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09.10.2026 Acapulco, Gro.- Una corriente de agua estuvo a punto de arrebatarle a su familia, pero la intervención de personas que arriesgaron su integridad permitió que su esposa y su hija sobrevivieran a las inundaciones registradas en Acapulco. Ahora, Ángel, propietario del restaurante La Pequeña España, busca a quienes las auxiliaron para entregarles una recompensa económica y ofrecerles comida gratis de por vida.
El rescate ocurrió el jueves 8 de octubre, durante las fuertes lluvias asociadas con el huracán Simón, que provocaron inundaciones y corrientes peligrosas en distintas zonas del puerto guerrerense.
De acuerdo con información difundida por el propio empresario y medios locales, su esposa acudió a recoger a su hija a un colegio y ambas quedaron atrapadas en un automóvil cuando el nivel del agua aumentó. La corriente amenazaba con arrastrar el vehículo y la situación se volvió crítica.
Entre las personas que intervinieron estuvo un joven que viajaba como pasajero del sistema de transporte Acabús, quien ayudó a sacar a la mujer y a la niña del automóvil. También participaron trabajadores de una empresa refresquera, quienes contribuyeron a disminuir la fuerza del agua para facilitar las maniobras de rescate.
Tras lo ocurrido, Ángel publicó un mensaje en las redes sociales de su restaurante para localizar a las personas que ayudaron a sus familiares. En su convocatoria ofreció una gratificación económica, además de permitirles consumir sin costo y de manera permanente los alimentos y bebidas de La Pequeña España, incluidos mariscos y paella.
“A los héroes sin capa que arriesgaron su vida para salvar a mi hija y a mi esposa, comuníquense conmigo; les tengo una recompensa económica y un beneficio amplio para que siempre puedan comer gratis en el restaurante”, expresó el empresario en su publicación.
El propietario explicó que desea agradecer personalmente a quienes actuaron durante la emergencia. Hasta el momento, no ha hecho públicos los nombres de todas las personas involucradas ni la cantidad que entregará como recompensa.
La búsqueda también se dirige a los trabajadores de la empresa refresquera que participaron en el auxilio. El empresario ha señalado que la ayuda recibida representa una deuda de gratitud que quiere reconocer con algo más que palabras.

