*Yamiri Rodríguez Madrid.
Durante ya varias décadas, Noruega ha sido considerado ejemplo mundial por su modelo de reinserción social. De acuerdo con la UNESCO, este país nórdico ha invertido millonarios recursos para la educación, empleo y apoyo a la vivienda de las que permitan a quienes purgaron una condena, volver a una vida normal, pero sin delinquir. Incluso, llegan a instalar simuladores dentro de las cárceles para que sea más fácil la transición.
En América Latina hay modelos mucho más modestos, pero funcionales. En Brasil, en algunos delitos llegan a reducir penas por determinado número de lecturas y en Argentina ha implementado estudios universitarios en algunas prisiones, pero en México estamos muy atrasado en esta materia.
Solo Ciudad de México tiene algunos programas que han mostrado resultados conservadores, como los talleres de habilidades para reincorporarlos en la sociedad, aunque habría que ver a detalle los porcentajes de reincidencia luego de la primera excarcelación. Por eso llama la atención este esfuerzo que está haciendo Veracruz con el Proyecto Xanath, a fin de que, a través del cultivo de la vainilla, quienes purgan una condena puedan reinsertarse.
De acuerdo a lo expuesto por la Secretaría de Seguridad Pública, este modelo aplica, obviamente en el Penal de Papantla, desde 2021 y en este participan 10 internos. Les tomó cuatro años que las orquídeas florearan, pero su primera cosecha ha sido exitosa pues obtuvieron 7 kilos de vainilla de primera, segunda y tercera calidad. Eso, en términos económicos, va desde los 2 mil hasta los 10 mil pesos por kilo, aunque en esta ocasión será donada toda la producción.
En este camino de cuatro años, fueron capacitados por personal de la Sedarpa, pero también hasta por un productor local, que se sumó a esta buena causa. No perdamos de vista que, conforme a las cifras oficiales, en los penales veracruzanos hay cerca de 8 mil personas internas y que el INEGI reveló en uno de sus múltiples estudios, que la posibilidad de volver a delinquir, luego de estar libre, es de casi 5 por ciento, aunque el 18 por ciento de los internos, ya había estado preso antes.
El penal de Papantla ha sido reconocido por su trato a la población indígena ahí reclusa; Xanath, si continúa y se fortalece, puede ser un ejemplo nacional de reinserción, que tanta falta hace para México y Latinoamérica.
@YamiriRodriguez












