Rubio baja el tono: EU no actuará contra el narco sin permiso de sus aliados

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11.09.2026Lima, Perú.— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró el jueves 10 de septiembre que Washington no emprenderá acciones militares contra organizaciones dedicadas al narcotráfico en países de América Latina sin que sus gobiernos aliados las soliciten, una precisión que llega en medio de la expansión del llamado Escudo de las Américas y después de un año de operaciones letales de fuerzas estadounidenses contra embarcaciones señaladas por la administración de Donald Trump como vinculadas al tráfico de drogas.

La declaración fue realizada en Lima, durante la visita de Rubio a la presidenta peruana Keiko Fujimori, en una gira por Sudamérica que también incluyó Colombia y Ecuador. El viaje tuvo como uno de sus principales objetivos fortalecer la cooperación en seguridad con gobiernos conservadores que han estrechado sus vínculos con Washington y que respaldan una estrategia más agresiva frente al crimen organizado transnacional.

Rubio reconoció que Estados Unidos tiene capacidad para actuar por cuenta propia, pero sostuvo que la prioridad será coordinarse con los países de la región. “No vamos a hacer nada que nuestros socios no nos pidan”, afirmó el funcionario, quien agregó que Washington tampoco pretende hacer menos de lo que sus aliados soliciten

La precisión resulta relevante porque ocurre después de meses en los que el gobierno de Trump ha recurrido a la fuerza militar contra embarcaciones que Washington vincula con el narcotráfico. De acuerdo con datos citados por Associated Press, desde septiembre de 2025 las fuerzas estadounidenses han realizado 69 ataques contra embarcaciones, con al menos 230 personas muertas.

Rubio había explicado apenas un día antes, durante su estancia en Ecuador, que la estrategia estadounidense estaba evolucionando hacia operaciones coordinadas con gobiernos aliados y bajo las leyes de cada país, particularmente dentro de sus aguas territoriales. Sin embargo, también dejó claro que la posibilidad de recurrir a la fuerza militar no había desaparecido y que cada operación sería evaluada de manera individual.

La diferencia está en el escenario. Las primeras acciones estadounidenses se desarrollaron principalmente en aguas internacionales y fueron ejecutadas de manera unilateral por Washington. Ahora la administración Trump busca ampliar acuerdos que permitan realizar operaciones con gobiernos latinoamericanos, especialmente en territorios y aguas bajo jurisdicción de esos países. Ecuador se ha convertido en uno de los principales socios de esta estrategia y ya participa en operaciones conjuntas con Estados Unidos.

El nuevo marco de cooperación tomó mayor forma esta semana con la consolidación del Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por la administración Trump para coordinar a gobiernos de la región contra organizaciones criminales transnacionales. Perú confirmó su incorporación durante la visita de Rubio, mientras Colombia también se sumó recientemente al esquema. Ecuador figura igualmente entre los países que han profundizado la cooperación de seguridad con Washington.

La incorporación peruana fue anunciada por Rubio el 8 de septiembre, cuando presentó al país como un nuevo integrante de la alianza regional. La iniciativa busca sincronizar esfuerzos de inteligencia, seguridad y combate al crimen organizado, en una estrategia que Washington pretende convertir en una plataforma de cooperación hemisférica.

Perú representa además un socio relevante por su papel en la producción de coca. Según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el país es uno de los principales productores mundiales de cocaína y ocupa el segundo lugar en superficie cultivada de hoja de coca, sólo detrás de Colombia.

La situación interna peruana también explica parte del acercamiento. Las denuncias de extorsión pasaron de 2 mil 421 casos en 2019 a 26 mil 734 en 2025, de acuerdo con cifras oficiales citadas por AP. A finales de agosto, el gobierno de Fujimori decretó además un estado de emergencia de 60 días en Lima y el puerto de Callao debido al incremento de la criminalidad.

Pero el avance del Escudo de las Américas también ocurre dentro de una disputa geopolítica más amplia. La administración Trump ha colocado nuevamente al hemisferio occidental entre sus prioridades y busca reforzar la presencia estadounidense frente al crecimiento de la influencia de China en América Latina. Durante la gira de Rubio, ese componente apareció particularmente en las conversaciones con Perú.

China, de hecho, reaccionó al viaje del secretario de Estado estadounidense. Su embajada en Perú sostuvo que el hemisferio occidental no es el “patio trasero” de ninguna potencia y defendió el derecho soberano de los países latinoamericanos a elegir libremente con quién establecer alianzas.

La expansión de la estrategia estadounidense también coloca a México en una posición distinta. El país no forma parte del Escudo de las Américas y la relación con Washington en materia de seguridad mantiene como eje la cooperación bilateral y el respeto a la soberanía mexicana. Durante su visita a Ecuador, Rubio afirmó que México representa un desafío particularmente grave por el poder de los grupos criminales y sostuvo que Washington preferiría enfrentar el problema junto con las autoridades mexicana.

Rubio reconoció que el gobierno mexicano ha intensificado sus acciones contra las organizaciones criminales, aunque consideró que los esfuerzos todavía son insuficientes desde la perspectiva de Washington. Al mismo tiempo, señaló que la intención estadounidense es trabajar con las autoridades mexicanas y no actuar por separado.

Así, el mensaje ofrecido en Lima no representa el abandono de la opción militar estadounidense, sino una delimitación de cómo pretende utilizarla en América Latina: con mayor participación de gobiernos aliados, operaciones coordinadas y bajo las normas de los países donde se desarrollen.

La propia gira de Rubio muestra ese cambio de enfoque. Mientras Ecuador ya participa en operaciones conjuntas dentro de sus aguas, Colombia y Perú avanzan hacia una integración más estrecha al mecanismo promovido por Washington. En paralelo, Estados Unidos mantiene abierta la posibilidad de emplear la fuerza contra embarcaciones relacionadas con el narcotráfico cuando considere que las circunstancias lo justifican.

El Escudo de las Américas queda así como una de las principales herramientas de la administración Trump para ampliar la cooperación regional contra el crimen organizado, pero también como un instrumento de alineamiento político y estratégico de Washington en América Latina. La promesa de Rubio de no actuar militarmente sin la aprobación de sus aliados busca marcar un límite frente a las operaciones unilaterales, aunque no elimina la posibilidad de nuevos ataques estadounidenses en el hemisferio.