Rindiendo cuentas al capital

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/Nicolás Castañeda /
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(…) nadie podía dejar de ver que sólo faltaba una cosa para consumar la verdadera faz de esta república: hacer permanentes las vacaciones parlamentarias y sustituir su lema de Libertéégalité, fraternité por estas palabras inequívocas: Infanterie, Cavalerie, Artillerie!

Karl Marx, 18 de Brumario de Luis Bonaparte

El pasado 1º de junio José Kast hizo su primera cuenta pública a casi 90 días de su gestión del Estado. La cuenta presidencial anual constituye un ritual de legitimación del Estado burgués, impuesto en la apertura de las sesiones de un Congreso Nacional que opera, en el fondo, como el comité administrador de los intereses de la clase dominante. Esta práctica se consolidó durante la República Conservadora como una herramienta hegemónica de la oligarquía terrateniente y comercial para cohesionar su poder político. El diseño de este espectáculo institucional emuló deliberadamente la tradición imperialista inglesa —reflejo de la subordinación ideológica y económica de la élite local al capital británico—, moldeando la superestructura jurídica de la Constitución autoritaria de 1833, cuyo fin último era institucionalizar el orden social, proteger la propiedad privada y disciplinar a las clases populares.

El Estado, como garante de las condiciones mínimas requeridas para seguir desarrollando el ciclo del capital en la región chilena y en este periodo especifico de crisis en la tasa de ganancia del capital chileno, José Kast anunció una serie de leyes para revertir aquella crisis, además de disciplinar a las clases populares para seguir intensificando su explotación y sometimiento al sistema:

1. Creación de un registro de Vándalos: en el cual quienes hayan cometido delitos como alterar el orden público, atentar contra la policía, el personal de los servicios de salud, el daño a monumentos nacionales, entre otros, perderán beneficios sociales como la gratuidad en la educación, la pensión garantizada universal, o el subsidio de arriendo. Mientras que delitos denominados como “de cuello y corbata” (delitos financieros y económicos cometidos por la burguesía chilena), no serán sancionados.

2. Proyecto de ley para aumentar el sueldo a la policía, el cual busca mejorar las condiciones y estipendios de los alumnos Carabineros, además de incorporar una asignación trimestral, que mejore las remuneraciones de la policía, desplegados en barrios y calles.

3. Proyecto de ley para mercantilizar la tierra indígena, el gobierno de Kast impulsará una reforma a la Ley Indígena, eliminando las restricciones al uso de tierras y permitiéndoles arrendarlas e hipotecarlas en igualdad de condiciones con el resto de la ciudadanía chilena. Estas medidas de mercantilización de las tierras, son medidas que el FMI ha impuesto en múltiples territorios de África. Este tipo de medidas busca fragmentas y destruir el tejido social de las comunidades, para así eliminarlas y poder privatizar sus tierras.

4. Defensa de los recortes al gasto público. Para así beneficiar la plusvalía directa a la clase capitalista chilena, al bajarle sus impuestos.

5. Expansión urbana para la vivienda, el gobierno de Kast impulsará una reforma al suelo urbano, para eliminar las burocracias y trabas para las inmobiliarias y así puedan seguir especulando con la vivienda.

6. Proyecto de Ley de Escuelas Protegidas, en el cual el Estado busca que los establecimientos tengan facultades para amedrentar y reprimir a sus propios estudiantes.

7. Inversión en puertos, para que la región chilena no se quede atrás en este modelo logístico de circulación de mercancías a nivel global, Kast busca expandir y modernizar los puertos de Valparaíso y San Antonio, con cerca de 2 mil millones de dólares, lo que significará seguir destruyendo ecosistemas y comunidades portuarias.

8. Infraestructura para la Inteligencia Artificial, en palabras del propio Kast: “Chile debe pasar de exportar principalmente materias primas a capturar una mayor parte del valor que generan las cadenas tecnológicas del futuro. El objetivo es que la revolución de la inteligencia artificial no solo se consuma en Chile. Queremos que también se diseñe, se entrene, se construya y genere empleo desde Chile”.

Esto no es solamente la agenda de Kast y su sector ultraderechista, el año pasado Boric ya comenzaba con estas medidas, cabe recordar que anunció una inversión histórica (aumento del 40% del presupuesto), para el fortalecimiento de las policías y la modernización de las leyes represivas.

Hoy por hoy, en las modernas condiciones de producción del actual sistema capitalista, la diferencia entre progresismo y conservadurismo, entre izquierda y derecha, no es más que una seña cultural; cuando se trata de la administración del Estado, toda facción que gobierna, tiene de antemano predeterminada las políticas de gobernanza, las cuales no son más que administrar jurídicamente el capital y perpetuar las condiciones de esta, sean mediante la represión o migajas de prestaciones sociales.

Mucho se habla de defender los derechos humanos de forma transversal y universal, sin dudas algo loable, por parte de amplios segmentos de la izquierda popular. Pero cabe preguntarse ¿cómo y de dónde surge la noción de derecho moderno? En la Europa en sus comienzos capitalistas y colonizadores. Fanon denomina las “zonas del ser” a los ciudadanos libres, blancos y con capital económico, entre otras características que son beneficiosos para el mantenimiento y reproducción del sistema, mientras quienes no entran en esta categoría, son relegados a la “zona del no ser”, un espacio psicológico y social donde los individuos colonizados son relegados a una existencia marginal, desprovista de reconocimiento y dignidad, donde se les niega su plena humanidad, donde son tratados como objetos en lugar de sujetos. ¿Qué podemos esperar y exigirle a una maquinaria que no nos considera humanos?