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/Agustín Basilio de la Vega/
Los últimos acontecimientos en España, a raíz del desahucio y muerte de la señora Maricarmen Abascal que han provocado manifestaciones de personas en Madrid principalmente, interpelan al gobierno mexicano que ha sugerido implementar leyes para controlar el costo de las rentas de viviendas.
Los gobiernos de izquierda han errado en ir en contra de la lógica económica pues al establecer topes de precios, congelamiento de rentas y establecer protecciones a los inquilinos con base en el derecho a la vivienda han provocado la escasez y por ende el encarecimiento de las oportunidades de rentar una casa.
México podría aprender de esta experiencia y corregir inmediatamente la ruta. Una forma de hacerlo es incentivando la construcción de viviendas por parte de la iniciativa privada facilitando los tramites y fortaleciendo al INFONAVIT para incrementar el número y montos de los créditos que otorga.
También es importante la educación financiera desde los primeros años de escuela de los niños hasta el nivel de licenciatura pues es fundamental que las futuras generaciones valoren la inversión para formar un patrimonio personal y familiar. Es de todos conocido que muchas personas prefieren gastar en fiestas, viajes, moda y otras cosas en lugar de ahorrar e invertir en terrenos o en la construcción de un hogar.
El derecho humano a la propiedad juega un papel fundamental en una política pública que se precie humanista porque respeta la libertad de las personas para sacrificar diversiones, gastos de consumo o lujos en aras de construir un futuro estable. Ningún gobierno es capaz de sustituir el empuje social y el emprendimiento de las familias para edificar viviendas, pero sí puede coadyuvar con buenos planes de ordenamiento urbano y construcción de infraestructura de calidad.
Para aumentar la oferta de vivienda y así frenar su encarecimiento es necesario evitar el aumento de los impuestos en la compraventa de inmuebles, frenar el alza de los impuestos prediales y sobre todo evitar que crezca la economía informal como ya está sucediendo en México a raíz del aumento desproporcionado del salario mínimo que se manifiesta en la reducción del número de patrones y crecimiento de los empleos informales.
Es muy grave que un trabajador sea contratado sin prestaciones sociales como el IMSS o el INFONAVIT pues no tiene acceso al crédito y por lo tanto no puede adquirir un bien inmueble que requiere varias décadas para ser pagado y también es grave amenazar con fijar topes a las rentas. El gobierno de México está gestando un problema de vivienda al tomar decisiones que afectan al empleo formal.
En resumen, se necesitan más personas que estén dispuestas a construir viviendas en un ambiente de seguridad y certeza jurídica; es importante que haya más gestores y empresas dedicadas a los bienes raíces y es fundamental alentar una cultura de responsabilidad financiera donde la aspiración a contar con un patrimonio familiar sea apreciada.
Lo que no ayuda a prevenir y resolver el problema es considerar que el Estado puede hacer mejores casas que la iniciativa privada, sembrar la discordia entre inquilinos y caseros donde unos son las víctimas y los otros los victimarios o impulsar el rechazo a los extranjeros o turistas que rentan o compran inmuebles en nuestro México. Se necesitan mas inversores que piensen el futuro y menos sindicatos de inquilinos que se olvidan de las necesidades de las próximas generaciones.
X @basiliodelavega

