REFORMA PLURINOMINAL, LA JUGADA DEL PODER

  • EL LINCE.

/ Por: César A. Vázquez Lince /

BINIZA: Noroña presume una casa de 12 millones adquirida a crédito, pero lo cierto es que el suelo es comunal, protegible ecológica y legalmente inhabilitado para hipotecarse. Esto no parecería una compra: parece una ilusión inmobiliaria hecha con hilos de poder. Puede que exista una declaración patrimonial, pero sin asamblea comunal, sin escritura válida y sin crédito legítimo, lo único real es el disfraz.”

La propuesta de eliminar a los diputados plurinominales es uno de esos temas que en apariencia suenan justos y populares, pero que en el fondo esconden un golpe quirúrgico al equilibrio político. Hoy, Morena y sus aliados venden la narrativa de acabar con los privilegios de la “casta dorada” que llega al Congreso sin votos directos. Pero, como bien apuntaría Maquiavelo, “el que engaña encontrará siempre a quien se deje engañar”.

Veamos con calma: los plurinominales no son un capricho, sino un mecanismo de contrapeso. Fueron diseñados para que las minorías políticas, aunque no ganaran distritos, tuvieran voz en el Congreso. Si se eliminan, las mayorías se llevarán todo el botín. ¿Quién pierde? Los partidos pequeños, que verían evaporarse su representación; la oposición, que quedaría reducida a su mínima expresión; y con ellos, millones de mexicanos que se quedarían sin voz.

¿Quién gana? Morena, por supuesto, que con su maquinaria electoral ya controla la mayoría de distritos. Sin pluris, el poder de arrastre de su voto duro se traduce en un Congreso prácticamente sin contrapesos. Una jugada que, a la luz de las 48 leyes del poder, responde a la regla de oro: “Aplaste totalmente a su enemigo”. En otras palabras, no basta con ganar elecciones, hay que eliminar toda posibilidad de resistencia.

Los defensores de la reforma dirán que así se ahorran recursos, que el Congreso será más pequeño y eficiente. Pero esa es la miel con la que se adereza el veneno: el costo económico es mínimo frente al costo político de aniquilar la pluralidad.

Maquiavelo advertía que los príncipes inteligentes consolidan su poder eliminando rivales, pero también que los gobernantes que sofocan demasiado las voces críticas terminan incubando rebeliones. Y aquí está la advertencia: un Congreso sin pluralidad será más dócil, pero también más frágil. Morena puede ganar un poder casi absoluto en el corto plazo, pero cada paso hacia el monopolio político siembra la semilla de la ingobernabilidad futura.

En política, como en el ajedrez, las victorias demasiado perfectas suelen ser preludio de la derrota. Y si la reforma pasa, la historia se encargará de recordarle al partido en el poder que nada dura para siempre.