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15.01.2026 MexiEl diario estadounidense The New York Times reveló que el gobierno de Donald Trump ha intensificado sus gestiones para que fuerzas militares de Estados Unidos participen directamente en operativos contra laboratorios de fentanilo en territorio mexicano. La propuesta, planteada inicialmente a principios del año pasado y luego abandonada, volvió a la mesa tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero, operación que envalentonó a la Casa Blanca y abrió la puerta a nuevas exigencias hacia México.
De acuerdo con el reportaje, funcionarios estadounidenses de la CIA acompañen a soldados mexicanos en redadas contra presuntos laboratorios clandestinos. Estas operaciones conjuntas supondrían una ampliación inédita del papel de Washington en México, medida que hasta ahora el gobierno mexicano ha rechazado de manera tajante.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que su administración está dispuesta a colaborar en la lucha contra los cárteles mediante intercambio de información y coordinación en centros de mando, pero ha descartado la presencia de soldados extranjeros en suelo mexicano. “Siempre decimos que no es necesario”, declaró tras conversar con Trump, subrayando que la cooperación debe respetar la soberanía nacional.
El Times subraya que la presión estadounidense se produce en un contexto de desconfianza histórica. Estados Unidos ha invadido México en varias ocasiones desde el siglo XIX y ha emprendido apropiaciones territoriales que incluyeron Texas y California. Aunque en las últimas décadas ambos países han estrechado la cooperación antidrogas, la propuesta actual amenaza con tensar esa relación.
El fentanilo, catalogado por la Casa Blanca como “arma de destrucción masiva”, es responsable de la mayoría de las muertes por sobredosis en Estados Unidos. Los laboratorios que lo producen son difíciles de detectar: operan en zonas urbanas con utensilios rudimentarios y emiten menos rastros químicos que los de metanfetamina. Durante el gobierno de Joe Biden, la CIA ya había iniciado vuelos secretos con drones sobre México para identificar posibles ubicaciones, operación que se ha ampliado desde la llegada de Trump.
El dilema político para Sheinbaum es evidente. Aceptar la propuesta estadounidense podría provocar una fractura dentro de su partido, de izquierda y tradicionalmente crítico de la influencia de Washington. Rechazarla, en cambio, la expone al riesgo de que Trump ordene operaciones unilaterales en territorio mexicano, lo que debilitaría su liderazgo y su capacidad de negociación.
Mientras tanto, el gobierno mexicano ha intensificado sus propios esfuerzos contra el narcotráfico. Desde finales de 2024, se han desplegado cientos de efectivos en Sinaloa, logrando detenciones de alto nivel y debilitando la estructura del cártel. Según el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, los operativos han multiplicado por cuatro la destrucción de laboratorios respecto a la administración anterior. “Lo que necesitamos es información, no tropas extranjeras”, afirmó, subrayando que las fuerzas mexicanas cuentan con la preparación necesaria para enfrentar el desafío.
El reportaje del Times concluye que la disputa marcará el rumbo de la cooperación bilateral en materia de seguridad y definirá hasta qué punto México logra mantener el control de su soberanía frente a la presión de Washington.












