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09.02.2026. California, EUA.- El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, celebrado el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, marcó un hito cultural con Bad Bunny como protagonista, pero hubo otros factores como la presentación de Lady Gaga y Ricky Martin.
Cómo hemos informado el artista puertorriqueño se convirtió en el primer latino en encabezar este escenario y lo hizo acompañado de figuras destacadas como Lady Gaga y Ricky Martin.
La aparición de Ricky Martin fue breve, pero cargada de simbolismo: en apenas veinte segundos interpretó versos que evocaron la defensa de la tierra, la memoria familiar y la resistencia cultural, con referencias directas a la historia de Hawái y su anexión a Estados Unidos.
_Quieren quitarme el río y también la playa, quieren el barrio mío y que abuelita se vaya, no suelten la bandera, que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái”
En 1898, Hawái fue anexado por Estados Unidos y finalmente, en 1959, se convirtió en el estado número 50.
El mensaje de Ricky Martin se inscribió en una tradición de denuncia y memoria histórica.
Al cantar sobre la pérdida del río, la playa y el barrio, y al advertir sobre lo ocurrido en Hawái, el artista recordó un episodio que sigue siendo objeto de debate.
En 1893, empresarios estadounidenses apoyaron el derrocamiento de la reina Liliʻuokalani, última monarca del Reino de Hawái.
Cinco años después, en 1898, el archipiélago fue anexado por Estados Unidos, y en 1959 se convirtió en el estado número 50,!tal cómo quieren hacer con Canadá o Groenlandia.
Este proceso, considerado por muchos como un acto de colonización, continúa generando discusiones sobre soberanía y autodeterminación.
La alusión en el Super Bowl del caso puso en primer plano un tema que rara vez aparece en un evento deportivo de alcance global.
La escenografía del show reforzó el mensaje.
Bad Bunny diseñó un escenario que evocaba tanto el Viejo San Juan como espacios urbanos de Nueva York, con palmeras, mercados y barberías que simbolizaban la vida cotidiana de las comunidades latinas.
En ese contexto, la intervención de Ricky Martin no fue un simple cameo musical, sino una declaración política y cultural.
La bandera, mencionada en su canto, se convirtió en un símbolo de resistencia frente a la amenaza de despojo y desplazamiento.
El impacto fue inmediato. Millones de espectadores escucharon un mensaje que trascendió la música y se convirtió en un recordatorio de las luchas históricas de los pueblos colonizados y de la vigencia de la identidad latina en Estados Unidos.
La colaboración entre Bad Bunny y Ricky Martin, más allá de la potencia artística, funcionó como un acto de visibilidad y reivindicación. En un país marcado por conflictos políticos y debates sobre migración, el halftime show se transformó en un espacio de resistencia cultural.
Este episodio demuestra cómo la música puede convertirse en vehículo de memoria y denuncia en escenarios masivos.
Ricky Martin, con apenas unos segundos de canto, logró insertar en el Super Bowl un recordatorio de la historia de Hawái y un llamado a la defensa de la identidad boricua.
Bad Bunny, al darle ese espacio, consolidó un espectáculo que no solo celebró la cultura latina, sino que también la reivindicó frente a millones de espectadores.











