*
12.02.2026 Un estudio de la Universidad de Pensilvania, presentado en la reunión anual de la Sociedad de Medicina Materno-Fetal en Las Vegas, reveló que las mujeres embarazadas que interrumpen el uso de antidepresivos recetados tienen casi el doble de probabilidades de enfrentar emergencias de salud mental en comparación con aquellas que continúan con su tratamiento.
El análisis incluyó a miles de pacientes en Estados Unidos y mostró que la suspensión de la medicación incrementa el riesgo de episodios graves como suicidio, sobredosis y psicosis, lo que convierte la decisión en un factor crítico para la estabilidad emocional de las gestantes.
Los investigadores subrayaron que los trastornos de salud mental son actualmente la principal causa de mortalidad materna en Estados Unidos, por encima de complicaciones obstétricas tradicionales como hemorragias o hipertensión.
En este contexto, la depresión durante el embarazo se ha convertido en un problema de salud pública que exige atención prioritaria. El estudio advierte que la interrupción del tratamiento no solo afecta a la madre, sino que también puede tener consecuencias indirectas en el desarrollo del feto, al aumentar el riesgo de partos prematuros y bajo peso al nacer debido al impacto del estrés y la inestabilidad emocional.
Los autores insistieron en que la decisión de suspender los fármacos debe evaluarse cuidadosamente junto con el médico tratante, considerando tanto la seguridad del bebé como la salud de la madre.
Recomendaron un acompañamiento integral durante el embarazo, que incluya alternativas terapéuticas, seguimiento cercano y apoyo psicológico.
Además, destacaron la necesidad de diseñar políticas públicas que reduzcan los riesgos asociados a la depresión en la maternidad, garantizando acceso a servicios de salud mental especializados y campañas de información que eliminen el estigma sobre el uso de antidepresivos en mujeres embarazadas.
El hallazgo refuerza la importancia de atender la salud mental como un componente esencial de la atención prenatal y plantea un reto para los sistemas de salud: equilibrar la protección del feto con la estabilidad emocional de la madre, evitando que decisiones apresuradas de suspensión de medicamentos deriven en crisis que pongan en riesgo la vida de ambas.
Aquí tienes los datos duros más recientes sobre depresión perinatal y salud materna que complementan la nota:
– En México, dos de cada diez mujeres presentan depresión durante el embarazo o después del parto, según la Secretaría de Salud .
– Estudios epidemiológicos señalan que la prevalencia global de depresión perinatal oscila entre el 10 y el 20 por ciento de las mujeres, con variaciones según contexto socioeconómico y acceso a servicios de salud .
– En Estados Unidos, los CDC reportan que los problemas de salud mental son la principal causa de mortalidad materna, y que entre 2019 y 2021 las muertes relacionadas con embarazo aumentaron cerca de un 60 %, con las sobredosis y crisis psiquiátricas representando casi una cuarta parte de los casos.
– En México, datos del INEGI muestran que el suicidio representa alrededor del 10.6 % de las muertes violentas registradas en 2024, lo que refleja la magnitud del problema de salud mental en la población femenina en edad reproductiva .
La depresión perinatal no es un fenómeno aislado, sino un problema de salud pública con impacto directo en la mortalidad materna y en el bienestar de los recién nacidos.













