su responsabilidad, abandone la retórica y actúe con resultados verificables.

Demandamos una búsqueda inmediata, eficaz y transparente para localizar con vida a Wendy Arantxa Portilla Ramos y Karime Monserrat Murrieta Reséndiz, así como investigaciones que no protejan a responsables ni encubran omisiones.

La desaparición de dos jóvenes vinculadas al entorno de un periodista asesinado no puede normalizarse ni diluirse en comunicados oficiales.

Desde el SNRP reiteramos: basta de simulación. Exigimos verdad, justicia y acciones reales. La seguridad del gremio periodístico y de quienes lo rodean no puede seguir dependiendo de promesas vacías en uno de los estados más letales para la prensa en el país.

Comité Ejecutivo Nacional.
Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa.