*Confidencias.
Por Evelyn Hernández
Partidos aliados de Morena presionan a Claudia para aprobar la reforma electoral como moneda de cambio por candidaturas para 2027; el propio Morena se divide en opiniones e intereses por la reforma.
La reforma electoral que impulsa Claudia Sheinbaum pretende quitarle dinero al INE y restar poder a los partidos para elegir a los legisladores plurinominales; es decir, cambiar la forma de elegir diputados y senadores de representación proporcional. Un sector de la sociedad ha solicitado modificar este mecanismo, argumentando que llegan personas sin experiencia o sin un interés real de servicio público y, en muchos casos, señaladas por corrupción, que solo buscan protegerse con fuero e impunidad; incluso, se acusa que algunos son delincuentes de cuello blanco.
La división actual entre los partidos aliados de Morena pone en riesgo la aprobación de la propuesta de Sheinbaum, que por ahora plantea dejar intacto el fuero de diputados y senadores, pero reducir el financiamiento a los partidos. Más allá de que no están dispuestos a perder recursos, los aliados presionan a la presidenta de México para asegurar candidaturas a modo en algunos estados, como San Luis Potosí y Zacatecas. Tampoco se descarta que el propio Morena utilice la propuesta de reforma como moneda de cambio para negociar candidaturas.
Claudia presentará la reforma electoral en un momento en el que es reconocida por sus logros en materia de seguridad; sin embargo, en ambas cámaras no cuenta con el respaldo suficiente para garantizar su aprobación, como lo ha señalado Ricardo Monreal. Los partidos aliados advierten que la reforma “nació muerta” y que no avanzará. No obstante, nadie puede asegurar que en los próximos días la presidenta logre convencer al Partido Verde y al PT para aprobarla, lo que representaría un triunfo político para Sheinbaum.
Que las elecciones cuesten menos resulta sensato. Sin embargo, tanto los partidos de oposición como los aliados de Morena no han alcanzado acuerdos para su aprobación. Señalan que la propuesta está fuera de lugar y que responde al interés del partido gobernante de fortalecer su poder. Si la reforma electoral propuesta por la presidenta se cae en el Congreso, sería un golpe duro para Morena en la antesala del proceso electoral de 2027, por lo que una ruptura no conviene a nadie.













