*Este saldo, que admés es creciente, convierte a la actual movilización en una de las más sangrientas desde la instauración de la República Islámica, y evidencia un patrón histórico de violencia estatal contra la disidencia que se repite con cada ciclo de protesta.
11.01.2026 Irán.- El régimen iraní enfrenta una de las crisis sociales más graves de las últimas décadas, marcada por una represión sistemática contra manifestantes que ha dejado un saldo humano alarmante.
De acuerdo con la organización Human Rights Activists News Agency (HRANA), al menos 544 personas han muerto en el marco de las protestas iniciadas a finales de diciembre de 2025 y que se extendieron durante las primeras semanas de 2026.
Entre los fallecidos se contabilizan 483 manifestantes, 47 miembros de las fuerzas de seguridad, un fiscal, ocho menores de edad y cinco civiles que no participaban directamente en las movilizaciones.
HRANA advierte que existen más de 579 casos adicionales de muertes que aún están bajo investigación, lo que podría elevar la cifra total por encima del millar. Además, se reporta que más de 10,681 personas han sido detenidas y enviadas a prisión en este mismo periodo, lo que refleja la magnitud de la represión estatal contra la disidencia.
Las protestas comenzaron como una reacción a la crisis económica, el alza de precios y la inflación descontrolada, pero rápidamente se transformaron en un movimiento político que cuestiona la legitimidad del régimen clerical instaurado en 1979.
Las manifestaciones se han extendido a más de cien ciudades, con un protagonismo notable de mujeres y jóvenes que reclaman libertades políticas y sociales. La respuesta del Estado ha sido inmediata y violenta: uso de munición real contra multitudes, detenciones arbitrarias, torturas y juicios sumarios sin garantías.
El contexto histórico muestra que esta represión no es un hecho aislado. En 2009, tras las elecciones presidenciales, el llamado Movimiento Verde fue sofocado con violencia, dejando cientos de muertos y miles de detenidos.
En 2019, las protestas por el aumento del precio de la gasolina también fueron reprimidas con dureza, con un saldo de más de 300 muertos según Amnistía Internacional. La actual ola de movilizaciones, sin embargo, se distingue por su carácter transversal y por la persistencia de los manifestantes pese al riesgo de muerte.
La comunidad internacional ha condenado los abusos, pero las sanciones y declaraciones diplomáticas no han logrado frenar la violencia estatal. El gobierno iraní insiste en atribuir las protestas a una supuesta injerencia extranjera, señalando a Estados Unidos e Israel, mientras que las imágenes difundidas en redes sociales muestran la magnitud de la represión y el coraje de quienes continúan en las calles.
En conclusión, los datos duros revelan que la represión en Irán ha dejado al menos 544 muertos confirmados y más de 10,000 detenidos en apenas dos semanas de protestas, con la posibilidad de que la cifra de víctimas mortales supere el millar conforme avancen las investigaciones.












